Sociedad de emergencia
Alianza por la supervivencia: Kicillof, Massa y Máximo sellan su blindaje con ‘Fuerza Patria’

Kicillof, Massa y Máximo Kirchner formalizan un frente de emergencia para no perder su bastión electoral. Sin renovación de ideas ni rostros, el peronismo busca sostener el poder en Buenos Aires a cualquier precio.

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En un intento desesperado por sostener poder territorial frente al creciente rechazo popular, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner oficializaron la creación de una nueva coalición peronista en la provincia de Buenos Aires, que competirá en las elecciones del 7 de septiembre bajo el nombre Fuerza Patria.

Este acuerdo no solo representa un reciclaje de viejas fórmulas políticas, sino también la alianza de tres figuras emblemáticas de la decadencia argentina:

  • Máximo Kirchner, hijo de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, condenada por corrupción. Su padre, Néstor Kirchner, también estaría condenado si estuviera vivo, por su rol en la matriz de saqueo de la obra pública. Es, ni más ni menos, el hijo de una familia señalada por traicionar a la patria.
  • Axel Kicillof, actual gobernador bonaerense y principal responsable del juicio internacional que terminó con la sentencia contra Argentina por la expropiación de YPF. Por su torpeza ideológica, Argentina deberá pagar 16.000 millones de dólares y podría incluso perder su petrolera estatal.
  • Sergio Massa, ex ministro de Economía y figura clave del Frente de Todos, quien dejó una hiperinflación en marcha, salvada solo por las medidas de shock del gobierno de Javier Milei.

Tres exponentes del poder mal habido, la ineficiencia y la impunidad, que se rehúsan a ceder el control del territorio que los convirtió en millonarios y fortaleció a sus testaferros. Están peleados entre sí, no se soportan, pero los une el espanto de perder el poder y quedar a merced de la Justicia o del olvido político.

Un acuerdo sin alma, armado por cúpulas

La decisión se selló tras una maratónica reunión en La Plata, la tercera en pocos días, y fue confirmada por sus equipos a última hora del miércoles, horas antes del vencimiento del plazo legal para la presentación de alianzas. El nombre de la nueva coalición fue una imposición del kirchnerismo, que logró marcar la línea ideológica por encima de las diferencias internas.

La mesa chica que firmó el acuerdo estuvo integrada únicamente por Kicillof, Massa y Máximo Kirchner. La coalición no es el resultado de una síntesis política, sino una estrategia de supervivencia: listas en conjunto, reparto de cargos y tensiones latentes por la representación proporcional.

La cocina del blindaje político

Los apoderados de los partidos que integran el nuevo frente suscribieron un reglamento interno para formalizar la alianza, pero ese reglamento no fue publicado y aún se desconoce cómo se seleccionarán los candidatos. La disputa central gira en torno a quién define las cabezas de lista en cada sección electoral.

Desde el espacio que responde a Kicillof, Movimiento Derecho al Futuro (MDF), insisten en que el gobernador debe tener la última palabra. Otros sectores, como el massismo o el kirchnerismo duro, exigen decisiones colegiadas.

La Junta Electoral de Fuerza Patria quedó conformada por Carlos Bianco (Kicillof), Leonardo Nardini (kirchnerismo) y Rubén Eslaiman (massismo), quienes deberán arbitrar un proceso plagado de suspicacias.

El reparto de sellos y el maquillaje de poder

Además del Frente Renovador, el PJ bonaerense y La Cámpora, integrarán la coalición sellos como: Patria de los Comunes, Principios y Valores, Partido del Trabajo y del Pueblo, Unidad Popular, Frente Patria Grande, Acción Marplatense, Innovar y el Partido de la Victoria. Muchos de ellos solo aportan estructura legal, no votos.

Los delegados legales —entre ellos Sebastián Galmarini, Eduardo Cergnul, Facundo Tignanelli, Patricia García Blanco, Mariano Cascallares y Agustina Vila— trabajaron a contrarreloj para blindar esta estructura, sin participación de las bases ni programa claro.

Epílogo de una casta acorralada

Aunque el kirchnerismo intenta presentar este armado como una muestra de madurez política, lo cierto es que Fuerza Patria no representa unidad ni renovación, sino un acuerdo desesperado entre los responsables directos del saqueo estatal, la inflación descontrolada y la pérdida de soberanía energética. Viejos apellidos, viejas mañas y un pacto de impunidad frente a una sociedad que ya dio señales claras de cambio.

La Argentina que quiere vivir del mérito, el esfuerzo y la libertad tendrá que dar otra batalla en septiembre. Esta vez, para impedir que quienes ya fracasaron sigan sosteniéndose con el poder que le robaron al pueblo.

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