El fracaso contra el DNU 70 abrió una nueva interna en el peronismo y Germán Martínez quedó bajo presión
La oposición necesitaba 129 diputados para abrir la sesión y consiguió apenas 121. El traspié reactivó cuestionamientos contra el jefe del bloque de Unión por la Patria, a quien sectores internos acusan de una conducción demasiado condicionada por La Cámpora. Removerlo, sin embargo, podría agravar la pelea entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof.
El fallido intento de la oposición por avanzar contra el DNU 70/2023 de Javier Milei dejó consecuencias inmediatas dentro del peronismo. Después de semanas de negociaciones y declaraciones públicas anticipando una sesión clave, Unión por la Patria y sus aliados no consiguieron siquiera reunir el quórum necesario para comenzar el debate.
Hacían falta 129 diputados y solamente se sentaron 121. El decreto desregulador continuó vigente y las explicaciones comenzaron a cruzarse apenas quedó confirmado el fracaso.
Uno de los principales señalados fue Germán Martínez, diputado santafesino y jefe del bloque de Unión por la Patria.
Pichetto puso en palabras el malestar
Las críticas trascendieron rápidamente las paredes del bloque. Miguel Ángel Pichetto cuestionó públicamente la estrategia de quienes convocaron a una sesión sin tener garantizados los números.
“La oposición va a tener que analizar más detenidamente las matemáticas, no hay que colocarse en situación de perder”, afirmó.
El reproche fue especialmente incómodo porque la dificultad para alcanzar los 129 presentes no apareció a último momento. Días antes de la sesión ya existían cálculos que ubicaban a la oposición alrededor de los 120 diputados, varios por debajo del quórum.
Martínez, de hecho, había admitido previamente que el número no estaba cerrado. Aun así, Unión por la Patria decidió avanzar con la convocatoria.
El resultado terminó siendo políticamente favorable al Gobierno: la oposición reunió a sindicatos, organizaciones universitarias y manifestantes en las calles para reclamar la caída del decreto, pero dentro del Congreso no consiguió iniciar la sesión.
El problema con La Cámpora
El revés hizo reaparecer cuestionamientos anteriores sobre el funcionamiento interno de la bancada peronista.
Legisladores del interior consideran que Martínez procura mantener unido un espacio atravesado por distintas corrientes, pero que la conducción política conserva una fuerte influencia de Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y La Cámpora.
Un diputado citado por La Política Online sintetizó ese cuestionamiento al señalar que Martínez es trabajador y busca contener a los distintos sectores, aunque tendría un límite político a la hora de apartarse de las posiciones marcadas por Cristina y Máximo.
La mesa parlamentaria también incluye a Paula Penacca, referente de La Cámpora, y a Cecilia Moreau, dirigente cercana al kirchnerismo. Para los sectores disconformes, esa composición deja menor margen a gobernadores, diputados del interior y otras vertientes del PJ.
Los cuestionamientos no comenzaron esta semana. Después de las elecciones legislativas de 2025 ya había surgido la posibilidad de avanzar hacia una conducción colegiada que distribuyera el poder dentro del bloque. La iniciativa finalmente quedó archivada.
El problema es quién podría reemplazarlo
A pesar del malestar, sacar a Martínez tampoco parece una operación sencilla.
La razón no es solamente parlamentaria. El peronismo se aproxima a 2027 atravesado por una disputa cada vez más evidente entre el sector alineado con Máximo Kirchner y quienes pretenden convertir a Axel Kicillof en la principal referencia presidencial del espacio.
En las últimas semanas un grupo de diputados comenzó a expresar públicamente su respaldo a una eventual candidatura nacional del gobernador bonaerense. Al mismo tiempo, La Cámpora intenta conservar capacidad para ordenar la estrategia y las candidaturas del PJ.
En ese contexto, elegir un nuevo jefe de bloque podría transformarse rápidamente en otra batalla por el control interno.
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