Hito nuclear bajo Milei: Atucha II alcanzó por primera vez el puntaje perfecto

La central obtuvo 100 puntos sobre 100 en el índice internacional elaborado por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares. Embalse también quedó entre las instalaciones de mejor rendimiento del planeta.

Atucha

La Central Nuclear Atucha II alcanzó por primera vez desde su puesta en funcionamiento la máxima calificación posible en el índice internacional utilizado para medir el desempeño de las plantas atómicas.

Durante el segundo trimestre de 2026, la instalación operada por Nucleoeléctrica Argentina obtuvo 100 puntos sobre 100 en el PI-Index de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares —WANO, por sus siglas en inglés—.

El resultado ubicó a Atucha II en la primera línea de la industria nuclear internacional y marcó un hito desde que comenzó a operar en 2014. La Central Nuclear Embalse, situada en Córdoba, también consiguió un desempeño destacado, con una calificación de 98,4 puntos.

Ambas quedaron así entre las mejores de un universo compuesto por 383 centrales nucleares evaluadas por la organización.

Qué mide el índice internacional

El indicador de WANO no se limita a contabilizar cuánta electricidad genera una planta. Su elaboración contempla distintos aspectos relacionados con la seguridad, la eficiencia y la confiabilidad operativa.

Entre las variables analizadas se encuentran la seguridad de los trabajadores, la protección radiológica, el control químico de los sistemas, la disponibilidad de los equipos y el factor de carga de cada central.

La calificación perfecta significa que Atucha II alcanzó los estándares más exigentes en el conjunto de esos parámetros durante el período evaluado.

El presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos, atribuyó el resultado a la experiencia y capacidad técnica de los equipos encargados de operar y mantener las instalaciones.

Dos récords consecutivos

La evaluación internacional se conoció después de que Atucha II y Embalse registraran durante 2025 las mayores cifras anuales de generación de sus respectivas historias.

Atucha II produjo 5.408.372 MWh, mientras que la central cordobesa alcanzó los 5.352.202 MWh.

El desempeño resulta especialmente relevante porque Atucha II atravesó entre marzo y mayo de este año una parada programada de ocho semanas y media. Durante ese período se realizaron inspecciones, pruebas y tareas de mantenimiento preventivo y correctivo.

Los trabajos incluyeron controles internos de componentes del reactor, revisión de soldaduras y estructuras, además de la inspección y limpieza de los generadores de vapor. Según la Autoridad Regulatoria Nuclear, las actividades se desarrollaron de acuerdo con lo planificado y sin desvíos relevantes.

La planta volvió a conectarse al sistema eléctrico nacional el 11 de mayo.

La apuesta nuclear del Gobierno

El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, vinculó los resultados con la política desplegada por la administración de Javier Milei y destacó el avance de otros proyectos estratégicos para el sector.

Entre ellos se encuentra la extensión de vida de Atucha I, destinada a permitir que la primera central nuclear de América Latina continúe funcionando durante otros 20 años.

En mayo, la Autoridad Regulatoria Nuclear también renovó por una década la licencia de operación de Atucha II, después de verificar el cumplimiento de las condiciones técnicas y de seguridad. La autorización permitirá que siga en actividad hasta 2036.

Con una potencia eléctrica bruta de 745 MW, Atucha II es la central de mayor capacidad instalada del sistema nuclear argentino. Utiliza uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante.

Tecnología argentina para el mundo

El resultado internacional también fortalece el objetivo de Nucleoeléctrica de ampliar la exportación de servicios especializados.

La empresa acumula más de cinco décadas de experiencia en operación, ingeniería, mantenimiento, capacitación y ejecución de proyectos nucleares. La intención oficial es transformar ese conocimiento en contratos, asociaciones internacionales, generación de divisas y nuevos puestos de trabajo calificados.

La calificación obtenida por Atucha II demuestra que la Argentina no solo conserva capacidades nucleares desarrolladas durante décadas, sino que puede operar sus centrales con niveles comparables a los de las principales potencias del sector.

El desafío será sostener ese rendimiento, completar las inversiones pendientes y convertir la experiencia técnica nacional en una plataforma exportadora.

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