Secretaria de la niñez de Santa Fe: ¿Qué está pasando con los niños en tránsito?
Familias transitorias denuncian retiros intempestivos y cuestionan el accionar de la Secretaría de Niñez
En las últimas horas varios niños que se encontraban viviendo con familias de tránsito habrían sido separados de esos hogares, de manera repentiva, generando preocupación por la manera en que se estarían llevando adelante estas decisiones.
Uno de los casos que despertó mayor preocupación es el de Kevin, un bebé de 18 meses que vive con una familia de tránsito desde los diez días de vida. De acuerdo con lo expresado por sus cuidadores, el niño podría ser retirado del hogar en el que permanece desde prácticamente su nacimiento, sin saber a dónde va, con quien o por qué.
La familia sostiene que fue convocada a una reunión con la Secretaría de Niñez, pero que tomó conocimiento por otra vía de la posibilidad de que Kevin fuera trasladado. Según su denuncia, no habría existido una explicación clara y previa sobre los motivos de la medida ni una transición adecuada para el niño.
El caso adquiere una dimensión todavía mayor porque, según manifiesta la familia, el expediente de Kevin se encuentra judicializado y actualmente tramita ante la Cámara de Venado Tuerto. Frente a la situación, los cuidadores aseguran haber buscado respuestas ante autoridades judiciales vinculadas al expediente y afirman que, según lo que les manifestaron, desconocían la medida que se les estaba comunicando.
La pregunta que atraviesa el caso: ¿dónde queda el interés superior del niño?
El sistema de familias de tránsito tiene como objetivo brindar protección temporal a niños que, por diferentes circunstancias, no pueden permanecer junto a su familia de origen. Pero esa temporalidad no significa que los vínculos construidos durante meses o años carezcan de importancia.
En el caso denunciado, Kevin habría permanecido con la misma familia desde los diez días de vida. A sus 18 meses, el hogar en el que creció constituye su entorno cotidiano, afectivo y de referencia.
Por eso, cualquier decisión que implique modificar radicalmente ese entorno debería contemplar no solamente los aspectos administrativos del expediente, sino también el impacto emocional y psicológico que una separación puede provocar en un niño tan pequeño.
La Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes establece el principio del interés superior del niño como uno de los ejes fundamentales de las políticas de protección. La discusión, entonces, no debería reducirse a procedimientos burocráticos: la pregunta central debería ser qué decisión protege efectivamente al niño.
Una modalidad de funcionamiento usual de la Secretaría de Niñez?
La preocupación de las familias no se limita al caso de Kevin.
En las últimas horas otras familias de tránsito también habrían sido afectadas por medidas similares. Se habla de cuatro familias cuyos niños pequeños habrían sido retirados o estarían en proceso de ser retirados de los hogares donde permanecían, en algunos casos sin un aviso previo suficiente. Pero también aseguran que ese accionar tan preocupante es moneda corriente en dicha secretaría y no puede continuar así.
Las familias cuestionan especialmente la falta de una transición adecuada y sostienen que estas decisiones podrían estar produciendo cambios abruptos en la vida de niños que ya habían desarrollado vínculos con quienes los cuidaban, además de una clara falta de investigación sobre los vinculos o el entorno a donde dirigen el niño.
Si la separación intempestiva de niños de sus familias de tránsito es usual estaríamos hablando de un problema institucional que requiere respuestas.
Una Secretaría que debería proteger, no generar más incertidumbre
La Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia tiene una responsabilidad particularmente delicada: interviene sobre la vida de niños que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y cuyas historias familiares ya están atravesadas por conflictos, separaciones y situaciones complejas.
Precisamente por eso, cada decisión debería estar acompañada de información clara, fundamentos sólidos, coordinación con todos los actores involucrados y, fundamentalmente, una evaluación concreta del impacto que tendrá sobre el niño.
No alcanza con que una medida sea administrativamente posible. La pregunta que debería hacerse antes de cada decisión es si resulta realmente conveniente para ese niño en particular.
Si las familias que tienen a su cargo a estos niños se enteran de posibles traslados por vías informales, si existen organismos judiciales que manifiestan desconocer determinadas decisiones o si las separaciones se producen sin una transición adecuada, entonces hay motivos suficientes para pedir explicaciones.
Detrás de cada expediente hay una persona. Detrás de cada resolución hay un niño que puede no comprender por qué de un día para el otro cambia de casa, de personas, de rutinas y de afectos, quedando totalmente expuesto a cualquier tipo de peligro ya que solo no puede y quienes lo deben proteger, fallan.
¿Hay alguien que realmente supervise los accionares y las medidas de la Secretaria?
