Perspectiva de género en la justicia: otra falsa denuncia y otro niño en riesgo
Álvarez-Santa Fe: Falsa denuncia y una justicia feminista nuevamente poniendo en riesgo la vida de un menor, la Justicia de Familia acumula meses sin resolver el caso, pese a que la madre no se presenta a las audiencias y el paradero del niño continúa siendo desconocido para la familia paterna.
El caso de Hugo Díaz, un padre de la localidad santafesina de Álvarez, volvió a poner sobre la mesa uno de los debates más sensibles del sistema judicial argentino y una situación que, según organizaciones de padres autoconvocados y sectores de la sociedad, se repite con creciente frecuencia: qué ocurre cuando una denuncia en el fuero de familia provoca la ruptura total del vínculo entre un niño y uno de sus progenitores, mientras pruebas, testimonios y otros elementos aportados a la causa quedan relegados frente a una aplicación de la perspectiva de género que, sostienen sus críticos, ha terminado por desequilibrar el sistema y afectar principalmente a los padres. Todo ello ocurre mientras las investigaciones judiciales se extienden durante meses o años sin resoluciones definitivas, con consecuencias que pueden resultar irreversibles para la infancia y los vínculos familiares.
Según la denuncia realizada por el propio padre y la documentación judicial a la que tuvo acceso este medio, Hugo lleva más de seis meses sin poder ver ni tener contacto alguno con su hijo de seis años, luego de una denuncia presentada en su contra que él afirma que es falsa y carente de fundamentos probatorios.
El origen del conflicto
De acuerdo con el relato del padre, el conflicto se inició cuando decidió acudir a la Justicia para solicitar un régimen de tenencia compartida y ampliar legalmente el tiempo de convivencia con su hijo, algo que ,asegura, el propio niño también manifestaba querer.
Para ello, presentó informes escolares, certificados médicos, antecedentes deportivos y testigos que, según sostiene, acreditaban su presencia activa y permanente en la crianza.
Sin embargo, antes de una audiencia clave prevista para marzo de 2026, fue denunciado penalmente por la madre del menor. Hugo afirma que la acusación se presentó pocos días antes de unas vacaciones programadas con su hijo y que estuvo acompañada por un informe psicológico realizado sin su consentimiento ni participación.
«La Justicia me separó de mi hijo sin investigar y la madre desapareció«
El padre sostiene que la primera consecuencia de la denuncia fue la interrupción total del contacto con el niño y con toda la familia paterna.
«Lo primero que hace la Justicia es cortar el vínculo», afirma, donde señala que desde hace más de 6 meses desconoce dónde vive actualmente su hijo, a qué escuela asiste, quién es su pediatra o cuál es su entorno cotidiano, y todo sucede sin investigar a fondo.
Es decir,, la madre abandonó el domicilio donde residían, cambió al niño de escuela, de médico y de actividades extracurriculares, sin informar su nueva residencia ni permitir ningún tipo de contacto.
Audiencias sin la presencia de la madre
Uno de los aspectos que más cuestiona el padre es que, la madre del menor no se habría presentado a audiencias judiciales convocadas en el marco del expediente.
Hugo sostiene que ni la madre, ni sus representantes, ni sus testigos comparecieron en una audiencia celebrada el 26 de marzo de 2026. Asimismo, asegura que las autoridades judiciales no han logrado establecer contacto efectivo con ella y que, pese a esta situación, el vínculo entre padre e hijo continúa interrumpido.
«¿Cómo puede ser que una persona denuncie, desaparezca con el niño y nadie investigue qué pasó?», cuestiona el padre.
El testimonio del niño ante la Justicia
Uno de los elementos más delicados del expediente es el contenido de la entrevista mantenida con el menor en sede judicial.
Según surge del informe incorporado al expediente, el niño habría expresado en reiteradas oportunidades que extraña a su padre, que desea volver a verlo y que le gustaría pasar tiempo con ambos progenitores. También manifestó que lloraría si no le permitieran volver a encontrarse con él.
En esa misma entrevista, el niño habría relatado situaciones vinculadas a prácticas rituales realizadas por su madre junto a otra persona, incluyendo el sacrificio de animales como parte de ofrendas, hechos que, según consta en el informe, el propio menor calificó como más perturbadores que otras experiencias relatadas durante la entrevista.
Denuncias previas y pedidos de investigación
El padre asegura además haber realizado anteriormente denuncias por lesiones observadas en el niño, por supuestas prácticas rituales y por situaciones de malestar expresadas por el menor respecto de su convivencia con la madre, pero sostiene que ninguna de esas presentaciones fue investigada con la misma rapidez con que se actuó tras la denuncia en su contra.
Asimismo, afirma que existen antecedentes de otras denuncias formuladas por integrantes del entorno materno que, según su versión, no prosperaron judicialmente.
El reclamo: «Que investiguen antes de destruir un vínculo»
La situación ha generado el acompañamiento de organizaciones de padres autoconvocados, que sostienen que numerosos procesos judiciales de familia terminan provocando largos períodos de desvinculación entre padres e hijos mientras las investigaciones permanecen abiertas.
Para Hugo, el principal daño ya está ocurriendo:
«No solo se rompe un padre. Se rompe una infancia, se rompen los abuelos, los tíos, los primos. El tiempo de un niño no vuelve más».
Diana Maria José: La doble vara
Actualmente, el expediente continúa tramitándose en el Juzgado Unipersonal de Familia N.º 1 de Rosario, a cargo de la Jueza Diana Maria José.
En 2023, la magistrada, en otro caso, sostuvo en una sentencia de que «el abandono es una conducta altamente censurable» y que implica «el desprendimiento de los deberes del padre o de la madre en la crianza, alimentación y educación». En esa sentencia, entendió que un padre había incumplido de manera sostenida sus obligaciones de cuidado, acompañamiento y presencia afectiva respecto de sus hijas, lo que justificó la medida excepcional de privarlo de la responsabilidad parental.
Sin embargo, en el expediente de Hugo, si es la propia jueza la que considera que la interrupción prolongada del vínculo entre un padre y sus hijos constituye un daño grave para los menores, ¿por qué en este caso, donde el padre denuncia llevar más de seis meses sin contacto con su hijo, desconociendo incluso su paradero y mientras la madre no se presenta a las audiencias, la situación no habría sido abordada con la misma urgencia y criterio? ¿Por qué es esta misma jueza la que aparta al padre y obliga el abandono sin pruebas y sin investigación a pesar de que tanto el padre como el niño desean seguir en contacto? A pesar de ello, el vínculo paterno-filial continúa completamente interrumpido y sin una resolución definitiva.
Una causa todavía sin resolución: están a tiempo de evitar una desgracia
Hasta el momento, no existe una resolución judicial definitiva sobre las denuncias cruzadas y todas las acusaciones continúan bajo investigación.
Mientras espera una definición, el padre insiste en un único pedido: que la Justicia resuelva con celeridad, determine la situación real del niño y permita que sea escuchada la voz del menor, quien ,según surge de los informes incorporados a la causa, manifestó reiteradamente su deseo de volver a ver a su padre, además de las cosas graves que se evidencian en el entorno de la madre.
