La izquierda de Bregman puso en duda la necesidad de la Policía y propuso que el pueblo se dé su propia seguridad
El diputado bonaerense Christian Castillo, del Frente de Izquierda, sostuvo que la población debería autoorganizarse para garantizar su seguridad. Cuando le preguntaron si eso implicaba prescindir de la Policía, evitó descartarlo y planteó que debía discutirse el sistema actual.
El diputado provincial Christian Castillo, referente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) y compañero político de Myriam Bregman, generó una controversia al cuestionar el actual esquema de seguridad pública y plantear que los ciudadanos deberían organizarse para garantizar su propia protección.
Durante una entrevista televisiva, el dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) sostuvo que es necesario revisar integralmente el funcionamiento de las fuerzas de seguridad y propuso discutir alternativas basadas en la organización popular.
“Tenemos que discutir todo el sistema de seguridad, porque yo creo que el pueblo se tiene que autoorganizar también para garantizarse la seguridad”, afirmó Castillo.
La declaración surgió mientras se debatían los salarios de los empleados públicos, los haberes jubilatorios y el financiamiento de los servicios estatales. El legislador había defendido además la posibilidad de que los docentes perciban $3,5 millones mensuales por una jornada simple.
Sin embargo, el intercambio adquirió otro tono cuando la entrevistadora mencionó las condiciones salariales de los efectivos policiales y los riesgos que enfrentan diariamente durante el cumplimiento de sus funciones.
¿Una sociedad sin Policía?
Frente al planteo de Castillo, la conductora formuló una pregunta directa: “O sea, ¿no necesitamos Policía?”. El legislador evitó responder afirmativamente sobre la necesidad de mantenerla y contestó que debía discutirse socialmente qué mecanismos hacen falta para garantizar la seguridad.
La respuesta dejó abiertos varios interrogantes. Castillo no explicó cómo se organizaría ese eventual sistema comunitario, qué facultades tendrían sus integrantes, quién intervendría frente a delitos graves ni cómo se garantizaría el cumplimiento de la ley.
Tampoco precisó si su propuesta supone eliminar las fuerzas policiales, reducir sus funciones o complementarlas mediante mecanismos de participación vecinal. No presentó una iniciativa legislativa para disolver la Policía, pero sí dejó abierta esa discusión.
Desde una perspectiva centrada en la seguridad jurídica y la protección de los derechos individuales, el debate incluye una cuestión fundamental: cómo garantizar que todos los ciudadanos puedan ejercer sus libertades sin quedar expuestos a la violencia, el delito o la imposición de grupos particulares.
La organización vecinal puede contribuir a la prevención y a la cooperación con las autoridades. Sin embargo, reemplazar las instituciones de seguridad por estructuras comunitarias sin atribuciones, controles y responsabilidades claramente definidos plantea dificultades que Castillo no desarrolló durante la entrevista.
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