LLA consiguió quórum y busca aprobar dos leyes clave para atraer inversiones y cerrar deudas heredadas
Diputados debate el Súper RIGI y el acuerdo con holdouts por u$s171 millones. El oficialismo logró abrir la sesión y apuesta a avanzar con dos proyectos económicos centrales para dar previsibilidad, atraer capitales y ordenar frentes pendientes.
La Cámara de Diputados inició este miércoles una sesión clave para el Gobierno de Javier Milei. Con quórum conseguido por La Libertad Avanza y sus aliados, el oficialismo busca aprobar dos proyectos económicos de alto impacto: el Súper RIGI y el acuerdo con acreedores que todavía mantienen títulos de la deuda defaulteada de 2001.
La sesión comenzó pasado el mediodía, luego de que el oficialismo reuniera los diputados necesarios para habilitar el debate. El temario fue impulsado por la Casa Rosada y forma parte de la estrategia legislativa para recuperar la agenda económica en el Congreso.
El primer proyecto central es la creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI. La iniciativa apunta a atraer inversiones superiores a u$s1.000 millones en sectores considerados estratégicos y de alto potencial.
El régimen está pensado para actividades vinculadas a inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, data centers, baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y proyectos ligados a la cadena de valor del uranio, entre otros rubros.
La lógica del Gobierno es clara: Argentina necesita dejar de espantar inversiones y empezar a competir por capitales globales. Para eso, el proyecto ofrece incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios, además de un marco de seguridad jurídica y estabilidad normativa para proyectos de gran escala.
Según el texto enviado por el Poder Ejecutivo, el objetivo es generar condiciones de previsibilidad para nuevas actividades económicas, incrementar exportaciones, crear empleo y fomentar cadenas productivas locales.
El Súper RIGI funciona como una herramienta para adelantar normalidad en un país que todavía arrastra años de cepo, inflación, presión fiscal y reglas cambiantes. El oficialismo sostiene que sin estabilidad y garantías claras, las inversiones se van a otros países.
El segundo tema fuerte de la sesión es el acuerdo con los holdouts, que ya cuenta con media sanción del Senado. El proyecto autoriza el pago de u$s171 millones a acreedores que mantienen reclamos vinculados a la deuda defaulteada en 2001.
El entendimiento debe ser ratificado antes del 30 de junio, fecha límite fijada en el acuerdo. Para el Gobierno, cerrar ese frente judicial permite reducir riesgos, ordenar pasivos heredados y mejorar la relación de la Argentina con los mercados internacionales.
La oposición cuestiona ambos proyectos. Desde el kirchnerismo rechazan el Súper RIGI por considerar que otorga demasiados beneficios a grandes inversores y critican el pago a acreedores externos. Sin embargo, el oficialismo insiste en que el país necesita previsibilidad, inversión y normalización financiera.
La discusión expone dos modelos económicos opuestos. De un lado, el Gobierno busca atraer capitales, blindar inversiones y cerrar deudas pendientes. Del otro, el kirchnerismo vuelve a defender una mirada de control estatal, sospecha sobre el sector privado y confrontación permanente con los mercados.
El debate legislativo también llega en un momento importante para la economía. La Casa Rosada intenta consolidar la baja de la inflación, sostener el superávit fiscal y mostrar señales de crecimiento. En ese marco, la aprobación de estas leyes funcionaría como una señal de gobernabilidad.
El Súper RIGI aparece como una apuesta a futuro. No busca sólo inversión financiera, sino proyectos concretos en industrias que podrían transformar la matriz productiva argentina. La clave será que las provincias adhieran y acompañen con reglas claras en sus territorios.
El acuerdo con los holdouts, en cambio, apunta a cerrar un capítulo del pasado. La deuda de 2001 sigue generando costos judiciales y financieros más de dos décadas después. Para el Gobierno, normalizar esos frentes también forma parte del ordenamiento económico.
Con la sesión en marcha, La Libertad Avanza busca mostrar que puede construir mayorías legislativas para avanzar con reformas económicas. El desafío será convertir el quórum en votos y transformar dos proyectos sensibles en leyes.
La señal política es directa: Milei quiere menos trabas, más inversión, más exportaciones y una Argentina integrada al mundo. Diputados define ahora si acompaña ese rumbo o si vuelve a frenar el cambio.
Compartí esta noticia