Los salarios y el poder de compra le ganan a la inflación de manera sostenida después de décadas
El INDEC confirmó que, por primera vez en años, el poder adquisitivo mejora de forma sostenida: entre enero y junio los sueldos subieron 20,7 % contra una inflación del 15,1 %. Un escenario impensado en la era kirchnerista, marcada por salarios corriendo detrás de precios manipulados y datos falsos.
El dato oficial que divulgó el INDEC sorprendió incluso a quienes seguían de cerca la desaceleración inflacionaria: en el primer semestre del 2025, el índice salarial promedio aumentó 20,7 %, mientras que la inflación acumulada fue de 15,1 %. El efecto es claro: los salarios reales, en promedio, recuperaron poder de compra.
El detalle sectorial de junio refuerza la tendencia:
- Privado formal: +1,7 % mensual.
- Sector público: +1,3 % mensual.
- Privado informal: un impresionante +8,9 % mensual.
En términos interanuales, el salto es del 60,7 %, superando ampliamente la inflación de los últimos 12 meses.
La carne, termómetro del bolsillo
Uno de los indicadores más sensibles para la economía popular es el precio y consumo de la carne vacuna. Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), el precio subió un 59 % en el último año, pero el consumo per cápita también creció, pasando de 47,6 kg en el primer semestre de 2024 a 50,2 kg en el mismo período de 2025. Esto significa que no solo se estabilizaron los precios relativos, sino que la gente está comprando más, algo que no se veía desde antes de la pandemia.
La diferencia con el kirchnerismo
En los años kirchneristas, los salarios nominales muchas veces mostraban “subas récord” en paritarias, pero la inflación real (escondida por el INDEC intervenido) licuaba cualquier mejora. Entre 2007 y 2015, el promedio de variación salarial se ubicaba apenas 1 o 2 puntos por encima de los datos oficiales manipulados, pero entre 5 y 10 puntos por debajo de la inflación real que sufría la gente.
Ejemplos concretos:
- 2013: INDEC informó inflación del 10,9 %, mientras las mediciones privadas hablaban de 25 %. Los salarios subieron 24 % nominal, lo que implicó pérdida real.
- 2014: año devaluatorio y con inflación del 38 % (privadas). Los salarios crecieron 33 %. Otro año de retroceso.
- 2016-2019 (poskirchnerismo con herencia inflacionaria): las recomposiciones salariales seguían perdiendo terreno por una inercia inflacionaria de dos dígitos altos heredada del kirchnerismo.
La diferencia clave con el 2025 es que la inflación está en descenso sostenido, lo que permite que las mejoras nominales no sean devoradas en pocos meses.
Desafíos hacia adelante
Este repunte es consecuencia directa de la estabilización monetaria y del freno a la emisión descontrolada, algo que el kirchnerismo nunca se atrevió a hacer. Sin embargo, el reto será consolidar la recuperación:
- Reducir la informalidad laboral que hoy representa casi 4 de cada 10 trabajadores.
- Evitar que el sindicalismo corporativo imponga aumentos automáticos que, al indexar salarios, reactiven la inflación.
- Profundizar la apertura y flexibilización del mercado laboral para que las mejoras salariales no dependan de presiones políticas, sino de productividad real.
El actual escenario no es casualidad: es el resultado de un cambio de rumbo económico, donde el Estado deja de manipular precios y estadísticas y donde el mercado empieza a marcar señales claras. Tras años de kirchnerismo y estatismo, ver salarios ganándole a la inflación es, sin dudas, un dato histórico.
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