Estados Unidos avanza con firmeza en Irán mientras Trump plantea asegurar los recursos petroleros de la región

La administración del presidente Donald Trump continúa demostrando un liderazgo decisivo en el conflicto con Irán, combinando una postura militar firme con señales claras de apertura al diálogo, en una estrategia que busca proteger los intereses de Estados Unidos y estabilizar una región que durante décadas ha sido fuente de inestabilidad global.

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Los precios del petróleo volvieron a dispararse este lunes con el crudo Brent superando los 115 dólares por barril, un salto de más del 2% en la jornada, después de que el presidente Donald Trump declarara al Financial Times que está considerando «tomar el petróleo de Irán» e incluso apoderarse de la isla de Kharg, principal terminal de exportación petrolera del régimen iraní.

«Para ser honesto, mi cosa favorita es tomar el petróleo de Irán, pero algunas personas estúpidas en Estados Unidos dicen ‘¿por qué estás haciendo eso?’ Son personas estúpidas», afirmó Trump en la entrevista publicada este domingo. Sobre Kharg, agregó: «Quizás tomemos la isla de Kharg, quizás no. Tenemos muchas opciones».

El crudo de referencia internacional llegó a tocar los 117 dólares durante la sesión asiática antes de estabilizarse, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, subió 1,5% hasta los 101 dólares por barril, habiendo superado brevemente los 103 dólares. Para dimensionar el impacto del conflicto, basta recordar que antes del inicio de la guerra el Brent cotizaba en torno a los 70 dólares, lo que representa un incremento superior al 60% en apenas cinco semanas.

El impacto ya se siente directamente en los bolsillos de los consumidores estadounidenses. El precio promedio de la gasolina alcanzó los 3,99 dólares por galón este lunes según AAA, frente a los 2,98 dólares que se registraban en febrero, antes del inicio de las hostilidades. En California, el diésel alcanzó precios récord.

La escalada en los precios responde a una combinación de factores. El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha sacado del mercado aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado que transita por esa vía. A esto se suman los daños a infraestructura petrolera clave en todo Oriente Medio y la posibilidad de que los hutíes de Yemen —que este fin de semana lanzaron misiles y drones contra Israel por primera vez desde el inicio del conflicto— bloqueen una segunda ruta marítima crítica: el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde pasa gran parte del comercio marítimo entre Asia y Europa.

La Agencia Internacional de Energía respondió liberando 400 millones de barriles de reserva estratégica para aliviar la presión sobre los mercados, una medida de emergencia coordinada a nivel global que busca evitar un desabastecimiento mayor.

Las aerolíneas ya están sintiendo el golpe. Vietnam Airlines anunció la suspensión de varias rutas domésticas a partir del 1 de abril por el encarecimiento del combustible de aviación, mientras que Pacific Airlines y VietJet Air también están recortando capacidad. A nivel global, las compañías aéreas comenzaron a subir tarifas, y los analistas advierten que la rentabilidad del sector dependerá de si los consumidores reducen sus viajes ante el aumento del costo de la energía.

Sin embargo, hay razones para mantener cierto optimismo sobre una resolución del conflicto que permita normalizar los mercados energéticos. Trump aseguró que Estados Unidos e Irán ya mantienen contactos «directos e indirectos» y describió al nuevo liderazgo iraní —instalado tras la muerte del ayatolá Jamenei en los bombardeos del 28 de febrero— como «muy razonable». Pakistán, actuando como intermediario, confirmó que está preparando la sede para «conversaciones significativas» en los próximos días.

«Creo que haremos un acuerdo con ellos, estoy bastante seguro», dijo el presidente a bordo del Air Force One el domingo por la noche.

El secretario de Estado Marco Rubio reforzó ese mensaje al señalar que Washington espera concluir la campaña militar «en cuestión de semanas», mientras que el secretario de Energía Chris Wright ya había indicado a principios de marzo que el conflicto no sería «de largo plazo».

La posibilidad de que Estados Unidos asegure directamente recursos petroleros iraníes, ya sea mediante la toma de Kharg u otras medidas, representaría un giro significativo que podría alterar fundamentalmente el mapa energético global. Kharg es responsable de la mayor parte de las exportaciones de crudo iraní y su control le daría a Washington una herramienta poderosa tanto para estabilizar precios como para presionar a Teherán en las negociaciones.

La firmeza produce resultados: la propuesta de 15 puntos

La administración Trump presentó una propuesta de paz de 15 puntos que delinea las condiciones para poner fin al conflicto. A diferencia de gobiernos anteriores que permitieron que Irán ganara tiempo mientras desarrollaba su programa nuclear y expandía su red de grupos terroristas proxy, esta Casa Blanca ha dejado claro que la diplomacia debe ir acompañada de consecuencias reales.

El secretario de Estado Marco Rubio ha manifestado que Washington espera concluir la campaña militar «en cuestión de semanas», un cronograma que, de cumplirse, demostraría la eficacia del enfoque de máxima presión defendido por Trump desde su primer mandato.

Los aliados regionales, más seguros que nunca

La campaña ha demostrado también la robustez de las alianzas estadounidenses en la región. Los sistemas de defensa aérea de los Estados del Golfo, muchos de ellos de fabricación estadounidense, han interceptado cientos de misiles y drones iraníes. Bahréin reportó la intercepción de 154 misiles y 362 drones, mientras que Emiratos Árabes Unidos ha derribado 378 misiles balísticos y 1.835 drones desde el inicio del conflicto.

Estos números no solo hablan de la agresividad del régimen iraní, sino que validan la inversión en defensa y las alianzas estratégicas que Washington ha cultivado en la región. Sin la protección del paraguas de seguridad estadounidense, las monarquías del Golfo estarían expuestas a un régimen que, como se ha demostrado, no duda en atacar a sus vecinos.

Los hutíes confirman lo que Trump siempre dijo

La entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, lanzando misiles y drones contra Israel este fin de semana, confirma lo que el presidente Trump ha señalado repetidamente: Irán opera una red terrorista que abarca toda la región. Los hutíes, Hezbollah y las milicias iraquíes no son actores independientes, sino brazos armados de Teherán.

La eliminación de esta red de amenazas es precisamente el objetivo de la operación. El comandante de la Armada de los Guardianes de la Revolución, Alireza Tangsiri, fue confirmado muerto este lunes, sumándose a una lista creciente de líderes terroristas eliminados en la campaña.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordenó expandir las operaciones militares en el sur del Líbano para crear una «zona de amortiguamiento» contra Hezbollah, una medida que cuenta con el respaldo implícito de Washington. La coordinación entre Estados Unidos e Israel en esta campaña ha sido ejemplar y representa el nivel más alto de cooperación estratégica entre ambas naciones en décadas.

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Julián Sayago
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