Milei avisó que la motosierra no terminó: prepara una segunda y profunda ola de reformas
En una entrevista con The Economist, el Presidente anticipó un programa más profundo para un eventual segundo mandato. Prometió nuevos recortes del gasto, menos impuestos y otra etapa de desregulación económica.
El presidente Javier Milei anticipó que, si consigue la reelección en 2027, pondrá en marcha una segunda generación de reformas todavía más ambiciosa que la aplicada durante su primer mandato.
En una extensa entrevista concedida a The Economist en la Casa Rosada, el mandatario afirmó que el proceso de transformación del Estado se encuentra lejos de haber terminado. Su próximo objetivo será profundizar la reducción del gasto público, avanzar con nuevas rebajas impositivas y eliminar más regulaciones.
“Hay mucho más gasto para recortar y muchos más impuestos para bajar”, afirmó Milei al describir el programa que pretende implementar durante una eventual segunda presidencia.
Según explicó, las medidas adoptadas desde diciembre de 2023 constituyeron solamente la primera etapa de un proyecto destinado a modificar la estructura económica argentina. El Presidente considera que todavía quedan numerosos organismos, normas y tributos que obstaculizan la inversión y el crecimiento.
Una primera etapa marcada por el ajuste fiscal
Durante la entrevista, Milei defendió los resultados de su programa económico y destacó la eliminación del déficit fiscal como la base del proceso de estabilización.
El Gobierno redujo el gasto público, interrumpió el financiamiento monetario del Tesoro y sostuvo el equilibrio de las cuentas nacionales. Esa estrategia permitió desacelerar la inflación, disminuir el riesgo de una nueva crisis cambiaria y recuperar previsibilidad después de años de desequilibrios.
The Economist remarcó también la reducción de la pobreza y la caída de la inflación mensual desde los niveles de dos dígitos registrados antes del inicio del nuevo gobierno.
Milei sostuvo que su administración eliminó aproximadamente 17.000 normas y reivindicó la reforma laboral como uno de los principales cambios estructurales de su gestión.
Para el mandatario, esas transformaciones explican la mejora de las expectativas económicas, aunque advirtió que el trabajo todavía está incompleto. La siguiente etapa deberá concentrarse en reducir el peso del Estado sobre el sector privado y simplificar el sistema tributario.
Más desregulación y menos presión impositiva
El programa para un segundo mandato todavía no fue presentado como un paquete legislativo definitivo. Sin embargo, Milei adelantó que tendrá una profundidad mayor y que abarcará nuevas áreas de la administración pública y de la economía.
El Presidente pretende utilizar el capital político acumulado por el oficialismo para avanzar sobre reformas que requieren acuerdos legislativos y una mayor coordinación con las provincias.
La prioridad continuará siendo el equilibrio fiscal. Cualquier disminución de impuestos deberá estar acompañada por una reducción equivalente del gasto para evitar el regreso del déficit y de la emisión monetaria.
La lógica oficial consiste en achicar progresivamente el costo del Estado, liberar recursos para la actividad privada y construir un sistema económico con menos regulaciones. Milei considera que la estabilidad no debe depender de controles, congelamientos o restricciones cambiarias, sino de cuentas públicas ordenadas y reglas permanentes.
Inteligencia artificial y apertura al mundo
El mandatario también dedicó una parte de la entrevista al desarrollo tecnológico. Señaló que la Argentina buscará adoptar agresivamente la inteligencia artificial y estimó que ese proceso podría convertir al país en una potencia tecnológica durante las próximas dos décadas.
Su apuesta se apoya en la disponibilidad de recursos energéticos, el capital humano y la posibilidad de atraer inversiones destinadas a centros de datos, infraestructura digital y servicios basados en inteligencia artificial.
En materia internacional, Milei ratificó su alineamiento estratégico con Estados Unidos, aunque diferenció esa relación política de los intereses comerciales argentinos.
El Presidente defendió el intercambio con China y describió el vínculo económico con Beijing como pragmático. Su posición es que la Argentina puede mantener alianzas geopolíticas claras y, al mismo tiempo, comerciar libremente con diferentes mercados.
Esa combinación forma parte del modelo de inserción internacional promovido por la Casa Rosada: alineamiento con las democracias occidentales, apertura comercial y búsqueda de inversiones privadas.
Sin un giro electoralista rumbo a 2027
Milei rechazó la posibilidad de moderar su programa para mejorar su desempeño electoral. Aseguró que mantendrá el rumbo incluso cuando determinadas decisiones impliquen costos políticos inmediatos.
“No voy a dejar de hacer lo correcto solamente por un resultado electoral”, señaló.
The Economist mencionó al gobernador bonaerense Axel Kicillof como uno de los posibles adversarios del oficialismo en las elecciones presidenciales de 2027. El dirigente peronista conserva una estructura territorial importante, aunque su modelo económico representa el extremo opuesto al programa libertario.
El escenario anticipa una competencia entre dos proyectos claramente diferenciados: el regreso a un Estado intervencionista o la profundización de las reformas de mercado impulsadas por Milei.
El Presidente dejó en claro que no contempla una administración de transición ni un período dedicado únicamente a conservar los resultados obtenidos. Si renueva su mandato, buscará acelerar el proceso iniciado en 2023.
La motosierra, según su propia proyección, no terminó. La primera etapa estuvo enfocada en impedir el colapso fiscal y estabilizar la economía. La segunda apuntará a reducir estructuralmente el tamaño del Estado y consolidar un nuevo esquema económico para la Argentina.
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