¿Cayó realmente el consumo? El dato de CAME por el Día del Niño dejó afuera las ventas online
La entidad informó una baja interanual del 2,5% en las ventas minoristas pymes, pero su relevamiento mide comercios con locales físicos y no incorpora como universo independiente las operaciones de plataformas puramente digitales. La metodología abre una discusión sobre cuánto representa hoy ese indicador del consumo total.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas pymes por el Día del Niño registraron una caída del 2,5% interanual a precios constantes. El número rápidamente se convirtió en un indicador sobre el estado del consumo argentino, pero existe un aspecto metodológico que merece atención: el relevamiento no representa la totalidad de las ventas realizadas en el país.
El estudio de CAME se concentra en pequeños y medianos comercios y contempla las operaciones realizadas por esos establecimientos tanto físicamente como a través de sus canales digitales. Sin embargo, no incorpora como universo independiente las ventas de comercios exclusivamente online ni las operaciones generales realizadas en grandes marketplaces, una porción cada vez más relevante del comercio argentino.
La diferencia es fundamental.
El dato difundido no debería interpretarse automáticamente como que “las ventas por el Día del Niño en Argentina cayeron 2,5%”, sino, con mayor precisión, como una caída del 2,5% dentro del universo de comercios relevado por CAME.
Qué midió CAME
Según el informe publicado el domingo, las ventas minoristas pymes vinculadas con la celebración retrocedieron 2,5% frente a 2025, siempre medidas a precios constantes.
El ticket promedio alcanzó los $45.892, frente a $33.736 registrados el año anterior.
El comportamiento fue negativo en todos los rubros relevados.
Las jugueterías registraron una caída del 4,8%; indumentaria y accesorios, del 4,1%; calzado y marroquinería, del 3,1%; librerías, del 1,8%; y equipos de audio, video, celulares y accesorios mostraron un retroceso del 1%.
Además, más del 80% de los establecimientos implementaron algún tipo de promoción comercial para aprovechar la fecha.
CAME concluyó que, pese a los descuentos y posibilidades de financiación, la demanda se mostró selectiva y orientada hacia compras de menor escala.
El problema: una parte del comercio ocurre fuera del local
La discusión aparece cuando ese resultado se utiliza como una radiografía general del consumo.
Los hábitos de compra cambiaron profundamente durante los últimos años. Marketplaces, tiendas exclusivamente digitales y otros canales de comercio electrónico capturan operaciones que no necesariamente quedan representadas en una encuesta centrada en comercios minoristas pymes con presencia física.
Eso no convierte al estudio de CAME en falso.
Pero sí significa que mide un universo específico y que sus resultados deben comunicarse respetando esa limitación metodológica.
De hecho, la propia CAME explica en su informe que el relevamiento fue realizado entre 250 comercios minoristas pymes de todo el país y que, dentro de esos establecimientos, se contabilizaron tanto las ventas presenciales como las realizadas por sus propios canales online.
Por lo tanto, afirmar que CAME directamente “no cuenta ventas online” tampoco sería exacto: sí contabiliza las ventas digitales de los comercios que forman parte de su muestra; lo que queda afuera son los actores puramente online y el universo completo del e-commerce argentino.
Dos fotografías diferentes del consumo
La diferencia metodológica cobra relevancia porque otros estudios utilizan universos distintos.
Para este Día del Niño, por ejemplo, la consultora Focus Market había estimado previamente un gasto promedio proyectado de alrededor de $57.500 por regalo, mientras que el relevamiento posterior de CAME ubicó el ticket promedio de su muestra en $45.892.
No necesariamente uno de los dos números está equivocado. Pueden estar midiendo poblaciones, momentos y metodologías diferentes.
El problema aparece cuando una estadística parcial termina presentada como una descripción absoluta de toda la economía.
Un indicador que necesita contexto
CAME constituye desde hace años una referencia para medir el comportamiento del comercio minorista pyme y sus series permiten realizar comparaciones utilizando una metodología relativamente estable.
Precisamente por eso, sus datos son útiles para analizar cómo evolucionan las ventas dentro de ese segmento.
Otra cuestión diferente es utilizarlos para concluir, sin aclaraciones, que representan todo el consumo argentino.
La creciente digitalización del comercio hace que esa distinción sea cada vez más importante. Una compra realizada en una juguetería de barrio incluida en el relevamiento puede aparecer en las estadísticas de CAME; una operación efectuada directamente en un gran marketplace o en un vendedor exclusivamente digital puede quedar fuera de ese universo.
Por eso, el 2,5% de caída informado por CAME es un dato real dentro de la metodología utilizada, pero no equivale necesariamente a una contracción del mismo tamaño en la totalidad de las ventas del Día del Niño.
En una economía donde una porción creciente de las transacciones se trasladó a internet, la discusión ya no debería limitarse a si el consumo subió o bajó: también resulta imprescindible saber exactamente qué está midiendo cada estadística antes de convertirla en un diagnóstico sobre la economía argentina.
Compartí esta noticia