Malvinas: la ONU volvió a presionar al Reino Unido para que negocie con Argentina

El Comité de Descolonización aprobó por consenso una resolución que reclama reanudar el diálogo. El canciller Pablo Quirno denunció la militarización británica y la explotación ilegal de recursos argentinos.

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El Gobierno de Javier Milei obtuvo un nuevo respaldo internacional en su reclamo por las Islas Malvinas. El Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por consenso una resolución que insta a la Argentina y al Reino Unido a retomar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía.

La decisión vuelve a colocar a Londres frente a un llamado que desoye desde hace décadas. Aunque la Argentina manifestó reiteradamente su disposición al diálogo, las sucesivas administraciones británicas se negaron a discutir la cuestión de fondo y continuaron ocupando el archipiélago.

La resolución fue presentada por Chile y contó con el copatrocinio de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Pese a las diferencias ideológicas que separan al Gobierno libertario de varios de esos países, el reclamo argentino volvió a reunir un amplio respaldo regional.

Durante su exposición en Nueva York, el canciller Pablo Quirno ratificó que la recuperación del ejercicio pleno de soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye un compromiso irrenunciable de la Argentina.

El ministro recordó que el Reino Unido ocupó las islas por la fuerza en 1833, expulsó a las autoridades y a los habitantes argentinos e instaló posteriormente una población británica. La Argentina nunca consintió ese acto y mantuvo desde entonces una protesta diplomática permanente.

El argumento británico bajo cuestionamiento

Uno de los ejes centrales de la presentación argentina fue el rechazo a la utilización del principio de libre determinación como argumento para evitar las negociaciones.

Quirno sostuvo que en las Malvinas no existe un pueblo originario sometido a una potencia colonial, sino una población implantada por el propio país ocupante después de haber desalojado a los habitantes argentinos.

Actualmente viven alrededor de 3.000 personas en el archipiélago y menos de la mitad nació allí. Al mismo tiempo, el Reino Unido mantiene desplegados aproximadamente 1.200 militares, una cantidad equivalente a cerca del 40% de la población civil.

Para el Gobierno argentino, esa proporción demuestra el carácter estratégico y fuertemente militarizado de la ocupación británica en el Atlántico Sur.

El planteo nacional también recordó que, en 1985, la Asamblea General de la ONU rechazó los intentos británicos de incorporar el principio de autodeterminación a las resoluciones específicas sobre Malvinas.

Recursos argentinos bajo explotación británica

Quirno denunció además que Londres continúa otorgando de manera unilateral licencias para explotar hidrocarburos, recursos pesqueros y otras riquezas naturales dentro de la zona sometida a una disputa de soberanía reconocida internacionalmente.

El caso más preocupante es el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. Las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum anunciaron avances para desarrollar el yacimiento sin autorización de la Argentina.

Esas decisiones contradicen la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que exige a ambas partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca pendiente la controversia.

Quirno aseguró que el presidente Javier Milei lo instruyó para expresar el rechazo más enérgico a esas actividades y advirtió que la Argentina adoptará todas las medidas permitidas por el derecho internacional para proteger sus recursos e intereses soberanos.

Un llamado que Londres sigue ignorando

El texto aprobado por el Comité lamentó que todavía no se hayan implementado las resoluciones de la Asamblea General y volvió a reclamar una negociación que permita terminar con la situación colonial.

La Resolución 2065, aprobada en 1965 sin votos en contra, reconoció formalmente la existencia de una disputa entre la Argentina y el Reino Unido. Desde entonces, Naciones Unidas sostiene que la única salida posible es una solución bilateral, pacífica y negociada.

Sin embargo, Londres continúa negándose a discutir la soberanía mientras consolida su presencia militar y económica en el Atlántico Sur.

A 193 años de la ocupación británica, el nuevo pronunciamiento representa otra victoria diplomática para la Argentina. También confirma que el paso del tiempo no legitimó la usurpación ni eliminó la controversia reconocida por la comunidad internacional.

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