E.E.U.U lanzó una nueva ofensiva contra Irán tras acusarlo de atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz

Washington respondió con una serie de bombardeos contra objetivos estratégicos iraníes luego de denunciar que Teherán violó el alto el fuego al atacar tres embarcaciones civiles. La escalada vuelve a colocar al Golfo Pérsico en el centro de la tensión internacional y amenaza la estabilidad del comercio energético mundial.

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Estados Unidos volvió a atacar objetivos militares en Irán luego de acusar al régimen de los ayatolás de haber perpetrado una serie de agresiones contra buques comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de petróleo y gas.

La respuesta militar fue confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que informó el inicio de una nueva ofensiva aérea destinada a imponer «graves consecuencias» al régimen iraní por atacar embarcaciones civiles que transitaban por aguas internacionales.

«Las fuerzas del Mando Central de Estados Unidos han comenzado una serie de potentes ataques contra Irán para imponer un alto costo por atacar y poner en peligro a buques comerciales tripulados por civiles inocentes en una vía marítima internacional», indicó el organismo militar estadounidense en un comunicado difundido a través de la red social X.

Según Washington, la agresión iraní constituyó una «clara violación» del acuerdo de alto el fuego alcanzado entre ambos países semanas atrás, luego de varios meses de enfrentamientos indirectos y operaciones militares en la región.

Buques comerciales bajo ataque

Las autoridades estadounidenses señalaron que tres embarcaciones comerciales fueron atacadas mientras atravesaban el estrecho de Ormuz.

Entre ellas se encontraban un buque metanero con bandera de Qatar y un petrolero saudí, que sufrieron daños materiales producto de los ataques. Si bien no se registraron víctimas fatales ni heridos entre las tripulaciones, Washington calificó el episodio como un grave atentado contra la libertad de navegación internacional.

Qatar responsabilizó directamente al régimen iraní por el ataque contra el gasero Al Rekayyat, al considerar que puso en riesgo la seguridad energética mundial.

Arabia Saudita hizo lo propio tras denunciar la agresión contra el petrolero Wadyan, calificando el episodio como un ataque contra el comercio internacional y el abastecimiento global de hidrocarburos.

El estrecho de Ormuz concentra aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa diariamente en el mundo. Cualquier incidente en esa zona genera preocupación inmediata en los mercados internacionales debido al riesgo de interrupciones en el suministro energético.

Bombardeos sobre posiciones estratégicas

Horas después de los incidentes marítimos, aviones estadounidenses lanzaron ataques contra distintos objetivos militares ubicados en el sur de Irán.

Medios iraníes informaron fuertes explosiones en la isla de Qeshm, uno de los principales puntos estratégicos para controlar el estrecho de Ormuz, además de detonaciones en Sirik y en las inmediaciones del puerto de Bandar Abbas.

Aunque el Pentágono evitó revelar oficialmente los blancos alcanzados, fuentes militares señalaron que la operación buscó degradar la capacidad iraní para realizar nuevos ataques contra la navegación comercial.

Las imágenes difundidas por la televisión estatal iraní mostraron columnas de humo elevándose sobre instalaciones cercanas a la costa del Golfo Pérsico.

Irán denuncia una violación del acuerdo

Desde Teherán rechazaron la versión estadounidense y acusaron a Washington de romper el Memorándum de Entendimiento firmado en junio.

El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní sostuvo que los bombardeos representan una «violación clara» del alto el fuego y advirtió que Estados Unidos deberá afrontar las consecuencias de su decisión.

Horas más tarde, la Guardia Revolucionaria aseguró haber lanzado una ofensiva contra intereses militares estadounidenses desplegados en distintos países del Golfo.

Según la agencia oficial IRNA, fueron atacadas 85 instalaciones militares estadounidenses mediante misiles y drones.

Entre los objetivos mencionados por las autoridades iraníes aparecen la base de la Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin y la base aérea Ali Al-Salem, ubicada en Kuwait.

Hasta el momento Washington no confirmó oficialmente esos daños ni informó sobre posibles bajas.

Presión económica además de la militar

La respuesta estadounidense no quedó limitada al plano militar.

La administración del presidente Donald Trump anunció la revocación de parte del alivio económico que había concedido a Irán como parte del entendimiento alcanzado semanas atrás.

El Departamento del Tesoro eliminó la denominada Licencia General X, que autorizaba determinadas operaciones vinculadas al petróleo iraní pese al régimen de sanciones vigente.

En su reemplazo fue emitida la Licencia X1, destinada únicamente a permitir el cierre ordenado de las operaciones previamente autorizadas antes de volver a endurecer completamente las restricciones.

Funcionarios estadounidenses señalaron que las agresiones contra buques comerciales hacían imposible mantener beneficios económicos para un régimen que, según Washington, incumplió sus compromisos internacionales.

«Irán solo obtendrá beneficios si demuestra un comportamiento responsable», indicó un funcionario norteamericano citado por medios estadounidenses.

El estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en un foco crítico

La nueva escalada devuelve al estrecho de Ormuz al centro de la agenda geopolítica mundial.

Por ese corredor marítimo transitan diariamente millones de barriles de petróleo y enormes volúmenes de gas natural licuado con destino a Asia, Europa y otros mercados internacionales.

Una interrupción prolongada del tránsito podría provocar aumentos significativos en los precios internacionales de la energía, afectar el comercio global y generar nuevas presiones inflacionarias en numerosos países.

Empresas navieras comenzaron a reforzar las medidas de seguridad para sus embarcaciones mientras distintos gobiernos monitorean de cerca la evolución del conflicto.

La nueva ofensiva militar representa el episodio más grave desde la firma del acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán el mes pasado.

Aunque ambas partes continúan acusándose mutuamente de haber roto el alto el fuego, los acontecimientos de las últimas horas muestran que la posibilidad de una nueva escalada regional permanece latente.

Con ataques militares, nuevas sanciones económicas y una creciente tensión sobre la principal ruta energética del planeta, el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán vuelve a convertirse en uno de los mayores factores de incertidumbre para la seguridad internacional y para la estabilidad de los mercados globales.

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Julián Sayago
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