El régimen comunista chino mantiene cautivo a un científico de EE.UU. y desafía a Trump
Youlin Chen, sismólogo y ciudadano estadounidense, permanece encarcelado en China desde 2024 acusado de espionaje. Washington sostiene que se trata de una detención injusta y convirtió su liberación en una prioridad diplomática. El caso amenaza con complicar la relación entre Donald Trump y Xi Jinping.
Un nuevo foco de tensión sacude la relación entre Estados Unidos y China. El gobierno de Donald Trump intensificó las gestiones para conseguir la liberación de Youlin Chen, un científico estadounidense que permanece detenido en territorio chino desde hace casi dos años bajo acusaciones de espionaje que Washington considera infundadas.
Chen, de 54 años, nació en China pero obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2011 y reside en Boston. Es sismólogo y desarrolló investigaciones financiadas por organismos del Gobierno de Estados Unidos sobre la detección de pruebas nucleares realizadas por Corea del Norte. Su trabajo fue publicado en revistas científicas y, según su defensa, siempre se realizó con información pública y sin acceso a material clasificado.
El científico fue arrestado el 5 de noviembre de 2024 en el aeropuerto de Beijing cuando se disponía a regresar a Estados Unidos después de visitar a su familia y ofrecer conferencias en universidades chinas. Meses más tarde fue formalmente acusado de espionaje, aunque hasta ahora no fue sometido a juicio.
La administración Trump considera que el caso tiene un fuerte componente político. En marzo de este año, el secretario de Estado, Marco Rubio, designó oficialmente a Chen como «detenido injustamente», una categoría que convierte su liberación en una prioridad para la diplomacia estadounidense.
Según reveló su esposa, Yufang Rong, el propio Donald Trump planteó personalmente el caso durante una reunión mantenida con el presidente chino Xi Jinping en mayo. De acuerdo con ese relato, el mandatario chino prometió revisar la situación, aunque hasta el momento no hubo avances concretos. La Casa Blanca no confirmó oficialmente esa conversación, aunque fuentes estadounidenses señalaron que la liberación del científico continúa siendo uno de los temas presentes en el diálogo bilateral.
Washington denuncia una persecución política
La familia sostiene que Chen fue interrogado más de un centenar de veces sobre sus investigaciones relacionadas con las pruebas nucleares norcoreanas y que las autoridades chinas buscan obtener información técnica sobre métodos para detectar explosiones nucleares subterráneas.
Su esposa también denunció un deterioro de su estado de salud. Asegura que el científico perdió entre 13 y 18 kilos durante el encarcelamiento, recibe alimentación insuficiente y no accede a un tratamiento adecuado para controlar su diabetes y otras enfermedades crónicas.
Desde Beijing rechazan las críticas. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que el proceso se desarrolla conforme a la legislación nacional y negó que exista una detención arbitraria. Las autoridades sostienen que los tribunales actuarán de acuerdo con las pruebas reunidas durante la investigación.
Un nuevo frente en la competencia entre las dos potencias
El caso aparece en un momento especialmente delicado para la relación entre Washington y Beijing. Aunque Trump y Xi Jinping intentan mantener canales de diálogo abiertos después de las tensiones comerciales de los últimos años, la detención del científico amenaza con convertirse en un nuevo punto de conflicto entre las dos mayores potencias del mundo.
Diversas organizaciones dedicadas a la defensa de ciudadanos retenidos en el extranjero sostienen que Chen no sería el único estadounidense afectado. La Fundación Foley estima que al menos una docena de ciudadanos estadounidenses enfrentan restricciones de salida o permanecen detenidos en China en circunstancias que Washington considera incompatibles con las garantías judiciales.
Para la administración Trump, la liberación de Chen forma parte de una política más amplia destinada a proteger a ciudadanos estadounidenses arrestados en el exterior por razones que considera políticas. Desde la Casa Blanca aseguran que más de un centenar de estadounidenses detenidos en distintos países lograron regresar a sus hogares desde el inicio del actual mandato presidencial.
Mientras el juicio continúa sin fecha definida, el científico permanece bajo custodia en China y su situación amenaza con convertirse en un nuevo episodio de la creciente disputa estratégica entre Washington y Beijing, donde la competencia tecnológica, la seguridad nacional y la geopolítica vuelven a cruzarse en un mismo expediente.
Compartí esta noticia