17 de junio: Martín Miguel de Güemes, el general gaucho que defendió el norte y fue clave para la Independencia
Cada 17 de junio la Argentina recuerda el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, una de las figuras decisivas de la guerra por la Independencia. Su historia no se explica solo desde Salta: su resistencia en la frontera norte fue fundamental para contener el avance realista y permitir que San Martín desplegara su plan libertador hacia Chile y Perú.
El 17 de junio no es un feriado más dentro del calendario nacional. La fecha recuerda la muerte de Martín Miguel de Güemes, ocurrida en 1821, y pone en primer plano a uno de los hombres que sostuvo, desde el norte argentino, una parte esencial de la guerra contra el poder español.
Aunque durante mucho tiempo su figura quedó asociada casi exclusivamente a la tradición salteña, Güemes fue mucho más que un caudillo local. Fue militar, gobernador, conductor popular y estratega de una guerra de frontera que resultó decisiva para la causa revolucionaria. Sin la resistencia organizada por él y sus gauchos, el avance realista desde el Alto Perú habría puesto en riesgo el corazón mismo del proceso independentista iniciado en 1810.
El contexto: una revolución amenazada desde el norte
Tras la Revolución de Mayo, el dominio español no desapareció de un día para el otro. El Virreinato del Perú seguía siendo uno de los centros más fuertes del poder realista en América del Sur, y desde allí partían las ofensivas militares que buscaban recuperar el control sobre las Provincias Unidas.
El norte —Salta, Jujuy, Tarija y el Alto Perú— se convirtió entonces en una zona estratégica. Era la puerta de entrada para cualquier ejército que quisiera bajar hacia Tucumán, Córdoba y Buenos Aires. Por eso, la guerra en esa región no fue secundaria: fue una verdadera muralla de contención.
En ese escenario apareció Güemes, nacido en Salta en 1785, miembro de una familia tradicional, pero con una particular capacidad para vincularse con los sectores populares rurales. Su liderazgo no se basó solo en el uniforme militar, sino en la confianza que logró construir con gauchos, campesinos, baqueanos y milicianos que conocían el terreno mejor que nadie.
La Guerra Gaucha: la resistencia que frenó al poder realista
La gran obra militar de Güemes fue la llamada Guerra Gaucha. No se trató de una guerra convencional, con grandes ejércitos enfrentados en campos abiertos, sino de una estrategia de desgaste, movilidad y conocimiento del territorio.
Los gauchos de Güemes atacaban, se replegaban, hostigaban las comunicaciones enemigas, cortaban abastecimientos y obligaban a las tropas realistas a moverse en un terreno hostil. Esa táctica, que hoy podría entenderse como guerra de guerrillas, fue clave para compensar la diferencia de recursos frente a ejércitos mejor equipados.
Los Infernales: los gauchos temibles que hicieron retroceder al enemigo
Uno de los grandes símbolos de esa resistencia fueron Los Infernales de Güemes, el cuerpo de gauchos que el general formó, organizó y lideró en el norte. Su nombre no fue casual: para los realistas, esos jinetes eran una pesadilla permanente.
Los Infernales conocían cada quebrada, cada camino, cada paso de montaña y cada rincón del monte. Aparecían de golpe, atacaban con velocidad, cortaban suministros, desorientaban al enemigo y desaparecían antes de que las tropas españolas pudieran responder con eficacia. Eran temidos no por su número ni por su equipamiento, sino por su audacia, su dominio del terreno y su capacidad para golpear donde más dolía.
Montados a caballo, armados muchas veces con lanzas, sables, facones o armas obtenidas en combate, aquellos gauchos se transformaron en una fuerza legendaria. No eran una postal folclórica ni una milicia improvisada: eran combatientes de frontera, endurecidos por años de guerra, pobreza, sacrificio y lealtad a una causa.
Los Infernales fueron el brazo popular y militar de Güemes. Representaron a un pueblo en armas que no esperó grandes recursos ni ejércitos perfectos para defender la tierra. Su fama se construyó en el campo de batalla, en emboscadas, ataques sorpresa y acciones de resistencia que desgastaron una y otra vez a los realistas.
Gracias a ellos, el norte argentino se convirtió en un territorio imposible de dominar por completo. Cada avance español encontraba una resistencia feroz, móvil y profundamente arraigada en la población local.
Güemes y San Martín: una pieza del Plan Continental
La importancia de Güemes se entiende todavía mejor al mirar el proyecto de José de San Martín. El Libertador comprendió que insistir con campañas directas hacia el Alto Perú era costoso y peligroso. Por eso diseñó una estrategia continental: cruzar los Andes, liberar Chile y avanzar luego hacia Perú por el Pacífico.
Para que ese plan pudiera concretarse, el frente norte debía mantenerse contenido. Ahí fue determinante el rol de Güemes. Mientras San Martín preparaba y ejecutaba su campaña libertadora, Güemes sostenía la frontera con sus milicias, impidiendo que los realistas descendieran con fuerza sobre el actual territorio argentino.
En otras palabras: la libertad americana no se jugó únicamente en los Andes o en los grandes campos de batalla. También se sostuvo en los valles, quebradas y montes del norte, donde Güemes y sus gauchos resistieron durante años.
Gobernador, caudillo y conductor popular
Güemes también fue gobernador de Salta. Su poder político surgió en medio de una etapa turbulenta, marcada por la guerra, las tensiones entre Buenos Aires y las provincias, y los conflictos internos entre sectores sociales.
Como caudillo, representó una forma de liderazgo profundamente territorial. Su autoridad no dependía solo de los despachos ni de los papeles oficiales, sino del vínculo con una población que veía en él a un jefe capaz de defender la tierra, los recursos y la vida cotidiana frente al avance realista.
Esa misma base popular le generó enemigos. Parte de las elites locales veía con desconfianza el protagonismo de los gauchos y el costo económico de sostener la guerra. Güemes debió enfrentar no solo al enemigo externo, sino también disputas internas que fueron desgastando su gobierno.
La muerte del general gaucho
En junio de 1821, Güemes fue herido durante una incursión realista en Salta. Murió días después, el 17 de junio, a los 36 años. Su muerte lo convirtió en una figura singular dentro de la historia argentina: fue el único general argentino muerto en acción de guerra durante la epopeya de la emancipación americana.
Su caída no borró su obra. La resistencia del norte, organizada durante años bajo su conducción, ya había cumplido un papel decisivo: impedir que el poder español recuperara posiciones estratégicas y dar tiempo a que el proyecto libertador avanzara en el continente.
Por qué se lo recuerda cada 17 de junio
La Argentina incorporó el 17 de junio como feriado nacional en homenaje al Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes. La fecha también fue reconocida como Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, porque su lucha no puede separarse del proceso emancipador de toda la región.
Recordar a Güemes es mirar una parte de la historia que muchas veces queda opacada por los nombres más repetidos de la Independencia. Es entender que la libertad no fue obra de un solo hombre ni de una sola ciudad, sino de una red de esfuerzos militares, políticos y populares extendidos por todo el territorio.
Güemes defendió el norte cuando la revolución todavía estaba amenazada. Organizó a los gauchos, lideró a Los Infernales, sostuvo una guerra desigual, resistió invasiones y fue una pieza esencial para que la causa independentista no se quebrara.
Por eso, cada 17 de junio, la efeméride no recuerda solamente la muerte de un prócer. Recuerda a un general que convirtió la frontera norte en escudo de la Patria y a un pueblo que peleó, con lo que tenía, para que la Independencia fuera posible.
En 2026, por tratarse de un feriado trasladable, el descanso nacional se aplicó el lunes 15 de junio, aunque la fecha histórica de la conmemoración permanece el 17.
