Flor de la V quiso censurar a un periodista por ejercer su libertad de expresión
Florencia de la V cuestionó a Radio Rivadavia por mantener a Daniel Avellaneda luego de sus polémicos dichos sobre sexo, género e identidad. La conductora primero difundió que el periodista había sido desvinculado, pero luego reconoció que se trataba de información falsa. Avellaneda, lejos de retractarse, defendió su derecho a expresar una postura basada en su interpretación de la biología y rechazó pedir disculpas.
El conflicto entre Florencia de la V y el periodista deportivo Daniel Avellaneda sumó un nuevo capítulo luego de que la conductora cuestionara públicamente a Radio Rivadavia por mantener al comunicador en su puesto tras sus polémicas declaraciones al aire. La discusión abrió, además, un debate más amplio sobre la libertad de expresión, el derecho a la identidad y los límites que pueden establecer los medios sobre las expresiones de sus periodistas.
Todo comenzó durante una emisión de Radio Rivadavia, cuando Avellaneda cuestionó una publicación realizada por Florencia de la V en X sobre un fallo judicial. En medio del intercambio, el periodista se refirió a la conductora como “un señor” y sostuvo que, desde su perspectiva, no era una mujer.
Jonatan Viale intervino durante la discusión y marcó una posición diferente: “Es una mujer y hay que respetar eso”, aunque aclaró que esa cuestión no impedía discutir sus opiniones políticas o sus argumentos sobre el fallo.
Flor de la V reclamó públicamente contra Radio Rivadavia
En medio de la repercusión, Florencia de la V publicó distintos mensajes en X. En un primer momento informó que Radio Rivadavia había decidido desvincular a Avellaneda, pero minutos después aclaró que había recibido información incorrecta.
“Me vendieron pescado podrido. Lamentablemente, Radio Rivadavia decidió no desvincular a Daniel Avellaneda”, escribió.
A partir de allí, la conductora cuestionó directamente a la emisora y sostuvo que mantener al periodista constituía parte del problema.
“Cuando un comunicador tiene expresiones transfóbicas y un medio decide sostenerlo, ya no estamos hablando solamente de una persona y de sus dichos: también hablamos de la responsabilidad de quienes le dan un micrófono”, planteó.
Agustín Laje se sumó al debate

La controversia también tuvo repercusión en otros espacios. Agustín Laje se pronunció públicamente sobre el caso y defendió el derecho de Avellaneda a sostener una posición basada en lo que él considera una realidad biológica.
En una discusión televisiva, Laje planteó si una persona puede tener “libertad de conciencia” y sostener una concepción biológica del sexo sin ser obligada a adoptar una determinada interpretación ideológica.
En otro de sus planteos, cuestionó que una persona pudiera ser considerada responsable de una infracción simplemente por expresar esa posición.
Más tarde, frente a la discusión sobre la continuidad laboral de Avellaneda, Laje volvió a poner el foco en la libertad de expresión y cuestionó que se pretendiera dejar sin trabajo a un periodista simplemente porque sus palabras resultaran desagradables para otras personas.

El fin de la Agenda Woke

Pretender que una persona pierda su trabajo simplemente por expresar públicamente una concepción sobre el sexo y la biología abre un debate preocupante sobre los límites que se quieren imponer a la libertad de expresión. Avellaneda podrá ser cuestionad por sus palabras, pero resulta una locura querer dejar a una persona sin trabajo solo porque expresó la verdad biológica de Roberto Carlos Trinidad, mas conocido como Flor de la V.
En una sociedad libre, nadie debería tener que elegir entre conservar su empleo y repetir una determinada visión sobre cuestiones que siguen siendo objeto de adoctrinamiento woke. Avellaneda también debe poder sostener su interpretación sobre el sexo y la biología sin que automáticamente se transforme en un pedido de expulsión laboral.
