Primer trimestre histórico en términos de apertura económica
El primer trimestre del año 2026 mostró un récord histórico en términos de apertura económica: se abrieron y re abrieron 290 mercados. Se concretaron 24 nuevas aperturas (nuevos acuerdos y protocolos sanitarios) y 268 re aperturas (restablecimiento de flujos o renovación de credenciales comerciales) en ese lapso de tiempo. La principal razón estriba en menor traba burocrática y la concreción de nuevas demandas en productos argentinos.
Entre los más destacados:
• Filipinas (embriones bovinos): esto es, en términos simples, exportación de genética de alta calidad. Un insumo tecnológico de alto precio por unidad.
• Paraguay (Carne bovina enfriada con hueso): Un mercado de cercanía regional muy relevante para los frigoríficos exportadores.
• El Salvador (Cítricos): Permite diversificar la salida de las economías regionales (como el NOA y el NEA) hacia el mercado centroamericano.
• Perú (Preparaciones de carne): Inserción de productos industrializados de la cadena cárnica.
Estas nuevas aperturas representan conquistas de nuevas demandas con el objetivo central de aumentar exportaciones y la firma de nuevos protocolos sanitarios/fitosanitarios que antes no existían.
Estos nuevos destinos -El Salvador para cítricos, Filipinas para genética o Perú para preparados- si bien representaran menos del 1% o 2% del volumen exportado de cada rubro, permitirá cortar la chinodependencia (absorbe el 70% de lo que exporta el país de carne vacuna) diversificando los destinos dándole poder de negociación al exportador local para no quedar rehenes de las fluctuaciones de precios o exigencias de un solo comprador dominante.
El caso de Filipinas -exportación de embriones de alta calidad- no vendemos la «materia prima» (la vaca o el corte de carne), sino el know-how, la biotecnología y la genética de punta del rodeo argentino, que se paga a precios por tonelada/unidad muchísimo más altos.
El caso de los cítricos a El Salvador da aire a las economías regionales productoras como Entre Ríos, Tucumán o Corrientes. Significa empleo directo y tracción para las economías locales.
En términos históricos de apertura económica este primer trimestre de 2026 se ubica en el podio en la serie histórica, valga la redundancia, por detrás de los picos de los años 90 pero aún en aceleración.
Si utilizamos como instrumento de medición el grado de apertura económica tradicional (Exportaciones+importaciones sobre PBI) el rainking histórico quedaría conformado de la siguiente manera:
1. Década de los 90 (Convertibilidad): el grado de apertura económica oscilaba entre 30-35% del PBI. El contexto reflejaba rebaja generalizada de aranceles, creación del Mercosur y desregulación masiva.
2. Boom de comodities (período 2002-07): en este período caracterizado por el alto precio de la soja, entre otros, el grado de la apertura se ubicaba entorno al 20-24% -casi 10 puntos más abajo que la década anterior- lo que disparó el valor de las exportaciones sobre el PBI.
3. Primer Semestre 2026 (actualidad): el grado de apertura económica del período en trascurso oscila entre los 28-31% como porcentaje del PBI. Eliminación de trabas de importación, normalización del MULC y quita paulatina de sesgos antiquiebra.
Si se evalúa el primer semestre de 2026 desde la perspectiva de la diplomacia sanitaria y la desburocratización (SENASA y Cancillería), los 290 mercados abiertos y reabiertos ubican a este período en el top histórico de eficiencia administrativa, superando los ritmos de la ola de apertura del período 2015-2019.
Período en el cual, durante la gestión de Mauricio Macri, se hizo una «maratón» de apertura de mercados agropecuarios (con hitos como los limones a EE. UU. o la carne bovina/porcina a China), alcanzando cerca de 200 mercados en cuatro años.
En términos macroeconómicos estrictos, el grado de apertura de la economía argentina todavía se encuentra en proceso de reconstrucción tras años de cepos y trabas operativas. La efectividad real de este récord de habilitaciones dependerá de que el país logre consolidar su competitividad sistémica para que esos 290 sellos burocráticos se traduzcan, efectivamente, en barcos zarpando con saldo exportable.
