Gran Bretaña: La Cámara de los Lores legaliza el aborto hasta el momento del nacimiento
La Cámara de los Lores británica acaba de dar luz verde a una legislación que, en la práctica, permite acabar con la vida de un bebé completamente formado, viable, capaz de sobrevivir fuera del vientre materno, sin que exista ninguna consecuencia penal para quien lo haga.
Una ley que permite matar bebés a punto de nacer: el día más oscuro para la vida humana en Europa
Con 185 votos en contra y 148 a favor, los Lores rechazaron una enmienda que intentaba frenar la Cláusula 208 del proyecto de ley sobre Delincuencia y Policía. Esta cláusula establece textualmente:
«A los efectos de la ley relacionada con el aborto… ningún delito es cometido por una mujer que actúe en relación con su propio embarazo.»
Traducido al lenguaje que todos entendemos: una mujer podrá interrumpir su embarazo en cualquier momento —a las 30, 35 o 39 semanas— sin enfrentar ninguna sanción penal. Un bebé que podría nacer sano, llorar, respirar, agarrar el dedo de su madre, puede ser eliminado legalmente.
Para dimensionar lo que esto significa: un bebé de 24 semanas ya tiene posibilidades de sobrevivir en una unidad neonatal. Un bebé de 28 semanas tiene más del 90% de probabilidades de vivir. Un bebé de 36 semanas está prácticamente listo para nacer. La ley británica ahora dice que acabar con cualquiera de esas vidas no es delito.
No contentos con eso, los Lores también rechazaron —por 191 votos frente a 119— una propuesta para recuperar las consultas médicas presenciales antes de recetar píldoras abortivas. Se mantiene así el sistema de «píldoras por correo», un mecanismo que ya ha sido utilizado por delincuentes para provocar abortos contra la voluntad de las mujeres, como en el caso documentado de Stuart Worby, quien drogó a su pareja con pastillas abortivas obtenidas por telemedicina.
Leyeron bien: el mismo sistema que permite que un hombre envenene a una mujer embarazada seguirá funcionando sin controles presenciales.
Solo el 1% de los británicos apoya esto
Quizás el dato más escandaloso de toda esta tragedia sea este: las encuestas muestran que apenas el 1% de los ciudadanos británicos apoya el aborto hasta el nacimiento. Uno por ciento. Sin embargo, los parlamentarios decidieron ignorar a la abrumadora mayoría de la población.
Más de 1.000 profesionales médicos firmaron una carta dirigida a la Cámara de los Lores expresando sus «graves preocupaciones» sobre el cambio legislativo. No son activistas religiosos. No son políticos. Son médicos, obstetras, enfermeras, personas que ven nacer bebés todos los días y que saben perfectamente que lo que se está legalizando es acabar con vidas humanas viables.
Hay un detalle procesal que debería indignar a cualquier persona con un mínimo sentido de la justicia: esta cláusula fue debatida en la Cámara de los Comunes durante apenas 46 minutos. No hubo consulta pública. No se realizaron sesiones de evidencia. No se llevó a cabo una evaluación de impacto detallada. No hubo escrutinio en etapa de comité.
Michael Robinson, Director Ejecutivo de la Sociedad para la Protección de los No Nacidos, denunció:
«Estos cambios profundos a la Ley del Aborto se están imponiendo sin ningún escrutinio prelegislativo, consulta pública ni evaluación de impacto detallada. Quienes apoyan estos cambios lo han hecho basándose en ideología y sin una comprensión adecuada de sus efectos adversos. Legalizar el aborto hasta el nacimiento es la extensión más radical de la Ley del Aborto desde su introducción. Este cambio pondrá en riesgo las vidas y la salud mental de las mujeres.»
Activistas proaborto secuestraron un proyecto de ley sobre delincuencia y policía —que nada tenía que ver con el aborto— para colar esta cláusula y aprobarla a toda velocidad.
Lo que realmente está en juego
Llamemos a las cosas por su nombre:
- Un bebé de 30 semanas pesa aproximadamente 1,3 kilos. Mide unos 40 centímetros. Tiene huellas dactilares únicas. Sueña. Reconoce la voz de su madre. Siente dolor. Bajo esta ley, acabar con su vida no es delito.
- Un bebé de 35 semanas está prácticamente listo para nacer. Sus pulmones están madurando. Tiene ciclos de sueño y vigilia. Se chupa el dedo. Bajo esta ley, acabar con su vida no es delito.
- Un bebé de 39 semanas puede nacer en cualquier momento. Es un ser humano completo en todo sentido. Bajo esta ley, acabar con su vida no es delito.
Esto no es una cuestión religiosa. No es una cuestión de izquierdas o derechas. Es una cuestión de humanidad básica. ¿En qué clase de sociedad se puede matar a un bebé a punto de nacer y que no pase absolutamente nada?
El silencio cómplice de Europa
Mientras el Reino Unido aprueba la legislación más radical de Europa en materia de aborto, la reacción del continente ha sido de un silencio atronador. No hay condenas de la Unión Europea. No hay pronunciamientos de organismos de derechos humanos. No hay editoriales en los grandes medios.
Porque en la Europa del siglo XXI, defender la vida de un bebé por nacer es considerado «extremismo», mientras que legalizar su eliminación hasta el último día de gestación se celebra como «progreso».
Catherine Robinson, portavoz de Right to Life UK, calificó la medida como «una de las más extremas adoptadas jamás en el ámbito legislativo británico.» Se queda corta. Es una de las más extremas adoptadas en cualquier democracia occidental.
