TGN proyecta una inversión de u$s2.200 M para llevar gas de Vaca Muerta hasta Brasil
El Gasoducto Manuel Belgrano conectaría Neuquén con Córdoba y reforzaría el abastecimiento del norte argentino. La iniciativa será presentada al RIGI, aunque todavía depende de contratos de transporte firmes y de la decisión final de inversión.
Transportadora de Gas del Norte (TGN) anunció el proyecto del Gasoducto Manuel Belgrano, una nueva infraestructura destinada a trasladar la creciente producción de Vaca Muerta hacia el centro y el norte del país, con la posibilidad de abrir una ruta exportadora hacia Bolivia, Chile y Brasil.
El ducto troncal tendría una extensión aproximada de 753 kilómetros y uniría Tratayén, en Neuquén, con La Carlota, en la provincia de Córdoba. Su recorrido atravesaría también Río Negro, La Pampa y San Luis, y contaría con una capacidad inicial de transporte de 13 millones de metros cúbicos diarios.
La inversión directa en el gasoducto fue estimada en u$s1.500 M. No obstante, el desembolso total ascendería a u$s2.200 M al incorporar las obras complementarias necesarias para ampliar y adecuar otros tramos del sistema operado por TGN.
La empresa proyecta que la infraestructura pueda entrar en funcionamiento durante el primer semestre de 2028. El cronograma, sin embargo, estará condicionado por la aprobación del proyecto, la obtención de beneficios fiscales y cambiarios y la contratación previa de capacidad por parte de productores y grandes consumidores.
Durante el período de mayor actividad, la construcción podría generar hasta 2.000 puestos de trabajo.
Un nuevo corredor desde Vaca Muerta hacia el norte
El objetivo inmediato del Gasoducto Manuel Belgrano será ampliar la capacidad de evacuación de Vaca Muerta y transportar el gas hasta el centro del país. Una vez en La Carlota, los nuevos volúmenes podrían incorporarse al sistema existente de TGN y avanzar hacia las provincias del norte argentino.
La infraestructura permitiría reforzar el abastecimiento de Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy, además de aprovechar la capacidad disponible tras la reversión del Gasoducto Norte.
Esa conexión también abriría una nueva alternativa exportadora. Parte del gas podría enviarse hacia Bolivia, país que, según las proyecciones del sector, necesitará incrementar sus importaciones para abastecer el mercado interno a partir de 2029.
Desde allí, el combustible argentino tendría la posibilidad de alcanzar el mercado brasileño mediante la red de gasoductos que atraviesa el territorio boliviano. Otra parte de la producción podría destinarse al norte de Chile.
Brasil aparece como el destino más atractivo por el tamaño de su economía, el crecimiento de su demanda energética y la necesidad de contar con fuentes de abastecimiento más competitivas. Sin embargo, la llegada efectiva del gas argentino dependerá de acuerdos comerciales, capacidad disponible y adecuaciones en la infraestructura regional.
Por lo tanto, el proyecto no garantiza todavía exportaciones hacia ese país, pero sí busca crear las condiciones físicas necesarias para concretarlas.
Ahorro de importaciones y generación de divisas
La iniciativa persigue dos objetivos económicos. El primero consiste en reemplazar compras externas de combustibles líquidos y gas natural licuado utilizadas para cubrir los picos de demanda del mercado interno.
Según las estimaciones presentadas, esa sustitución permitiría ahorrar alrededor de u$s700 M anuales. El segundo objetivo será generar exportaciones por aproximadamente u$s450 M al año una vez que el sistema alcance su nivel previsto de funcionamiento.
El proyecto también permitiría mejorar el aprovechamiento de la producción de Vaca Muerta. El crecimiento de la cuenca neuquina requiere nuevas obras de transporte para evitar que la falta de capacidad limite las inversiones y el aumento de la extracción.
El Gasoducto Manuel Belgrano se sumaría así a otros proyectos diseñados para transformar el excedente energético argentino en una fuente estable de divisas.
El ingreso al RIGI todavía está pendiente
Por el volumen de la inversión, TGN tiene previsto solicitar la adhesión del proyecto al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
El programa otorga estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años a las iniciativas aprobadas, además de diferentes beneficios destinados a facilitar inversiones de largo plazo. El esquema ya fue utilizado por otros proyectos energéticos vinculados con Vaca Muerta.
La presentación ante el Ministerio de Economía será uno de los pasos necesarios para avanzar, pero no implica que la obra se encuentre definitivamente confirmada.
La decisión final de inversión está prevista para fines de 2026. Antes de adoptarla, TGN deberá conseguir que productores, comercializadores y grandes usuarios comprometan volúmenes mediante contratos de transporte firmes.
Ese mecanismo busca garantizar una demanda mínima antes de iniciar una obra de semejante escala. Un procedimiento similar fue utilizado por Transportadora de Gas del Sur para financiar la ampliación de la infraestructura conectada con el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner.
Los accionistas detrás de TGN
El principal accionista de TGN es Gasinvest S.A., que controla el 56% de la compañía. Esa sociedad pertenece en partes iguales a Tecpetrol, integrante del Grupo Techint, y a Compañía General de Combustibles (CGC), vinculada con el holding de Eduardo Eurnekian.
Otro 24% se encuentra en manos de SouthernCone Energy Holding Company, mientras que el 20% restante cotiza en el mercado bursátil argentino.
La participación de Tecpetrol en el capital de TGN también ubica al proyecto dentro del mapa de intereses energéticos del Grupo Techint. La iniciativa podría representar una oportunidad para Tenaris, como eventual proveedora de caños, y para Techint Ingeniería y Construcción, en los trabajos de infraestructura.
No obstante, esas participaciones no deberían presentarse como adjudicaciones confirmadas mientras no concluyan las definiciones comerciales y los procesos de contratación correspondientes.
Si consigue ingresar al RIGI, asegurar la demanda y obtener la aprobación definitiva, el Gasoducto Manuel Belgrano podría convertirse en una de las principales obras energéticas de los próximos años. Su importancia no estaría limitada al abastecimiento interno: también permitiría que el gas de Vaca Muerta avance hacia los mercados vecinos y consolide a la Argentina como proveedor regional.
