Trump endurece las sanciones contra la dictadura cubana y apunta al petróleo y sus proveedores militares chinos
Washington sancionó a ocho empresas, dos personas y cinco buques vinculados con las redes financieras, energéticas y militares del régimen de La Habana. Marco Rubio denunció que la cúpula comunista concentra recursos mientras la población enfrenta apagones y escasez.
Trump en su entrevista con el NY TIMES
El gobierno de Donald Trump anunció este jueves un nuevo paquete de sanciones económicas contra el régimen comunista de Cuba, dirigido a debilitar sus redes de abastecimiento petrolero, sus estructuras empresariales estatales y los proveedores extranjeros de equipamiento militar.
Las medidas, instrumentadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, afectan a ocho compañías, dos personas y cinco embarcaciones utilizadas, según Washington, para transportar petróleo y sostener operaciones comerciales vinculadas con el Estado cubano.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió la decisión y acusó a las autoridades de La Habana de utilizar los recursos económicos de la isla en beneficio de una élite política y militar mientras la población enfrenta escasez de alimentos, combustible y electricidad.
“Estados Unidos no tolerará redes comunistas subversivas en nuestro hemisferio”, afirmó Rubio al anunciar las sanciones.
El funcionario sostuvo que el gobierno de Miguel Díaz-Canel depende de una estructura de empresas públicas, intermediarios internacionales y proveedores extranjeros para sostener sus operaciones económicas y militares.
Petroleras, compañías chinas y empresas del régimen
Entre las compañías sancionadas figuran Caroil Transport Marine, registrada en Chipre; Tentacool Commercial, de Panamá; y las cubanas Internacional Marítima y Petróleos Marítimos del Caribe (Petromarca).
Según el Departamento del Tesoro, estas sociedades forman parte de redes vinculadas con el transporte de crudo y derivados hacia o desde Cuba.
Las medidas también alcanzan a dos empresas estatales cubanas: Cubaelectrónica, vinculada con la importación de componentes electrónicos, y Tecnosime, dedicada a servicios técnicos y tecnológicos.
Washington incorporó además a las compañías chinas China National Electronic Import and Export Corporation (CEIEC) y Beijing H&C Technologies, a las que acusa de suministrar equipamiento militar y de seguridad al aparato estatal cubano.
Las sanciones incluyen a Guillermo Rodríguez López-Calleja, vinculado con operaciones de transporte petrolero, y Any Rodríguez Lastres, relacionada familiarmente con la conducción del conglomerado militar cubano GAESA.
También fueron identificadas como propiedades bloqueadas cinco embarcaciones: Esperanza, María Cristina, Gloria C, Emilia y Lourdes.
La inclusión en las listas estadounidenses implica, entre otras restricciones, el bloqueo de los activos sujetos a jurisdicción norteamericana y limitaciones para realizar operaciones con personas y entidades estadounidenses.
Mayor presión sobre La Habana
El nuevo paquete llega en un escenario de deterioro económico para Cuba, donde la escasez energética y las fallas de infraestructura provocan cortes eléctricos que en algunas regiones superan las 24 horas.
La administración Trump sostiene que la crisis está vinculada con décadas de gestión económica centralizada, restricciones a la actividad privada y control de los recursos por parte de las estructuras estatales y militares.
El gobierno cubano, por su parte, responsabiliza a las sanciones estadounidenses de agravar el desabastecimiento y denuncia que Washington busca asfixiar económicamente a la población para forzar un cambio político.
La presión sobre el suministro energético se intensificó durante 2026 después de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y de las restricciones estadounidenses sobre los envíos petroleros que históricamente abastecieron a la isla.
El nuevo anuncio también amplía el alcance sectorial de las sanciones estadounidenses hacia actividades de electrónica, manufactura, transporte marítimo y tecnología.
Con estas medidas, Trump profundiza su política de presión sobre el régimen cubano y sus relaciones comerciales y militares internacionales. El objetivo declarado de Washington es restringir los recursos de las estructuras vinculadas con el poder estatal, aunque el impacto que estas medidas puedan tener sobre la población y el abastecimiento energético continúa siendo objeto de controversia internacional.
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