Policía de Santa Fe: nueva convocatoria para este miércoles 4 de marzo tras «La Gran Estafa» de Pullaro

La policía asegura que el “aumento” anunciado por Pullaro para frenar el sirenazo y la presión mediática fue un parche: el plus quedó casi solo para los móviles y, con marzo cerrado, la mayoría no vio mejoras reales. Ahora anticipan nuevas medidas de fuerza por la exclusión de comisarías, 911, Bomberos, administración, investigación y seguridad judicial.

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A pocas semanas de que el gobierno provincial vendiera como “solución” un aumento para desactivar el sirenazo y la presión mediática, la policía confirma que el supuesto beneficio prácticamente no existió: la mayoría no lo recibió y la estructura salarial quedó igual —o peor—, con una interna abierta entre quienes están en la calle con móviles y el resto de la fuerza.

La advertencia surge de una nota realizada por El Liberador a un oficial con identidad reservada, que habla en representación de la policía y anticipa el regreso de medidas de fuerza “progresivas” desde mañana en Rosario y otras Unidades Regionales.

La previa: días de protesta, sirenas y la llegada de los medios porteños

La policía viene reclamando desde hace semanas. Hubo concentraciones frente a la Jefatura y un clima de tensión que escaló con el sirenazo de patrulleros y la exposición en medios nacionales, cuando el conflicto terminó de instalarse fuera de la provincia.

En esa secuencia, Pullaro necesitaba llegar a la apertura del período ordinario de sesiones sin una crisis policial descontrolada. La inauguración legislativa se realizó el 15 de febrero, fecha histórica tras la reforma constitucional provincial.

La respuesta del poder fue una jugada clásica: apagar el incendio con un anuncio rápido, mostrar “gestión” y cerrar el capítulo mediático. También hubo movimientos para exhibir autoridad: el gobierno removió al jefe policial de la Unidad Regional II en medio del conflicto.

El “arreglo” que desactivó las sirenas: un decreto que segmenta y divide

Como publicó El Liberador el 12 de febrero, el gobierno anunció un “aumento”, pero lo que instrumentó el Decreto 203/2026 fue, en esencia, una «Gran Estafa», un mínimo atado a Canasta Básica y asignaciones no remunerativas y no bonificables concentradas en tareas “operativas” y, especialmente, en quienes conducen móviles.

En paralelo, el gobernador salió a instalar el titular de que “nadie cobra menos de $1.350.000” y explicó una pirámide de pluses por “peligrosidad” y “conflictividad”, con montos destacados para Rosario y el Gran Rosario, y un adicional superior para choferes.

La policía lo describe como un “parche” para cerrar el show de sirenas: se negoció con el sector visible —el de los móviles— y se dejó afuera al grueso de la institución, trasladando el conflicto hacia adentro. Esa lógica de “divide y reinarás” ya había sido señalada por este medio al analizar el decreto y la negociación.

Marzo llegó y el “aumento” se evaporó: “prácticamente nadie recibió el beneficio”

Con el mes cumplido, la policía sostiene que el relato se chocó con la realidad del recibo:

  • La promesa fue insuficiente y parcial: apuntó a los que estaban con patrulleros en la calle.
  • El beneficio no se generalizó: en la práctica, casi nadie lo cobró o lo cobró de forma marginal.
  • El problema estructural quedó intacto: el salario básico sigue sin recomposición real y la fuerza vuelve a foja cero.

En la nota con identidad reservada, la policía lo resume sin eufemismos: lo que se vendió como recomposición “para todos” terminó siendo un arreglo de coyuntura para descomprimir la presión y llegar a la Asamblea sin patrulleros rodeando edificios públicos.

Quiénes quedan afuera: el reclamo que el gobierno llama “no operativo”

El punto más explosivo es el criterio de “operatividad”. La policía denuncia que el gobierno divide entre “personal operativo” y “resto del personal”, y entrega pluses más altos a un sector, aunque muchas áreas excluidas hacen prevención real, patrullaje y órdenes de servicio.

Los sectores afectados, según la policía, incluyen:

1) Unidades de Orden Público

Comisarías, subcomisarías y destacamentos, que custodian detenidos, cubren servicios de cancha y eventos, procesan aprehendidos y sostienen la primera respuesta territorial.

2) Áreas técnicas y de emergencia

Técnicos del 911 y técnicos especializados de Bomberos.

3) Administración interna y jefaturas

Personal administrativo y secretarías que, pese a estar rotulados como “internos”, terminan en calle por órdenes de servicio.

4) Investigación e información criminal

Criminalística y PDI, además de áreas de procesamiento como Índice General y Oficina 10 de Rosario, claves para antecedentes e identidades requeridas por la justicia.

5) Seguridad judicial

Oficina de Gestión Judicial, con seguridad de jueces, fiscales, abogados y víctimas en tribunales y fiscalías.

Lo que viene: vuelven las presentaciones en jefaturas y las medidas progresivas

La policía anticipa el reinicio del plan de acción desde mañana y lo vincula directamente a la falta de respuesta al petitorio:

“Mañana se van a comenzar a presentar en Jefatura de Rosario y otras Unidades Regionales de la provincia”.
“Los motivos son claros: la no atención al petitorio”.
“El gobierno dividió personal operativo con el resto del personal dándoles un ‘plus’ más elevado”.

Y remata con un punto que revela el fondo del conflicto: la política salarial no resolvió nada, solo corrió el problema hacia áreas que “sostienen la identidad institucional y procesan en los marcos legales”, mientras el gobierno se sacaba de encima el ruido de sirenas y cámaras.

Pullaro y Cococcioni: entre el relato de “paz” y la cocina de una fuerza partida

En el discurso oficial, el gobierno defendió que atendió el reclamo y que no permitiría que se “use” a la institución policial para dañar el plan de seguridad.

Pero la policía sostiene exactamente lo contrario: se usó el conflicto para imponer una segmentación interna, con sumas discrecionales, no remunerativas y atadas a funciones específicas, que no ordenan la carrera, no reconstruyen el básico y dejan a la mayoría mirando desde afuera.

El resultado, a esta altura, es políticamente obvio: lo que se presentó como “salida” fue apenas una maniobra para pasar la tormenta. Y si la “gran estafa” que El Liberador expuso en febrero ya era grave, hoy la policía advierte que la estafa es mucho mayor: porque ni siquiera ese esquema limitado habría llegado donde el gobierno dijo que iba a llegar.

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