Trump despliega la mayor fuerza militar en el Golfo Pérsico desde 1991 para presionar a Irán
Dos portaaviones yanquis, cazas F-35 israelíes en vuelos de reconocimiento sobre Irán, y bombarderos B-2 listos en Diego García. Moscú y Pekín responden con maniobras navales en Ormuz. La hora de la verdad se acerca para la dictadura teocrática que oprime al pueblo iraní desde 1979.
GOLFO PÉRSICO/GINEBRA — Mientras los diplomáticas se estiran la mano en la sede de la ONU en Suiza, el Golfo Pérsico se convierte en el mayor concentración de poderío militar estadounidense desde la liberación de Kuwait en 1991. El presidente Donald Trump ha ordenado el despliegue de más de 150.000 efectivos, dos portaaviones de propulsión nuclear —el USS Carl Vinson y el USS Gerald R. Ford—, 13 buques de guerra, 150 cazas de combate, bombarderos furtivos B-2 Spirit y escuadrones de F-22 Raptor, la élite de la aviación estadounidense.
La cifra supera incluso la Operación Tormenta del Desierto de 1991, cuando EE.UU. movilizó 700.000 tropas en total, pero con una preparación de meses. Ahora, la concentración es rápida, masiva y letal, lista para operaciones en horas, no en semanas.
En Ginebra, el enviado especial Steve Witkoff —acompañado nada menos que por Jared Kushner, yerno del presidente— sonríe ante el canciller iraní Abbas Araqchi. Oman, el interlocutor árabe de siempre, media las conversaciones indirectas sobre «desarme nuclear». La farsa es evidente: se negocia la rendición mientras se apunta con el cañón.

Israel se prepara para una posible respuesta iraní
Jerusalén no confía en la diplomacia. Mientras Trump habla, Israel actúa. Las Fuerzas de Defensa han blindado sus ciudades ante la inevitable represalia iraní. 306.830 reservistas permanecen movilizados —la mayor llamada a filas desde 1973— y los sistemas de defensa aérea Dome de Hierro, Flecha y Cúpula de David están desplegados al máximo.
Las medidas defensivas israelíes son desesperadas pero necesarias:
- Refugios antiaéreos reforzados en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa.
- Distribución masiva de máscaras de gas ante la amenaza química iraní.
- Sistemas de alerta temprana en máxima sensibilidad.
- Coordinación total con el Comando Central de EE.UU., compartiendo inteligencia en tiempo real.
Netanyahu sabe que Irán no tiene capacidad de disuasión real. El expresidente Rouhani lo admitió en privado: «Israel avanza indefenso y libre… no tenemos fuerza disuasoria amplia». Pero la desesperación del régimen teocrático es peligrosa: misiles balísticos de medio alcance, drones kamikaze y células durmientes del Hezbollah pueden causar daños masivos en población civil.
Israel acepta el precio. Como en 1991, cuando Sadam Hussein lanzó Scuds contra Tel Aviv, la población está preparada. Pero esta vez, la represalia israelí será diez veces más devastadora.

Movimientos militares conjuntos entre Rusia y China en el Estrecho de Ormuz
Moscú y Pekín no se quedan de brazos cruzados. Esta semana, sus marinas —junto a la iraní— iniciaron las maniobras conjuntas «Maritime Security Belt 2026» en el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. No son ejercicios rutinarios: son demostración de fuerza y advertencia directa a Trump.
Los buques de guerra rusos —incluyendo fragatas con misiles de crucero Kalibr— y los destructores chinos patrullan aguas que EE.UU. considera zona vital. El mensaje es claro: cualquier ataque a Irán tendrá consecuencias económicas globales. Lavrov y el Ministerio de Exteriores chino han advertido formalmente contra el «uso de la fuerza».
Pero es papel mojado. Rusia está atolondrada en Ucrania. China juega a la guerra comercial con aranceles. Ninguno intervendrá militarmente por una dictadura teocrática que ejecuta homosexuales, apedrea mujeres y masacra a su propio pueblo.
Sus maniobras son teatro. El verdadero poder está en los portaaviones norteamericanos.


Negociaciones en Ginebra con Omán como interlocutor
En la sede europea de la ONU, el canciller iraní Araqchi habla de «entendimientos» y «principios rectores» . Pide que se levanten las sanciones a cambio de… ¿qué exactamente? El régimen sigue enriqueciendo uranio al 60%, a un paso de la bomba. Sigue financiando el terrorismo. Sigue oprimiendo a 87 millones de iraníes.
Trump no cae en la trampa. El despliegue militar habla más que las palabras de Witkoff. Los B-2 en Diego García no están allí para fotos. Los F-22 Raptor —cazas que Irán ni siquiera puede detectar en sus radares— sobrevuelan la región en misiones de supresión de defensas aéreas.
El «desarme nuclear» que se negocia es, en realidad, rendición incondicional. El régimen debe aceptar:
- Enriquecimiento de uranio a cero.
- Destrucción de centrifugadoras.
- Inspecciones sin aviso.
- Limitación de misiles balísticos.
Si no acepta, los misiles Tomahawk y las bombas penetrantes MOP —las mismas que Israel recibe ahora en cantidades masivas— harán el trabajo.
El genocidio Ayatolá contra su propio pueblo continúa
Mientras las potencias juegan al ajedrez, el pueblo iraní espera. Desde 2022, las calles no se calman: mujeres sin velo, jóvenes quemando imágenes de Jameneí, trabajadores en huelga contra la miseria. La respuesta del régimen: más de 500 ejecutados, tortura sistemática, cárceles abarrotadas.
Este es el régimen que la izquierda internacional defiende. Las feministas que marchan contra el «patriarcado occidental» callan ante el patriarcado teocrático que obliga a las niñas al velo desde los nueve años. Los progresistas que exigen boicot a Israel defienden a quienes financian el terrorismo islamista y desestabilizan América Latina a través del Foro de São Paulo.
La contradicción es obscena: defienden a Irán porque odian más a EE.UU. de lo que aman la libertad.

La hora de la verdad
El despliegue de 1991 liberó Kuwait. El despliegue de 2026 puede liberar a todo un pueblo.
Trump parece decidido. Israel está preparado. Rusia y China braman desde la orilla, pero no se mojarán. Y en Ginebra, los diplomáticos iraníes saben que cada minuto de «negociación» es un minuto que compran antes del inevitable.
En El Liberador decimos: que caiga el régimen. Que los 150.000 efectivos estadounidenses y los 300.000 reservistas israelíes cumplan su misión. Que el pueblo iraní, al fin, sea libre.
Porque cuando la izquierda defiende a los verdugos, queda expuesta: no lucha por los oprimidos. Lucha contra la libertad misma.
