Irán amenazó con atacar todas las bases de Estados Unidos en Medio Oriente si recibe una nueva ofensiva
El principal comando militar iraní advirtió que responderá contra instalaciones e intereses estadounidenses en la región. También lanzó una advertencia a los países que colaboren con Washington.
El régimen iraní volvió a elevar la tensión en Medio Oriente. El Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, principal comando militar del país, advirtió que atacará las bases y los intereses de Estados Unidos en la región si Washington emprende una nueva ofensiva contra Teherán.
En un comunicado difundido por medios iraníes, el comando sostuvo que cualquier acción estadounidense provocaría ataques “continuos, efectivos y dolorosos”. La amenaza también alcanzó a los gobiernos regionales que, según Irán, podrían facilitar operaciones militares contra su territorio.
Las autoridades iraníes afirmaron que Estados Unidos decidió reanudar sus acciones militares durante una reunión reciente en Europa. Esa afirmación corresponde a la versión de Teherán; el comunicado no constituye, por sí mismo, una confirmación de que Washington haya tomado esa decisión.
La advertencia amplía el alcance de una eventual respuesta iraní: no se limita a las fuerzas estadounidenses que participen directamente en un ataque, sino que incluye sus instalaciones e intereses distribuidos por Medio Oriente. Teherán también avisó que los países que colaboren con una ofensiva no deberían esperar contención de sus fuerzas armadas.
La amenaza llega en un contexto de enfrentamientos intermitentes entre ambos países. A fines de agosto, fuerzas estadounidenses atacaron lanzacohetes iraníes cerca del estrecho de Ormuz, según informó el Comando Central de Estados Unidos. La zona es especialmente sensible para la navegación comercial y el transporte de petróleo. Associated Press informó sobre ese operativo y la respuesta iraní.
Por ahora, el nuevo comunicado es una amenaza condicionada a futuras acciones, no el anuncio de un ataque ya ejecutado. Su efecto inmediato es aumentar la presión sobre Washington y sobre los gobiernos de la región ante la posibilidad de otra escalada militar.
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