Israel reduce al mínimo la presencia británica en Jerusalén tras una fuerte escalada con Londres

El Consulado General dejó de funcionar bajo ese estatus y veinte diplomáticos, incluido el cónsul general, deberán abandonar Israel. Reino Unido conservará apenas siete funcionarios en el edificio, rebautizado como “UK Mission, Jerusalem”. La medida llegó como respuesta israelí a las sanciones británicas vinculadas con los asentamientos en Cisjordania.

Israel UK

La relación entre Israel y el Reino Unido atravesó este jueves uno de sus momentos de mayor tensión de los últimos años. El gobierno israelí confirmó que el histórico Consulado General británico en Jerusalén dejó de operar con ese rango y que la presencia diplomática de Londres en el lugar quedará reducida de manera drástica.

El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, anunció que el cónsul general y otros 19 diplomáticos finalizarán sus misiones y deberán abandonar el país. Sólo siete funcionarios británicos permanecerán trabajando desde el inmueble, aunque con facultades mucho más limitadas.

El edificio no cerrará físicamente. Reino Unido lo rebautizó como “UK Mission, Jerusalem” y sostiene que continuará desarrollando allí algunas funciones y servicios vinculados con la población palestina.

El resultado es consecuencia de una negociación de último momento que evitó una ruptura diplomática todavía mayor.

La respuesta de Israel a las sanciones británicas

El conflicto se aceleró el 8 de septiembre, cuando Londres impulsó nuevas medidas contra los asentamientos israelíes en Cisjordania, incluida una prohibición comercial sobre determinados productos originados allí.

Israel respondió anunciando una serie de represalias diplomáticas y fijó un plazo de 30 días para implementarlas. Entre ellas se encontraba precisamente el cierre del consulado británico bajo su formato tradicional.

Sa’ar acusó al gobierno laborista británico de haber adoptado desde 2024 una sucesión de decisiones contrarias a Israel. En su comunicado oficial enumeró, entre otras cuestiones, el reconocimiento británico de un Estado palestino en 2025, la suspensión de determinadas licencias de exportación de material de defensa, sanciones contra ministros y ciudadanos israelíes, restricciones a la cooperación militar y la paralización de conversaciones sobre un acuerdo de libre comercio.

Para Jerusalén, la reducción de la representación británica constituye una respuesta a esa acumulación de medidas.

Veinte diplomáticos se van y sólo quedan siete

El cambio es significativo.

Hasta ahora, el Consulado General británico funcionaba como una representación diplomática histórica encargada de buena parte de las relaciones de Londres con los palestinos de Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza.

Con el nuevo esquema, veinte diplomáticos dejarán Israel, mientras que un equipo de apenas siete funcionarios continuará trabajando desde el mismo edificio.

Sa’ar afirmó que esos siete diplomáticos tendrán un campo de acción “muy limitado” y remarcó que, para Israel, el inmueble ya no funciona como consulado.

Durante la noche también fue retirada la señalización exterior que identificaba al edificio como Consulado General británico.

La Embajada del Reino Unido en Tel Aviv, en cambio, continuará funcionando normalmente y no está alcanzada por la medida.

Londres mantiene una interpretación diferente

El gobierno británico aceptó reducir temporalmente su personal, aunque rechaza la interpretación jurídica israelí.

El canciller Ed Miliband afirmó que Londres no reconoce que Israel tenga autoridad legal para cerrar unilateralmente el consulado y reiteró la posición británica de que Jerusalén Este constituye territorio ocupado.

Según Miliband, el acuerdo alcanzado permite mantener una presencia británica estable bajo la nueva denominación de UK Mission, Jerusalem, continuar prestando servicios y evitar una escalada inmediata entre ambos gobiernos.

Reino Unido también decidió, por ahora, no responder expulsando diplomáticos israelíes. Durante los días previos se había evaluado una represalia de ese tipo si el personal británico era obligado a abandonar el país.

La negociación evitó ese escenario.

Una relación cada vez más deteriorada

Las diferencias entre Londres y Jerusalén exceden el funcionamiento del consulado.

El gobierno británico endureció durante los últimos años sus críticas a la política israelí en Gaza y Cisjordania y reforzó su respaldo a la solución de dos Estados. Israel, por su parte, acusa al Ejecutivo británico de adoptar decisiones unilaterales que perjudican sus intereses y de utilizar un criterio sesgado en su política hacia Medio Oriente.

La disputa sobre los asentamientos terminó funcionando como detonante de una tensión que venía acumulándose.

El desacuerdo también refleja posiciones jurídicas históricamente distintas sobre Jerusalén Este. Israel considera a Jerusalén su capital unificada, mientras Reino Unido y buena parte de la comunidad internacional no reconocen la anexión israelí de la zona oriental de la ciudad.

Un compromiso que evita una ruptura mayor

El acuerdo alcanzado mantiene abierto un canal entre ambos países, pero reduce sustancialmente la estructura británica en Jerusalén.

Israel consiguió poner fin al funcionamiento del Consulado General bajo su formato anterior y limitar el número de diplomáticos que operarán en la sede. Reino Unido, en cambio, preservó el edificio, mantuvo una representación y evitó abandonar por completo una presencia que se remonta al siglo XIX.

Las dos partes también acordaron mantener abierto el diálogo.

El episodio deja, sin embargo, una señal política difícil de ignorar: una de las relaciones diplomáticas más antiguas de Reino Unido en Medio Oriente acaba de ser reducida a su mínima expresión después de una escalada de sanciones y represalias entre Londres y Jerusalén.

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