El gobierno de Kicillof financia el “Encuentro de Gordes”

El ministro de Salud de PBA Nicolás Kreplak participó del encuentro y reivindicó en redes sociales el debate sobre “los cuerpos”, la “patologización” y el peso corporal. La iniciativa generó indignación generalizada en medio de una ola de homicidios en ocasión de robo, una marcada parálisis económica en la provincia de Buenos Aires y reclamos urgentes por el uso de los fondos públicos.

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En medio de una escalada delictiva que golpea con fuerza a distintos municipios del Conurbano bonaerense y con indicadores económicos que reflejan un preocupante estancamiento en la principal provincia del país, el gobierno de Axel Kicillof volvió a quedar envuelto en una encendida polémica por sus prioridades de gestión. Esta vez, el foco del conflicto se centró en la figura del ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, quien participó activamente y reivindicó el denominado “6to Encuentro Plurinacional de Gordes”.

La difusión del evento a través de las redes oficiales del funcionario kirchnerista provocó un inmediato repudio en amplios sectores políticos y sociales. Mientras los bonaerenses exigen respuestas urgentes frente al avance del crimen organizado, la falta de insumos en los hospitales públicos y el deterioro de los servicios básicos, la agenda institucional de la cartera de Salud volvió a volcarse hacia debates vinculados a la militancia corporal y la deconstrucción del sistema sanitario.

“Sin gordes no hay feminismo”: el posteo de Kreplak y la agenda oficial

A través de un extenso mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social X, Kreplak compartió imágenes del encuentro y celebró el intercambio con las organizaciones participantes. “Participamos del 6to Encuentro Plurinacional de Gordes, un espacio que pone en agenda debates que también interpelan profundamente al sistema de salud. Gracias a su organización y participantes, por la militancia y debate que nos obliga, especialmente a quienes tenemos responsabilidades de gestión, a escuchar, reflexionar y revisar nuestras propias prácticas”, expresó el titular de la cartera sanitaria.

El funcionario continuó su argumentación planteando la necesidad de reestructurar el abordaje médico tradicional: “Necesitamos aprender nuevas maneras de mirar la salud. Pensar los cuerpos y sus contextos, discutir la patologización y la medicalización, e investigar para incorporar otras variables que nos permitan comprender la salud de las personas sin tener al peso como única medida”.

Las fotografías que acompañaron la publicación mostraron al ministro posando sonriente delante de banderas con consignas como “Sin GORDES no hay feminismo”. Para Kreplak, “construir un sistema de salud más justo también implica animarnos a revisar nuestras propias miradas, reconocer sus sesgos y transformarlas”. Sin embargo, la bajada de línea ideológica de sus declaraciones expuso un severo contraste con la cruda realidad que se vive a diario en los barrios bonaerenses.

El Conurbano, azotado por un “baño de sangre” e inseguridad fuera de control

El momento elegido para dar visibilidad a esta actividad no pudo ser más inoportuno. La provincia de Buenos Aires atraviesa semanas de extrema tensión producto de una seguidilla de homicidios en ocasión de robo en partidos clave del Gran Buenos Aires, como La Matanza, Moreno y José C. Paz. Asesinatos a sangre fría, robos violentos en paradas de colectivo y entraderas brutales derivaron en multitudinarias marchas de vecinos que claman por presencia policial, prevención y justicia.

A esto se le suma que los hospitales públicos bonaerenses enfrentan serias deficiencias estructurales: falta de médicos especialistas, guardias desbordadas, demoras de meses para obtener turnos y salarios profesionales rezagados. En este contexto, que la conducción sanitaria provincial priorice «discutir la patologización del peso» es interpretado por la oposición y la sociedad civil como un despropósito alejado de las emergencias médicas reales.

La controversia generada por la presencia de Kreplak en el encuentro también reabrió el debate sobre el rumbo económico del territorio gobernado por Axel Kicillof. La Provincia de Buenos Aires se consolida como un territorio paralizado en términos de desarrollo e inversión productiva, castigado por una presión tributaria récord sobre comerciantes, PyMEs y trabajadores locales.

A pesar de la abultada recaudación vía impuestos provinciales como Ingresos Brutos o el Inmobiliario, los servicios esenciales muestran un deterioro progresivo. La asignación de fondos públicos y la utilización de la estructura del Estado para el patrocinio o validación de eventos con marcado sesgo ideológico expone, según especialistas en gestión pública, una distorsión sistemática en el orden de prioridades del gasto bonaerense.

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Julián Sayago
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