PISA 2025 expuso la herencia educativa del kirchnerismo: ocho de cada diez alumnos no alcanzan el nivel básico en Matemática

La evaluación internacional registró caídas en las tres áreas analizadas y volvió a colocar a la Argentina entre los países de peor desempeño. Capital Humano difundió las cifras y ratificó los planes nacionales de Alfabetización y Matemática para afrontar una crisis acumulada durante años.

Pruebas PISA

El deterioro del sistema educativo argentino volvió a quedar al descubierto. El Ministerio de Capital Humano difundió los resultados de las pruebas PISA 2025, que revelaron una situación crítica en los aprendizajes y confirmaron el retroceso acumulado durante los últimos años.

Los datos reflejan la trayectoria educativa de estudiantes de 15 años, iniciada alrededor de 2013 y atravesada en gran medida por las políticas aplicadas durante las gestiones kirchneristas. El Gobierno nacional atribuyó los malos resultados a una cultura educativa que durante años deterioró distintos sectores del sistema.

A diferencia del bochorno internacional ocurrido en la edición de 2015 —cuando los resultados nacionales no pudieron compararse con los de otros países debido a graves anomalías en el marco muestral—, esta vez el Estado decidió asumir la realidad y publicar los datos completos. En la evaluación participaron alrededor de 413 escuelas y 11.200 estudiantes de todo el país.

En 2015, la OCDE detectó una reducción significativa en la proporción de jóvenes alcanzados por la prueba y consideró que los datos argentinos no eran comparables. La irregularidad quedó asociada a un marco de selección incompleto luego de la reestructuración de las escuelas secundarias.

Los números del colapso heredado

El informe nacional ofrece una radiografía dolorosa, pero necesaria, sobre el nivel alcanzado por los alumnos argentinos de 15 años:

  • Matemática en caída libre: el 75,8% de los estudiantes quedó en el Nivel 1 o por debajo, es decir, no alcanzó el umbral mínimo de competencia. El puntaje promedio fue de 367 puntos, el registro más bajo de la serie comparable y 14 puntos inferior al obtenido en 2006.
  • Lectura en niveles críticos: el 59,6% de los jóvenes no consiguió superar el nivel básico de comprensión de textos. El promedio nacional retrocedió hasta los 389 puntos, 29 menos que en 2000. La Argentina quedó octava entre los 13 países latinoamericanos evaluados.
  • Ciencias en retroceso: el 59,3% de los alumnos no logró resolver tareas científicas elementales. El país obtuvo un promedio de 393 puntos, trece menos que en 2022, y también ocupó el octavo lugar dentro de la región.

Los resultados ubicaron a la Argentina en los puestos 75 en Matemática, 62 en Lectura y 71 en Ciencias, entre los 91 sistemas educativos que participaron de PISA 2025.

Si bien existe una tendencia descendente a nivel mundial —con la OCDE advirtiendo sobre el fenómeno de los “lectores apresurados”, que responden con rapidez pero de manera incorrecta—, el Gobierno aclaró que esa situación no explica por sí sola la magnitud de la caída local. En la Argentina, el retroceso se produjo desde un punto de partida que ya era extremadamente bajo.

El plan del Gobierno para revertir la decadencia

El Ministerio de Capital Humano reafirmó su compromiso con una transformación estructural del sistema. Frente a este escenario, la cartera conducida por Sandra Pettovello y la Secretaría de Educación, a cargo de Carlos Torrendell, impulsan dos políticas de alcance federal:

  1. Plan Nacional de Alfabetización: orientado a fortalecer los aprendizajes desde los primeros años para garantizar que todos los estudiantes puedan leer, comprender y producir textos de acuerdo con su edad.
  2. Plan Nacional de Matemática: enfocado en recomponer de manera prioritaria las capacidades numéricas y lógicas de los alumnos, con el objetivo de que ningún chico quede rezagado frente a las demandas del mundo laboral moderno.

Sin esconder las cifras ni excluir los resultados incómodos, la gestión de Javier Milei puso sobre la mesa el verdadero costo del populismo educativo y comenzó a sentar las bases para que el esfuerzo, el mérito y el aprendizaje genuino vuelvan a ser pilares del desarrollo argentino.

Ignacio Weisser
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