La casta de Rafaela se negó a bajarse el sueldo y LLA empezó a devolver plata a los vecinos
Los concejales Fabricio Dellasanta y Milagros Zafra propusieron reducir a la mitad los ingresos de los concejales, pero el kirchnerismo y Unidos rechazaron el recorte. Cada edil le cuesta a los rafaelinos unos $7,5 M por mes.
La Libertad Avanza llevó al Concejo Municipal de Rafaela una propuesta incómoda para la política tradicional: bajar a la mitad los ingresos de los concejales y terminar con un esquema que, según el bloque libertario, mantiene a los ediles con sueldos millonarios muy por encima de la realidad que viven los vecinos.
El proyecto fue presentado por los concejales Fabricio Dellasanta y Milagros Zafra apenas asumieron sus bancas. No fue casualidad: formó parte de una promesa de campaña y, según remarcaron desde LLA, debía ser el primer gesto concreto para demostrar que la política también tenía que ajustarse.
“Reducir los sueldos a la mitad fue una propuesta de campaña y además nos comprometimos a que iba a ser el primer proyecto que íbamos a presentar cuando asumiéramos. Y es lo que hicimos”, explicó Dellasanta en diálogo con El Liberador.
La iniciativa proponía modificar el Reglamento Interno del Concejo para que los ediles dejaran de cobrar bajo una lógica similar a la de una relación de dependencia y pasaran a percibir una dieta compensatoria equivalente a dos veces el RIPTE, sin aguinaldo.
El planteo libertario parte de una idea simple: ser concejal es un cargo electivo, político y temporal, no un empleo permanente del Estado. Por eso, sostienen que no corresponde que los representantes cobren como si fueran trabajadores de planta, con todos los beneficios de una relación laboral ordinaria.
En Rafaela, según Dellasanta, cada concejal le cuesta a los contribuyentes alrededor de $7,5 M mensuales entre sueldo de bolsillo, aportes y contribuciones. De ese total, unos $4 M quedan directamente en mano.
“Uno de los fundamentos de la baja de sueldo es que los concejales deben seguir trabajando en el sector privado y no desconectarse de la realidad mientras cobran cifras muy por encima de lo que cobra un trabajador promedio”, sostuvo.
El proyecto no planteaba eliminar la remuneración ni obligar a los concejales a trabajar gratis. La propuesta era reducir el gasto político, pero mantener una compensación por la función pública. Para LLA, ni siquiera había margen para la excusa.
“Ni siquiera les exigimos que vengan gratis o ad honorem. Aun cobrando la mitad, siguen teniendo un ingreso por arriba del promedio de cualquier otro que trabaja en el Estado municipal”, remarcó Dellasanta.
Pero la respuesta del resto del Concejo fue otra. Según denunció el edil libertario, los bloques kirchneristas y de Unidos impulsaron una modificación para convertir la baja de sueldos en una decisión optativa de cada concejal.
“Le incorporaron un artículo que decía que la baja de sueldos era optativa y que, literalmente, iban a cobrar lo que se les da la gana”, cuestionó.
La votación dejó una postal clara: los únicos que acompañaron la reducción fueron los dos concejales de La Libertad Avanza. Los otros siete ediles votaron por sostener el esquema vigente. El Concejo de Rafaela está integrado por nueve concejales, además del presidente del cuerpo, que sólo vota en caso de empate.
Para Dellasanta, la discusión expuso la distancia entre el discurso de austeridad y los hechos. “En campaña dijimos que si no nos votaban el proyecto, nosotros íbamos a devolverle a los pagadores de impuestos el porcentaje que proponíamos bajar hasta que todos los concejales entiendan que no pueden cobrar cifras millonarias por hacer prácticamente nada”, afirmó.
Otro punto cuestionado por LLA es que el sueldo de los concejales está atado a la paritaria municipal. Es decir, cuando aumentan los salarios de los empleados municipales, también suben automáticamente los ingresos de los ediles.
El bloque libertario considera que ese mecanismo genera un privilegio político y una desconexión con el sector privado. Por eso propuso tomar como referencia el RIPTE, un indicador que mide la remuneración imponible promedio de los trabajadores registrados, con actualización semestral.
El impacto económico del proyecto también era significativo. Según Dellasanta, la reducción de sueldos hubiera generado un ahorro de aproximadamente $640 M en el presupuesto del Concejo, cerca de un 40% del total.
Tras el rechazo del resto de los bloques, Dellasanta y Zafra decidieron aplicar por cuenta propia la segunda parte de la promesa de campaña: devolver a los ciudadanos el porcentaje que pretendían recortar.
En el caso de Milagros Zafra, parte de ese dinero se destina todos los meses a una escuela distinta. El fundamento, explicó Dellasanta, es que los impuestos deberían ir a prioridades concretas como la educación, y no a sostener privilegios políticos.
“¿Dónde debería ir el dinero de los impuestos? Una respuesta es educación. El dinero de los impuestos debería ir ahí y no al bolsillo de algún político. Entonces Milagros dona a una escuela distinta todos los meses”, señaló.
Dellasanta, por su parte, realiza sorteos mensuales para devolver dinero directamente a vecinos de Rafaela. Los transmite en vivo y los deja grabados en sus redes sociales y en el canal de YouTube de La Libertad Avanza Rafaela. Al principio había un solo ganador por mes, pero luego el monto empezó a dividirse entre varias personas a pedido de quienes se anotaban.
“Creemos que los impuestos deben bajar porque con mucho menos de lo que pagamos podemos cubrir todos los servicios que se deben garantizar a través de la administración pública, como seguridad y justicia. La otra mitad se la devolvemos directamente y sin intermediarios a los ciudadanos”, explicó.
El proyecto también invitaba al Departamento Ejecutivo Municipal a avanzar en una reducción del gasto político para bajar tasas e impuestos. Para los libertarios, el mensaje debía ser claro: antes de pedirle más esfuerzo al vecino, la dirigencia tiene que empezar por recortarse a sí misma.
La discusión dejó una foto política difícil de disimular. La Libertad Avanza propuso bajar los sueldos de los concejales; el kirchnerismo y Unidos se opusieron; y los libertarios empezaron a devolver parte de sus ingresos a escuelas y vecinos.
En Rafaela, la casta tuvo la oportunidad de ajustarse. Eligió seguir cobrando.
