Seis contra uno: Mazzoli expuso en Cañada de Gómez cómo oficialismo y peronismo se unen cuando tocan sus privilegios

El concejal de La Libertad Avanza quedó solo en tres votaciones: Pauta Cero, transparencia en la contratación de publicidad oficial y el rechazo a la ley provincial de “discursos de odio”. Unidos, Trabajando por Cañada y Peronismo votaron juntos y dejaron una postal local de la “casta” que Javier Milei denuncia desde hace años.

FRANCO MAZZOLI CONCEJO

Durante años, Javier Milei sostuvo que buena parte de las peleas entre los partidos tradicionales son una puesta en escena: dirigentes que se enfrentan frente a las cámaras, utilizan discursos diferentes y se presentan como adversarios, pero terminan actuando juntos cuando están en juego los intereses de la propia política.

En Cañada de Gómez, el concejal de La Libertad Avanza Franco Mazzoli consiguió esta semana algo difícil de explicar solamente desde las diferencias ideológicas: puso a votación tres iniciativas diferentes y, en las tres, terminó enfrentándose prácticamente solo contra todo el resto del Concejo.

El resultado se repitió como una fotografía: 1 voto a favor y 6 en contra.

Del otro lado estuvieron juntos los dos concejales del oficialismo municipal de Unidos, los tres representantes de Trabajando por Cañada y el integrante del bloque Peronismo.

Radicales, peronistas y sectores que durante las campañas electorales se presentan ante los cañadenses como alternativas entre sí terminaron coincidiendo cuando se pusieron sobre la mesa la eliminación de la pauta oficial, mayores controles sobre el dinero destinado a medios y un posicionamiento contra las sanciones por los denominados “discursos de odio”.

Para Mazzoli, la conclusión es mucho más profunda que el resultado de una sesión: cuando la política discute quién administra recursos, pauta y herramientas de poder, las diferencias partidarias desaparecen con una velocidad sorprendente.

Pauta Cero: seis concejales juntos para rechazarla

El primer caso fue el proyecto de ordenanza denominado Pauta Cero, presentado por Mazzoli el 12 de marzo de 2026.

La propuesta apuntaba directamente a eliminar el uso de recursos municipales para financiar pauta publicitaria en medios de comunicación.

El proyecto llegó a dictamen el 13 de agosto.

Resultado:

Franco Mazzoli: a favor.

Los otros seis concejales: en contra.

La votación terminó 1 a 6.

De esta manera, los bloques de Unidos, Trabajando por Cañada y Peronismo, pese a representar espacios políticos distintos, coincidieron en rechazar la propuesta libertaria para llevar a cero el gasto municipal destinado a pauta.

El bloque Trabajando por Cañada presentó posteriormente un dictamen alternativo introduciendo modificaciones sobre la propuesta. Ese texto obtuvo 3 votos positivos y 4 negativos.

Mazzoli también lo rechazó al considerar que los cambios quitaban el sentido central de la iniciativa original y funcionaban como una forma de edulcorar el rechazo previo a Pauta Cero.

La discusión toca uno de los puntos más sensibles de la relación entre política y medios: qué ocurre con la independencia periodística cuando quien debe ser controlado por la prensa es, al mismo tiempo, quien decide cuánto dinero público recibe cada medio.

La propuesta de La Libertad Avanza buscaba terminar directamente con esa relación económica.

Los otros seis concejales decidieron que no.

No era la primera vez: ya habían rechazado controlar a qué medios se les paga

Lo ocurrido con Pauta Cero tiene además un antecedente que vuelve todavía más llamativa la votación.

En diciembre de 2025, Mazzoli ya había presentado otro proyecto vinculado con la publicidad oficial. Aquella iniciativa ni siquiera planteaba eliminarla: buscaba establecer condiciones mínimas de legalidad y transparencia para que un medio pudiera recibir dinero de la Municipalidad.

El proyecto proponía que solamente pudieran ser contratados medios debidamente registrados, con situación fiscal regular, habilitación o licencia correspondiente y cumplimiento de la normativa aplicable. También planteaba crear un Registro Municipal de Medios Habilitados para Pauta Oficial y publicar trimestralmente cuánto dinero se entregaba, a qué medios y bajo qué criterios.
Además, prohibía expresamente contratar medios que operaran con señales ilegales o no autorizadas, que tuvieran determinadas sanciones administrativas vigentes o que no cumplieran los requisitos establecidos.

Era, en definitiva, un piso básico:

si el Municipio va a gastar dinero de los contribuyentes en publicidad, al menos que explique cuánto paga, a quién le paga y que el medio contratado esté funcionando dentro de la legalidad.

Ese proyecto también llegó a dictamen el 13 de agosto.

Y el resultado volvió a ser:

1 a favor y 6 en contra.

Otra vez, Mazzoli de un lado.

Todos los demás, juntos del otro.

De Pauta Cero a los “discursos de odio”: nuevamente 1 contra 6

La tercera votación ocurrió con un tema completamente diferente, pero produjo exactamente la misma alineación política.

El 6 de agosto, Mazzoli presentó un proyecto de resolución para que el Concejo Municipal de Cañada de Gómez manifestara su rechazo al proyecto provincial que obtuvo media sanción en el Senado santafesino y que incorpora al Código de Convivencia sanciones vinculadas con los denominados “discursos de odio”. El texto presentado por La Libertad Avanza cuestiona especialmente la utilización de conceptos amplios o indeterminados y advierte sobre el riesgo de que puedan utilizarse para restringir la libertad de expresión.

La iniciativa argumenta que expresiones como “naturalizar” o “menospreciar” pueden otorgar al Estado un margen excesivamente amplio para decidir qué opiniones resultan tolerables y cuáles pueden ser sancionadas.

El proyecto de Mazzoli no plantea dejar impunes amenazas, violencia, discriminación concreta o incitación a cometer delitos. Por el contrario, establece expresamente que esas conductas deben ser perseguidas con las herramientas legales ya existentes. Lo que rechaza es la creación de categorías abiertas que, según el concejal, puedan terminar afectando opiniones legítimas.

Cuando llegó la votación, el resultado volvió a repetirse:

1 voto positivo.

6 votos negativos.

Otra vez todos contra La Libertad Avanza.

Quiénes son los seis concejales que terminaron votando juntos

El actual Concejo de Cañada de Gómez muestra, al menos formalmente, un escenario político fragmentado.

Por Unidos, espacio que gobierna actualmente la ciudad, se encuentran Mario Lauría y Gastón Quinteros.

Por Trabajando por Cañada están la exintendenta Stella Clérici, Gaspar Provera y Marisel Loyola.

A ellos se suma Diego Díaz Patrón, actualmente integrante de un bloque separado denominado Peronismo, aunque durante buena parte de los años anteriores estuvo políticamente vinculado a la estructura que gobernó la ciudad bajo la conducción de Clérici.

Y finalmente está Franco Mazzoli, único representante de La Libertad Avanza.

En los papeles son cuatro bloques.

Cuando llegaron estas tres discusiones, en dos de ellas el resultado fue exactamente el mismo:

Mazzoli 1 – resto del Concejo 6.

Esa coincidencia es justamente la que el libertario busca mostrar públicamente.

No se trata de afirmar que todos los concejales piensen igual en absolutamente todos los temas. Se trata de observar qué ocurre cuando la discusión toca determinados resortes de la política.

Unidos y el peronismo, adversarios afuera y aliados dentro del recinto

El dato adquiere mayor peso porque Unidos gobierna actualmente Cañada de Gómez después de haber terminado con veinte años consecutivos de administraciones encabezadas por Stella Clérici. Clérici fue intendenta entre 2003 y 2023 y actualmente ocupa una banca en el Concejo.

Es decir, electoralmente representan dos espacios enfrentados.

Sin embargo, cuando Mazzoli puso sobre la mesa Pauta Cero, los concejales del oficialismo municipal votaron igual que el sector de la exintendenta.

Y también igual que el bloque Peronismo.

Para La Libertad Avanza, esa secuencia expone en escala municipal el fenómeno que Milei convirtió en uno de los ejes de su discurso político: los partidos tradicionales pueden discutir cargos, elecciones y discursos, pero encuentran rápidamente acuerdos cuando aparece una iniciativa que modifica las reglas con las que funciona la propia política.

Mazzoli engloba políticamente a buena parte de esos sectores bajo la expresión “kirchnerismo cañadense”, no porque todos utilicen formalmente ese sello partidario, sino porque sostiene que sus diferencias se evaporan cuando deben votar determinadas cuestiones relacionadas con el poder y los recursos estatales.

El antecedente de los gastos durante los veinte años de Clérici

El debate sobre transparencia adquiere además una sensibilidad particular en Cañada de Gómez.

Después del cambio de gobierno en 2023, la administración del intendente Matías Chale realizó una auditoría sobre la gestión anterior y denunció irregularidades vinculadas con anticipos de gastos y utilización de tarjetas corporativas municipales.

La investigación administrativa del Municipio señaló gastos en hoteles de lujo, comidas, viajes, compras y consumos en el exterior que, según la actual gestión, debían ser investigados para establecer si correspondían efectivamente a actividades oficiales.

En septiembre de 2024, Chale llevó el caso a la Justicia y posteriormente el Ministerio Público de la Acusación asignó la investigación al fiscal José Luis Caterina, especializado en delitos económicos complejos.

Esto no significa que Clérici haya sido condenada. Se trata de hechos denunciados que deben ser determinados judicialmente. La propia exintendenta rechazó las acusaciones, defendió la transparencia de su gestión y manifestó públicamente que se investigara todo lo que fuera necesario.

Incluso una publicación de julio de 2025 señalaba que, pese al impacto público de la denuncia, hasta entonces la causa no había registrado avances judiciales significativos.

La aclaración resulta necesaria.

Pero también explica por qué la discusión sobre controles, rendición de cuentas y utilización del dinero público tiene en Cañada de Gómez un peso político particularmente fuerte.

Tres proyectos y una misma fotografía

Lo que Mazzoli consiguió esta semana no fue solamente que sus proyectos fueran discutidos.

Consiguió dejar registrada una secuencia de votaciones difícil de esconder detrás de las etiquetas partidarias.

Primero propuso que la Municipalidad directamente dejara de financiar medios con pauta oficial.

1 a 6.

Antes había pedido algo bastante menos radical: que, si se iba a pagar publicidad, al menos se contratara únicamente a medios legales y se publicaran montos, destinatarios y criterios de distribución.

1 a 6.

Después pidió que el Concejo rechazara una legislación que, a juicio de La Libertad Avanza, abre la puerta a que el Estado sancione expresiones mediante categorías ambiguas.

1 a 6.

Tres discusiones.

Partidos supuestamente enfrentados.

Y prácticamente una sola mayoría.

Cuando se toca el poder, aparece la verdadera grieta

La escena de Cañada de Gómez permite discutir qué significa realmente la famosa grieta política argentina.

Durante años se presentó al radicalismo, al peronismo, al kirchnerismo y a sus distintas variantes como fuerzas irreconciliables.

Sin embargo, la llegada de La Libertad Avanza produjo otro tipo de división.

Ya no necesariamente entre peronistas y radicales.

Sino entre quienes consideran que determinadas estructuras históricas de la política deben mantenerse y quienes pretenden desarmarlas.

La pauta oficial es uno de esos ejemplos.

Mientras exista, el político administra una caja con la capacidad de premiar económicamente a determinados medios. Pauta Cero elimina esa herramienta de raíz.

Por eso la votación tiene una lectura que excede a Cañada de Gómez.

Los seis concejales que no pudieron ponerse de acuerdo bajo una misma boleta electoral sí pudieron coincidir para rechazarla dentro del recinto.

Y ahí es donde Mazzoli considera que queda expuesta la contradicción.

Milei en versión municipal

La Libertad Avanza nació denunciando precisamente esta dinámica: una política que construye diferencias discursivas hacia afuera mientras conserva acuerdos internos para defender sus mecanismos de funcionamiento.

Cañada de Gómez acaba de ofrecer una versión municipal de esa discusión.

Unidos gobierna.

Trabajando por Cañada se presenta como oposición.

Peronismo creó su propio bloque.

La Libertad Avanza tiene un solo concejal.

Pero cuando se discutió quitar la pauta oficial, el tablero político dejó de mostrar cuatro bloques.

Mostró solamente dos lados:

Franco Mazzoli.

Y los otros seis.

La discusión ya no pasa por lo que cada partido dice ser.

Pasa por mirar cómo vota cuando alguien se mete con la caja, exige transparencia o intenta quitarle herramientas de poder a la propia política.

Y, al menos esta vez, en Cañada de Gómez la respuesta quedó escrita en el tablero del Concejo:

seis contra uno.

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Martín Tomassini
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