La mora crediticia empieza a mostrar señales de mejora: el 40% de los deudores debe menos de un salario mínimo
Un relevamiento sobre la base completa de la Central de Deudores del BCRA reveló que el fenómeno está mucho más distribuido de lo que sugieren los indicadores generales, mientras bancos públicos y provincias despliegan planes de refinanciación a gran escala.
Un análisis elaborado por el analista, consultor y exfuncionario, socio de Pública Lab, Matías Fernández, a partir de la base completa de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) cruzada con el padrón de ARCA, aportó una mirada mucho más matizada sobre la situación de la morosidad en la Argentina. Según el estudio, que releva a los casi 5,9 millones de personas con al menos una deuda impaga, el 17% de los morosos debe menos de $100.000 y casi el 40% mantiene deudas inferiores a un salario mínimo vital y móvil ($376.600). Es decir, cuatro de cada diez personas catalogadas como morosas atraviesan una situación de deuda mínima, lejos de la imagen de sobreendeudamiento generalizado que suele instalarse en el debate público.
El propio informe destaca además que la concentración del problema está en un núcleo reducido: el 14,5% de los morosos con mayor deuda explica el 73% del total del dinero en mora. Esto confirma que no se trata de una crisis sistémica del crédito, sino de una porción acotada de deudores «pesados» que explica la mayor parte del stock irregular.
El Banco Central ya habla de un techo
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, sostuvo a comienzos de septiembre que la morosidad «está llegando o ya ha llegado a su pico», y remarcó un dato auspicioso adicional: los préstamos al sector privado vienen creciendo de forma sostenida desde mayo, con mayor dinamismo en las operaciones en dólares y en el financiamiento a empresas.
En sintonía con ese diagnóstico, funcionarios del propio Central señalaron esta semana que la velocidad a la que los clientes caen en mora se redujo notablemente: «la caída de situación 1 a situación 2 ya es la mitad que meses atrás», explicaron, en referencia al ritmo de deterioro crediticio inicial. El criterio sostenido tanto por el presidente Javier Milei como por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el propio Banco Central apunta a que la solución llegará por la vía del «acuerdo entre privados», sin necesidad de intervención estatal directa, ya que «esto se va a ir acomodando en forma natural».
Refinanciación a gran escala
La respuesta del sistema financiero ya se tradujo en números concretos. Solo en lo que va de 2026, los bancos privados y públicos vienen refinanciando en conjunto unas 115.000 operaciones por mes. El Banco Nación bajó su tasa de refinanciación del 35% al 29% y acumula 109.507 operaciones refinanciadas, por un total de $503.300 millones, alcanzando a 95.626 usuarios. El Banco Provincia, por su parte, concretó 75.000 acuerdos de refinanciación durante el primer semestre, por más de $281.000 millones, con planes de hasta 72 meses de plazo. El Banco Ciudad sumó su propio esquema, con una tasa máxima del 28%.
El fenómeno no quedó circunscripto a la Nación: 17 provincias ya desplegaron programas propios de refinanciación a través de sus bancos oficiales, varios de ellos acompañados de exenciones en Ingresos Brutos y Sellos para abaratar el costo del nuevo crédito, entre ellas CABA, Córdoba, Mendoza, La Pampa y Neuquén.
Un sistema que absorbe el fenómeno sin sobresaltos
Pese a que la mora de las familias llegó a 12,9% en julio según el último Informe de Bancos del BCRA, el propio organismo remarcó que se trata de una desaceleración en el ritmo de deterioro, no de una escalada sin freno. El crédito al sector privado —que en la Argentina representa apenas 13,1% del PBI, un nivel bajo comparado con la región— continúa creciendo en términos generales, lo que sugiere que el sistema financiero está absorbiendo el fenómeno sin señales de una crisis bancaria de fondo.
