Aleart redobla la pulseada con Javkin: presentó un nuevo proyecto para habilitar Uber y DiDi sin tasas ni tarifa mínima

El concejal de La Libertad Avanza llevó al Concejo una nueva versión de su iniciativa para las aplicaciones de viajes. Propone reconocerlas como acuerdos entre privados, mantener la libertad de precios, evitar nuevas cargas municipales e incorporar Uber Moto. El texto se planta como alternativa al esquema intervencionista impulsado por Pablo Javkin.

Aleart entre Uber y DiDi

La discusión por Uber, DiDi y las aplicaciones de viajes en Rosario sumó un nuevo capítulo este jueves. Después de frenar la semana pasada el proyecto enviado por el intendente Pablo Javkin, el concejal de La Libertad Avanza (LLA), Juan Pedro Aleart, presentó una nueva propuesta para destrabar la habilitación de las plataformas bajo un modelo completamente diferente al que pretende imponer el Ejecutivo municipal.

La iniciativa libertaria parte de una definición que atraviesa toda la discusión, para LLA, los viajes contratados mediante aplicaciones no constituyen un servicio público, sino un acuerdo voluntario entre privados.

Desde esa premisa se desprenden las principales diferencias con Javkin: sin tarifa mínima fijada por el Estado, sin una nueva tasa sobre la actividad, con libertad de precios y con los viajes en motocicleta incluidos.

Aleart explicó que el bloque tomó el proyecto que había presentado originalmente en febrero de 2026 y lo reformuló para adecuarlo a los cambios introducidos posteriormente por la legislación nacional de modernización laboral.

La intención, según planteó, no es imponer la autoría libertaria sino conseguir una norma que efectivamente habilite las aplicaciones.

“No nos interesa que sea ni el proyecto de La Libertad Avanza ni el del intendente, que sea un proyecto del Concejo”, sostuvo Aleart durante la reunión conjunta de las comisiones de Servicios Públicos y Gobierno.

Una ordenanza nueva y no otro parche sobre la regulación de 2023

Una de las diferencias centrales es jurídica. El proyecto de Javkin pretende modificar la Ordenanza 10.544, sancionada en 2023 y pensada dentro de la lógica del transporte público de pasajeros.

La Libertad Avanza sostiene que ese punto de partida es equivocado. Para el bloque libertario, Uber y DiDi representan una modalidad completamente distinta de taxis y remises: una plataforma pone en contacto a una persona dispuesta a realizar un viaje con otra que voluntariamente acepta contratarlo bajo condiciones previamente informadas.

Por eso Aleart propone una ordenanza específica desde cero, en lugar de continuar agregando modificaciones a un régimen que nunca consiguió integrar a las principales aplicaciones utilizadas por los rosarinos.

«Dejemos de poner parche sobre parche«, reclamó el concejal.

La diferencia puede parecer técnica, pero determina cuánto poder tendrá posteriormente el Municipio sobre la actividad.

Si se considera un servicio público, el Estado puede establecer tarifas, cupos, condiciones económicas y numerosas restricciones de funcionamiento. Si se reconoce como una relación privada intermediada por tecnología, la intervención municipal queda concentrada principalmente en seguridad, documentación y cumplimiento de requisitos básicos.

Ese es el modelo que impulsa Aleart.

Sin tarifa mínima: que el precio lo acuerden usuario y conductor

Otro de los puntos que La Libertad Avanza pretende eliminar definitivamente es la tarifa mínima incluida en el proyecto de Javkin.

El esquema del Ejecutivo establece que un viaje realizado mediante plataformas no podría costar menos que un determinado piso vinculado al boleto del transporte urbano, actualmente en torno a los $1.720.

Para los libertarios, fijar ese valor implica que el Estado intervenga artificialmente sobre un mercado que actualmente funciona con precios dinámicos determinados por oferta y demanda.

Uber, DiDi y plataformas similares informan el costo antes de confirmar el viaje. El pasajero puede aceptar la tarifa o rechazarla y buscar otra opción.

LLA pretende preservar esa libertad.

La lógica del bloque es que, si dos adultos conocen previamente el precio y deciden voluntariamente realizar una operación, el Municipio no debería decidir que el monto acordado es demasiado barato.

Además, advierten que un piso artificial puede encarecer viajes cortos y perjudicar especialmente a quienes recurren a las aplicaciones justamente porque encuentran alternativas más económicas.

Aleart quiere cerrar la puerta a nuevas tasas

La cuestión tributaria es otro de los grandes enfrentamientos.

El proyecto enviado por Javkin establece que las plataformas deberán cumplir las obligaciones tributarias municipales que resulten aplicables, una redacción que La Libertad Avanza considera suficientemente amplia como para permitir futuras cargas sobre Uber, DiDi y otras compañías.

Aleart pretende que la nueva ordenanza no se transforme en otra caja recaudatoria municipal.

El planteo tiene como telón de fondo los años de persecución contra los conductores de aplicaciones en Rosario.

Durante buena parte de la gestión municipal, trabajar mediante Uber o DiDi podía terminar con multas millonarias, controles callejeros y el vehículo secuestrado y enviado al corralón.

Según cálculos difundidos por el propio bloque libertario, esas sanciones representarían actualmente alrededor de $4.500 M anuales para el Municipio.

Para LLA, sería contradictorio pasar de recaudar mediante multas a reemplazar esos ingresos con una nueva carga sobre una actividad que finalmente se pretende legalizar.

La posición libertaria es que habilitar las aplicaciones debe significar precisamente eso: dejar de perseguir a quienes trabajan y no inventar un nuevo mecanismo para cobrarles.

Uber Moto vuelve a dividir al Concejo

El capítulo más difícil de negociar probablemente sea Uber Moto.

Javkin dejó afuera de su proyecto el traslado de pasajeros mediante motocicletas argumentando razones de seguridad vial y dificultades vinculadas con los seguros.

Aleart propone exactamente lo contrario: incorporar las motos dentro del sistema y establecer requisitos de seguridad para que puedan trabajar legalmente.

El concejal puso como referencia experiencias de Salta, Tucumán y La Rioja, donde existen modalidades de traslado de pasajeros en motocicleta bajo determinadas condiciones.

Para LLA, prohibirlas no hará desaparecer el servicio. Solamente conseguirá mantenerlo fuera de cualquier marco legal.

Aleart también utilizó como advertencia lo ocurrido en la ciudad de Santa Fe, donde una primera regulación de aplicaciones excluyó las motocicletas y terminó con escaso interés de las plataformas por incorporarse al régimen.

«En Santa Fe se habilitaron las aplicaciones y no se inscribieron porque se dejó afuera las motos. Acá va a pasar lo mismo«, advirtió.

El oficialismo sostiene, en cambio, que el riesgo del traslado en moto justifica mantener esa modalidad prohibida.

La discusión cobró todavía mayor intensidad después de un reciente accidente en Rosario en el que un pasajero de Uber Moto sufrió una fractura y el conductor fue acusado de abandonar el lugar.

Desde el libertarismo plantean que hechos individuales deben ser investigados y sancionados cuando corresponda, pero no utilizarse para prohibir una actividad entera que miles de personas eligen voluntariamente.

Javkin quiere regular, LLA insiste en habilitar

La Municipalidad propone que las empresas se inscriban bajo un régimen municipal, exige licencia profesional, seguros específicos y revisión técnica, mantiene facultades de control económico, contempla un piso tarifario y excluye las motocicletas.

La Libertad Avanza acepta controles vinculados con la seguridad y la identificación de quienes prestan el servicio, pero busca limitar la intervención sobre las decisiones económicas de usuarios, conductores y plataformas.

La frase utilizada desde hace semanas por el bloque terminó convirtiéndose en la síntesis de la discusión: «Ellos quieren regular; nosotros queremos habilitar».

Aleart también dejó abierta una puerta a la negociación.

El concejal aseguró que su espacio está dispuesto a resignar incluso el nombre y la autoría del proyecto si el texto final respeta los puntos que considera fundamentales.

Pero marcó como límites la tarifa mínima, nuevas tasas, la consideración de la actividad como servicio público y la prohibición de las motos.

Después del “Principado de Javkin”, una nueva negociación

La presentación llega apenas una semana después de una de las reuniones más tensas del Concejo. Como informó este medio, el oficialismo intentó avanzar con la regulación impulsada por Javkin pero no consiguió los votos necesarios en las comisiones.

La Libertad Avanza denunció posteriormente que el bloque del intendente buscó modificar el recorrido parlamentario del expediente para intentar llevarlo igualmente al recinto.

«Esto no es el Principado de Javkin«, disparó entonces Aleart, acusando al oficialismo de querer alterar las reglas porque por primera vez no tenía garantizada una mayoría automática. La situación cambió parcialmente esta semana.

El miércoles, los bloques volvieron a reunirse y comenzaron a discutir con los diferentes proyectos sobre la mesa. Hubo coincidencias parciales, pero las diferencias estructurales permanecieron.

El próximo encuentro conjunto fue convocado para el miércoles 28 de octubre a las 11, un día antes de la sesión ordinaria prevista para el jueves 29.

Javkin busca que Rosario termine ese día con Uber y DiDi formalmente habilitados.

La pregunta ya no es si las aplicaciones existen ni si los rosarinos quieren utilizarlas. Eso quedó resuelto hace años en las calles.

La verdadera disputa es qué hará la política con una realidad que llegó antes que la regulación, si aprovechará la oportunidad para quitar prohibiciones y permitir la competencia o si convertirá la legalización en otro régimen de tasas, tarifas mínimas, burocracia y restricciones.

Con su nuevo proyecto, Aleart dejó clara la alternativa libertaria: seguridad y reglas básicas, pero libertad para trabajar, competir y elegir cómo viajar.

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Patricio De Gaetano
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