Milei y la mayor desregulación de la historia: ya son 17.606 los artículos eliminados o modificados
El Gobierno aceleró durante septiembre su programa para terminar con trabas, burocracia y regulaciones que durante décadas encarecieron la actividad privada. Federico Sturzenegger celebró los nuevos números con un mensaje contundente: “Seguimos desregulando. Siempre. VLLC!”. El objetivo de fondo es transformar las reglas de juego de la Argentina para volver a liberar la producción, la inversión y el empleo.
El Gobierno de Javier Milei volvió a mostrar en septiembre la magnitud de la transformación regulatoria que está llevando adelante. Según el último informe de la Unidad de Evaluación de Impacto del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, ya son 17.606 los artículos modificados o eliminados desde el comienzo del proceso.
El número representa un salto significativo respecto de los meses anteriores. En julio se contabilizaban 16.848 artículos alcanzados por las reformas; en agosto fueron 17.115 y en septiembre el registro llegó a 17.606.
Es decir, en apenas dos meses se eliminaron o modificaron 758 artículos.
El dato adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa el universo completo: el Gobierno ya contabiliza 807 normas de desregulación, mientras que otras 2.891 normas fueron modificadas o eliminadas.
Federico Sturzenegger fue uno de los principales impulsores de esta transformación y celebró la actualización de las cifras en sus redes sociales con una definición que sintetiza la filosofía del programa: “Seguimos desregulando. Siempre. VLLC!”
No se trata solamente de una consigna política. El objetivo es modificar la relación entre el Estado y quienes producen, comercian, invierten y trabajan.

De la burocracia a la libertad para producir
La fotografía que muestran los números es la de un Estado que comienza a retirar capas de regulaciones acumuladas durante décadas.
Los sectores más alcanzados permiten observar la amplitud del proceso. Agroindustria, con 129 normas, encabeza el listado. Le siguen Finanzas y Mercado de Capitales, con 127, y Comercio Exterior, con 120. También aparecen Transporte, Producción Nacional, Bienestar Ciudadano, Salud y Energía.
Entre las medidas destacadas de septiembre aparecen cambios que, aunque puedan parecer administrativos, tienen un efecto concreto sobre empresas y ciudadanos.
La CNV eliminó la autorización previa para las reuniones de consejo de las calificadoras de riesgo y reemplazó informes periódicos obligatorios por un esquema de monitoreo continuo. ARCA, por su parte, dejó atrás una exigencia para destruir documentación aduanera una vez prescripta la acción del Fisco.
También se simplificaron procedimientos vinculados con sociedades comerciales, importaciones mineras, matriculación de buques y movimientos de uva fresca.
En el caso de la AUH, se avanzó además hacia la verificación automática entre organismos públicos, reemplazando la presentación de documentación que hasta ahora recaía sobre los beneficiarios.
Una Argentina que busca dejar atrás el Estado de las trabas

La dimensión política de este proceso es central. El Gobierno de Milei no está planteando simplemente reducir algunos trámites: está intentando cambiar la lógica con la que funciona el Estado argentino.
Durante décadas, la acumulación de leyes, decretos, resoluciones, permisos y requisitos convirtió a la burocracia en una barrera para producir y emprender. La desregulación busca exactamente lo contrario: que abrir una empresa, invertir, exportar, contratar o desarrollar una actividad económica requiera menos permisos y menos intermediación estatal.
Los 17.606 artículos son, en ese sentido, mucho más que una cifra. Representan miles de reglas que están siendo revisadas bajo una premisa inédita para la política argentina reciente: si una regulación no tiene una justificación concreta, debe ser eliminada o simplificada.
El mensaje de Sturzenegger resume la dirección elegida por el Gobierno: “Seguimos desregulando. Siempre”.
Y detrás de esa frase aparece una de las apuestas más profundas del proyecto de Milei: una Argentina con menos Estado regulando, más libertad para producir y más espacio para que el sector privado vuelva a ser el motor del crecimiento.
