Que no te engañen: los recursos de la Nación están, el dilema es en qué los gasta Pullaro
En lo que va del año, entre enero y septiembre, la provincia recibió $4.961.690 M, es decir, aproximadamente $4,96 billones, equivalentes a alrededor de u$s3.400 M.
En el debate público santafesino se repite con frecuencia una narrativa política: que el Gobierno Nacional ahoga financieramente a las provincias, que no envía recursos y que tanto el gobierno provincial como los municipios están paralizados por una supuesta falta de fondos. Sin embargo, cuando se revisan los datos fiscales, la evidencia obliga a matizar seriamente ese discurso.
Según los registros oficiales de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP), dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, durante septiembre Santa Fe recibió $604.267 M—$604.267.000.000— en concepto de transferencias automáticas de origen nacional. Se trata de una cifra cercana a los u$s400 millones, según el tipo de cambio utilizado para la conversión.
En lo que va del año, entre enero y septiembre, la provincia recibió por esta vía $4.961.690 M, es decir, aproximadamente $4,96 billones, equivalentes a alrededor de u$s3.400 M.
Estos recursos comprenden fundamentalmente la distribución secundaria de la Coparticipación Federal de Impuestos y otros regímenes nacionales que se distribuyen automáticamente entre las provincias. La DNAP publica mensualmente estos datos y distingue esas partidas de otro tipo de transferencias.
La contradicción del discurso político
Estas cifras oficiales contradicen una afirmación que suele repetirse en términos absolutos: que la Nación no envía recursos a Santa Fe.
Los fondos automáticos llegan de manera regular e ininterrumpida y constituyen uno de los pilares para el sostenimiento de las cuentas públicas provinciales y, posteriormente, municipales.
Ante esta realidad cuantitativa, el eje de la discusión debería cambiar: los recursos existen; la pregunta de fondo es en qué se gastan.
¿A dónde van los impuestos de los santafesinos?
Si la Nación transfiere cientos de miles de millones de pesos mes a mes y la provincia recauda además sus propios tributos —como Ingresos Brutos, Inmobiliario y Patente—, resulta indispensable que la ciudadanía formule algunas preguntas.
- Eficiencia del gasto: ¿en qué se utilizan los miles de millones de pesos que aportan los contribuyentes santafesinos y los recursos que llegan automáticamente desde la Nación?
- Prioridades estatales: ¿se destinan esos ingresos a fortalecer la seguridad, la infraestructura productiva y los servicios esenciales, o se diluyen en el sostenimiento de estructuras burocráticas sobredimensionadas?
- Responsabilidad de gestión: atribuir las falencias locales al Poder Ejecutivo Nacional puede convertirse en una vía cómoda para eludir la rendición de cuentas sobre la administración de los recursos disponibles.
Además, una parte de los recursos nacionales que percibe Santa Fe debe ser coparticipada posteriormente a municipios y comunas. El régimen provincial contempla la distribución de recursos provenientes del Régimen Federal de Impuestos y de tributos provinciales como Ingresos Brutos, Patente e Inmobiliario.
En la política provincial y municipal se ha consolidado un axioma perverso: todo acierto es mérito de la gestión local; todo colapso, culpa del Poder Ejecutivo Nacional.
Señalar hacia la Capital se ha convertido muchas veces en el refugio preferido de gobernadores e intendentes para eludir la responsabilidad primaria sobre los recursos que ellos mismos administran.
Esta victimización permanente no debería utilizarse como mecanismo para evitar una discusión mucho más concreta: qué prioridades fija el Estado provincial, cuánto cuesta su estructura y qué resultados obtiene con el dinero disponible.
El debate público no puede construirse sobre la idea simplificada de que Santa Fe carece de recursos nacionales cuando las estadísticas oficiales muestran transferencias automáticas por billones de pesos.
Eso no significa que no puedan existir disputas legítimas entre la Nación y la Provincia por obras, transferencias no automáticas o compromisos específicos. Significa algo bastante más sencillo: cuando se afirma que “Nación no manda plata”, los números obligan a explicar exactamente de qué fondos se está hablando.
Los recursos automáticos transferidos por la Nación están en Santa Fe.
Lo que corresponde exigir ahora es máxima transparencia, austeridad y eficiencia en su destino.
