Trump: «No quiero tener nada que ver con España»

El presidente de Estados Unidos acusó a España de ser un «terrible socio» dentro de la OTAN y ordenó a su secretario del Tesoro suspender las relaciones comerciales con España. La decisión se produce en medio de las tensiones por el gasto en defensa y las diferencias entre ambos gobiernos respecto al conflicto con Irán.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la presión sobre el gobierno español de Pedro Sánchez y anunció una drástica medida que profundiza el enfrentamiento entre ambos países. Durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, el mandatario estadounidense aseguró que ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, detener el comercio con España, a la que calificó como un «terrible socio» dentro de la alianza atlántica.

«España es una causa perdida. No queremos hacer más negocios con España. Es un terrible socio de la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España», afirmó Trump ante la prensa, en uno de los discursos más duros dirigidos contra un aliado europeo desde su regreso a la Casa Blanca.

El presidente norteamericano volvió a insistir en que todos los integrantes de la OTAN deben asumir un mayor compromiso con la defensa colectiva y criticó especialmente a Madrid por negarse a cumplir con el nuevo objetivo de destinar el 5% del Producto Bruto Interno al gasto militar.

Un nuevo choque con Pedro Sánchez

Las diferencias entre Washington y Madrid vienen creciendo desde hace meses. Trump nunca ocultó su malestar con el gobierno socialista de Pedro Sánchez, al que considera uno de los principales obstáculos dentro de la OTAN para avanzar en una estrategia de mayor fortaleza militar frente a las amenazas internacionales.

La relación se deterioró aún más después de que España rechazara colaborar con Estados Unidos durante las operaciones militares contra Irán, negándose a autorizar el uso de su espacio aéreo y de bases militares españolas para apoyar determinadas acciones estadounidenses.

Para la administración Trump, esa decisión evidenció una falta de compromiso con uno de sus principales aliados estratégicos.

Durante la reunión de la OTAN, Trump volvió sobre ese punto y aseguró que algunos países europeos pretenden beneficiarse de la protección estadounidense sin asumir los costos que ello implica.

«España no acepta nada y los demás no deberían cargar con ellos», expresó el mandatario estadounidense ante el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

La defensa, eje del conflicto

Desde su regreso al poder, Trump convirtió el aumento del gasto militar de los aliados en una prioridad absoluta de su política exterior.

El mandatario sostiene que durante décadas Estados Unidos financió gran parte de la seguridad europea mientras numerosos países destinaban recursos a programas internos en lugar de fortalecer sus fuerzas armadas.

España figura entre los países que menos porcentaje de su economía destina a defensa dentro de la OTAN, aunque en los últimos años incrementó progresivamente esa inversión.

Para Washington, sin embargo, esos avances siguen siendo insuficientes frente al escenario internacional actual.

La guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y la creciente competencia con China han reforzado la postura estadounidense de exigir una mayor participación financiera de todos los miembros de la alianza.

Tensiones por Irán

Otro de los puntos de fricción entre ambos gobiernos fue la reciente operación militar estadounidense contra instalaciones iraníes.

Trump cuestionó la decisión del gobierno español de no facilitar determinadas operaciones logísticas vinculadas con el conflicto y consideró que un aliado estratégico debe colaborar cuando la seguridad internacional se encuentra amenazada.

Las diferencias sobre la política hacia Irán terminaron profundizando un vínculo que ya mostraba señales de desgaste desde hace varios meses.

Un mensaje al resto de Europa

Más allá del impacto específico sobre España, las palabras del presidente estadounidense fueron interpretadas como una advertencia al conjunto de los aliados de la OTAN.

Trump dejó en claro que su administración pretende una relación basada en responsabilidades compartidas y que no está dispuesta a mantener acuerdos que, a su entender, beneficien a países que no cumplen plenamente con sus compromisos.

Para sus seguidores, esta postura responde a la doctrina de «Estados Unidos primero», que busca priorizar los intereses nacionales, exigir reciprocidad a los aliados y terminar con lo que consideran décadas de concesiones unilaterales por parte de Washington.

Mientras tanto, el gobierno de Pedro Sánchez intenta bajar el tono del enfrentamiento. Sin embargo, la distancia política entre ambos líderes parece profundizarse y abre un nuevo capítulo en una relación bilateral marcada por diferencias estratégicas cada vez más evidentes.

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Julián Sayago
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