Camerún sin presidente a la vista: Paul Biya lleva más de dos meses instalado en Europa

El mandatario de 93 años salió del país el 7 de junio para lo que oficialmente sería una “breve estadía privada”. Su prolongada ausencia reavivó las dudas sobre su salud, quién ejerce efectivamente el poder y el futuro político de una nación que gobierna desde 1982.

Paul Biya Camerun

Camerún atraviesa una situación política cada vez más llamativa. Su presidente, Paul Biya, lleva más de dos meses fuera del país después de haber viajado a Europa para una estadía que su gobierno había presentado inicialmente como breve.

El mandatario abandonó Yaundé el pasado 7 de junio con destino a Europa y desde entonces no volvió a aparecer públicamente en Camerún. A sus 93 años, la prolongación del viaje comenzó a generar interrogantes sobre su estado de salud, el funcionamiento cotidiano del Ejecutivo y, fundamentalmente, cuándo regresará al país.

Biya es una figura excepcional incluso dentro de la política africana: gobierna Camerún desde 1982 y, tras conseguir un nuevo mandato en 2025, continúa al frente del Estado más de cuatro décadas después de asumir el poder.

Un viaje “breve” que superó los dos meses

La salida presidencial había sido anunciada oficialmente como una visita privada a Europa. Sin embargo, el paso de las semanas transformó aquella explicación en una creciente fuente de incertidumbre.

Para el 10 de agosto, Biya ya acumulaba 64 días consecutivos fuera de Camerún, superando incluso anteriores períodos de ausencia en el extranjero.

Ginebra, en Suiza, ha sido históricamente uno de sus destinos predilectos durante sus prolongadas estadías europeas. La situación genera cuestionamientos adicionales porque Camerún enfrenta importantes desafíos económicos y sociales mientras su jefe de Estado permanece fuera del territorio nacional.

La ausencia tampoco implica que Biya haya dejado formalmente de ejercer sus funciones. Durante su estadía europea continuó tomando decisiones de gobierno, incluida una reorganización dentro de las Fuerzas Armadas.

El interrogante, por lo tanto, no pasa solamente por dónde está el presidente, sino por cómo funciona un Estado cuyo máximo responsable puede permanecer durante meses en otro continente.

El hermetismo sobre su salud alimenta las sospechas

Las dudas adquieren una dimensión mayor debido al fuerte secretismo que históricamente rodeó la salud de Biya.

En 2024, durante otra prolongada ausencia presidencial, las especulaciones llegaron a tal nivel que las autoridades camerunesas restringieron públicamente el debate sobre su estado de salud, argumentando cuestiones vinculadas con la seguridad nacional.

Ahora la historia vuelve a repetirse.

La avanzada edad del mandatario y la falta de apariciones públicas durante su actual estadía europea volvieron a alimentar las especulaciones, aunque no existe información oficial que permita afirmar que Biya atraviesa actualmente un problema médico grave.

La ausencia de explicaciones detalladas es precisamente uno de los principales cuestionamientos de sectores opositores y organizaciones de la sociedad civil.

La oposición plantea una posible vacancia

El episodio también abrió una discusión institucional.

Sectores opositores reclamaron que el Parlamento consulte al Consejo Constitucional para determinar si una ausencia presidencial tan extensa puede configurar una situación de vacancia.

Sin embargo, las posibilidades de que prospere una iniciativa de esas características son reducidas debido al amplio control institucional que mantiene el oficialismo después de décadas en el poder.

Biya llegó a la Presidencia el 6 de noviembre de 1982 y desde entonces construyó uno de los gobiernos más longevos del mundo.

Su permanencia atravesó el final de la Guerra Fría, numerosos presidentes estadounidenses, transformaciones completas del escenario africano y sucesivas generaciones de cameruneses.

Más de cuatro décadas después, continúa siendo el hombre alrededor del cual gira el poder político del país.

¿Quién gobierna Camerún?

Esa longevidad hace que su ausencia actual trascienda una cuestión personal.

Camerún enfrenta problemas de infraestructura, dificultades en el acceso a servicios básicos, desempleo juvenil y desafíos de seguridad. En ese contexto, la permanencia del presidente en Europa alimentó críticas sobre la distancia existente entre las condiciones de vida de buena parte de la población y las posibilidades de la élite gobernante.

La situación también vuelve inevitable otra discusión: la sucesión.

A los 93 años y después de casi 44 años consecutivos en el poder, cualquier incertidumbre alrededor de Biya abre interrogantes sobre qué ocurrirá cuando termine definitivamente su presidencia.

Por ahora, el Gobierno camerunés no anunció una fecha concreta para su regreso. Lo que comenzó el 7 de junio como una supuesta “breve estadía privada” en Europa ya superó ampliamente los dos meses, mientras crecen las preguntas sobre la salud del mandatario, el funcionamiento institucional y quién controla realmente las decisiones de uno de los gobiernos más longevos del planeta.

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