Tragedia ferroviaria en España: murió una argentina y buscan a otro compatriota entre 68 víctimas fatales

La Cancillería confirmó el fallecimiento de Ana Martina Conte Grand, una sanjuanina de 32 años que viajaba en uno de los trenes que chocaron en Toledo. Agustín Randazzo, argentino de 51 años radicado en España, continúa desaparecido mientras su familia recorre hospitales y aportó muestras de ADN para intentar localizarlo. El desastre ya dejó 68 muertos y más de un centenar de hospitalizados.

Tragedia Toledo Renfe

La tragedia ferroviaria ocurrida este miércoles en Urda, Toledo, golpeó directamente a la comunidad argentina en España. La Cancillería confirmó que una ciudadana argentina se encuentra entre las víctimas fatales del choque entre un AVE de Renfe y una formación de Iryo, mientras otro compatriota permanece desaparecido y continúa siendo buscado por sus familiares y las autoridades españolas.

La mujer fallecida fue identificada como Ana Martina Conte Grand, de 32 años y oriunda de San Juan. Residía en Andalucía y viajaba en el coche 7 del tren de alta velocidad acompañada por uno de sus hermanos, quien sobrevivió al impacto y fue trasladado al Hospital de Toledo.

Conte Grand era podóloga y llevaba varios años viviendo en España. Su cuerpo pudo ser identificado durante las tareas realizadas por los equipos forenses, en medio de un operativo que todavía continúa debido a la magnitud del desastre y al estado en que quedaron algunos de los vagones.

El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino informó que la Embajada en Madrid y los consulados nacionales en España mantienen contacto permanente con las familias y brindan asistencia a los compatriotas afectados. También confirmó que hay otros ciudadanos argentinos que resultaron heridos, aunque evitó inicialmente difundir sus identidades por razones de privacidad.

Buscan desesperadamente a Agustín Randazzo

La mayor incertidumbre gira ahora alrededor de Agustín Randazzo, de 51 años, quien viajaba en el coche 8 del AVE y permanece desaparecido desde el accidente. El argentino reside en España desde aproximadamente 2002 y realizaba habitualmente ese recorrido por cuestiones laborales.

Su pareja y sus familiares comenzaron a difundir fotografías y datos personales en redes sociales después de perder completamente el contacto con él. Randazzo había salido desde Madrid y, desde el momento del choque, no volvió a responder llamadas ni mensajes y tampoco apareció inicialmente en los registros de personas hospitalizadas.

Su hermano formalizó la denuncia ante las autoridades españolas y ya proporcionó muestras de ADN para facilitar su identificación en caso de ser necesario. Paralelamente, familiares recorren centros sanitarios de Toledo y otras localidades cercanas buscando información sobre su paradero.

Randazzo trabaja en una empresa de comunicaciones y reside actualmente en Madrid. La última información disponible indicaba que seguía siendo considerado desaparecido mientras continuaban las tareas de recuperación y reconocimiento de las víctimas.

El Gobierno argentino señaló que la representación diplomática continuará acompañando a ambas familias y coordinando con las autoridades españolas cualquier trámite de identificación, asistencia o eventual repatriación.

El desastre ya dejó 68 muertos y vuelve a poner bajo presión al sistema ferroviario español

El balance de la tragedia aumentó durante el transcurso del miércoles hasta alcanzar 68 muertos, de los cuales 44 viajaban en el Iryo y 24 en el AVE. Además, 107 personas permanecían hospitalizadas, aunque más de un centenar de pasajeros ya había recibido el alta después de ser atendido por heridas de diferente gravedad.

En las dos formaciones viajaban en total 544 pasajeros, incluidos un bebé y las respectivas tripulaciones. El choque ocurrió alrededor de las 8.54 de España, cuando el AVE alcanzó por detrás al Iryo que se encontraba detenido sobre la línea Madrid-Andalucía.

La investigación deberá determinar por qué se produjo una colisión de semejante magnitud en una red de alta velocidad diseñada precisamente para impedir que dos trenes ocupen simultáneamente un mismo tramo. Entre los elementos bajo análisis aparece la avería del sistema automático LZB y la actuación del centro de control durante la circulación bajo procedimientos alternativos.

La catástrofe ocurre además apenas nueve meses después del accidente de Adamuz, donde murieron otras 46 personas. Dos tragedias ferroviarias masivas en menos de un año volvieron a colocar al Ministerio de Transportes y al Gobierno de Pedro Sánchez ante fuertes cuestionamientos sobre mantenimiento, protocolos y seguridad de una infraestructura que durante décadas España exhibió como modelo.

Por ahora, el drama tiene también nombres argentinos. Ana Martina Conte Grand ya fue confirmada entre los 68 fallecidos y la familia de Agustín Randazzo continúa buscándolo contrarreloj, mientras las autoridades intentan completar la identificación de todas las víctimas de una de las peores tragedias ferroviarias recientes de España.

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