Facundo Moyano quedó en libertad y crece la polémica: un tercero habría entrado al departamento antes del allanamiento
El dirigente sindical fue liberado después de declarar ante la Justicia, aunque continúa imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género. Mientras tanto, surgieron cuestionamientos por lo ocurrido en las horas previas al allanamiento de su departamento y por la posible pérdida de elementos de interés para la investigación.
Facundo Moyano recuperó la libertad luego de declarar ante la Justicia por el episodio protagonizado junto a Candela Arizaga en la madrugada del martes en el barrio porteño de Belgrano. El exdiputado abandonó la Unidad de Flagrancia Norte y, ante los periodistas que lo aguardaban, se limitó a afirmar: “Está todo aclarado”.
Sin embargo, lejos de quedar cerrado, el expediente continúa abierto y suma interrogantes. Moyano seguirá imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género, aunque la Justicia dispuso su libertad con determinadas restricciones.
El caso había comenzado horas antes, cuando un llamado al 911 alertó sobre una joven que se encontraba corriendo semidesnuda y descalza por la zona de avenida Del Libertador. La Policía de la Ciudad localizó posteriormente a Moyano y a Arizaga, y el dirigente sindical terminó detenido mientras se iniciaba una investigación para determinar qué había ocurrido dentro del departamento.
Durante la jornada se conocieron además imágenes de cámaras de seguridad que permitieron reconstruir parte del recorrido realizado por ambos después de abandonar el inmueble. La investigación busca determinar qué sucedió en los momentos previos y posteriores a la salida del departamento.
Un allanamiento que llegó varias horas después
La Justicia autorizó finalmente el procedimiento en el departamento de Moyano, ubicado sobre avenida Del Libertador al 5400. El operativo se extendió durante aproximadamente dos horas y terminó con el secuestro de teléfonos celulares y otros elementos. Los investigadores no encontraron drogas; una jeringa hallada en el inmueble fue sometida a reactivos orientativos y el resultado habría sido negativo.
Hasta allí, un procedimiento judicial dentro de una investigación penal.
El problema aparece en las horas previas.
El abogado de Candela Arizaga, Diego Storto, cuestionó públicamente que una persona hubiera ingresado al departamento antes de que se concretara el allanamiento. Según denunció, buscará incluso que se declare la nulidad del procedimiento debido a esa situación.
En declaraciones televisivas, el abogado sostuvo que una persona habría ingresado al inmueble durante el período comprendido entre el pedido de allanamiento y la autorización judicial. La denuncia abre un interrogante central: ¿qué ocurrió dentro del departamento durante ese lapso y quién tuvo acceso al lugar antes de que llegaran los investigadores?
En redes sociales y distintos espacios periodísticos comenzó a circular además la versión de que el hombre habría salido del edificio con una bolsa. Esa versión fue vinculada al sindicalista Diego Di Santo, miembro de la CGT Lomas de Zamora y representante del SUTPA
La discusión adquirió todavía mayor relevancia a partir de los cuestionamientos sobre la preservación de la escena.
En cualquier investigación penal, la cadena de custodia resulta fundamental para garantizar que los elementos secuestrados puedan ser identificados, preservados y vinculados correctamente con el procedimiento. Por eso, cualquier período en el que un inmueble sometido a investigación haya quedado sin resguardo puede convertirse en un punto de discusión procesal.
En este caso, resta determinar qué ocurrió exactamente durante las horas previas al allanamiento, quién ingresó al departamento, con qué autorización y si efectivamente existió algún elemento que pudiera haber sido retirado o alterado.
Ese será uno de los aspectos que deberán esclarecer la Fiscalía y el juzgado.
El feminismo k: cómplice
Julia Mengolini, nuevamente salió a minimizar el hecho de violencia, así como hizo con Nacho Levy y con tantos otros dirigentes kirchenristas violentos y abusadores. Es una vergüenza que los sectores que durante años hicieron de la defensa de las mujeres y de la lucha contra la violencia de género se callen cuando el acusado pertenece a su propio espacio político o sindical.
Otras figuras del feminismo kirchnerista como Malena Pichot, Dolores Fonzi, Lali Espósito o Florencia Peña no salieron a repudiar el hecho de violencia por el simple hecho de que Moyano era un aliado feminista.
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