Santa FeSe paraliza la obra de un hospital en Sunchales por falta de pago a empleados: constructora favorita del gobierno implicada
La construcción del nuevo edificio del Hospital Amílcar Gorosito se encuentra nuevamente en el centro de la polémica. Trabajadores y proveedores denuncian pagos atrasados, mientras fuentes vinculadas con la inspección aseguran que se detectaron numerosas deficiencias en los trabajos. Detrás de la obra aparece Mariano Panetto, un empresario beneficiado con contratos públicos multimillonarios y con una relación pública y comercial reiterada con Felipe Michlig, el senador que gobierna políticamente el departamento San Cristóbal desde hace casi tres décadas.
La ampliación del Hospital Dr. Amílcar Gorosito de Sunchales debía representar una de las principales inversiones sanitarias del centro-oeste santafesino. Sin embargo, la obra vuelve a estar paralizada y rodeada de interrogantes.
Según denuncias acercadas a este medio, empleados afectados al proyecto dejaron de percibir sus salarios en tiempo y forma, mientras proveedores reclaman pagos por materiales y servicios ya entregados. A la deuda se sumaría una situación todavía más delicada: durante una revisión de los trabajos, inspectores habrían observado numerosas irregularidades constructivas y deficiencias que deberían ser corregidas antes de continuar.
Hasta el momento, el Gobierno provincial no difundió públicamente el acta completa de esa inspección ni informó oficialmente cuáles fueron las observaciones, quién deberá afrontar las reparaciones y cuál es el estado contractual de la obra. Por eso, las denuncias sobre salarios, proveedores y deficiencias técnicas deben ser esclarecidas mediante la publicación de los certificados, las actas de inspección y los pagos realizados.
La situación resulta particularmente llamativa porque detrás del emprendimiento aparece uno de los empresarios que más contratos públicos acumuló durante los últimos años: Mariano Miguel Panetto.
Una adjudicación de más de $2.182 millones
La licitación para construir el edificio anexo del Hospital Amílcar Gorosito y una nueva base del SIES 107 fue realizada durante 2023. El presupuesto oficial inicial superaba los $1.300 millones, pero la oferta adjudicada terminó siendo considerablemente superior.
Mariano Miguel Panetto presentó una propuesta de $2.182.645.457,90, la más económica entre cinco oferentes, y recibió formalmente la adjudicación en septiembre de aquel año.
Hay, sin embargo, una precisión societaria que el Gobierno debería aclarar. La documentación oficial de la licitación identifica como adjudicatario a Mariano Miguel Panetto, mientras que en torno de la ejecución aparece mencionada NEXOFE S.A., una sociedad constituida por Panetto y Juan José Sánchez en marzo de 2021.
Panetto fue designado presidente de NEXOFE, cuyo objeto social incluye expresamente la construcción de edificios, obras públicas, obras sanitarias, eléctricas, viales y todo tipo de infraestructura. No se encontró publicado un acto administrativo que explique si el contrato del hospital fue cedido, ejecutado o subcontratado a través de esa sociedad.
Esa diferencia no es menor. El Ministerio de Obras Públicas debería explicar públicamente quién es el contratista legalmente responsable, quién empleó a los trabajadores, quién contrató a los proveedores y a nombre de quién se emitieron los certificados de obra.

Ya había estado paralizada
La historia del hospital acumula demoras. En mayo de 2025, el propio Gobierno provincial reconoció que la construcción había quedado paralizada al comienzo de la administración de Maximiliano Pullaro y que recién había podido retomarse a mediados de 2024.
En aquel momento, el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, aseguró que la ejecución avanzaba correctamente y que había alcanzado aproximadamente un 35 % de progreso. La nueva paralización obliga a revisar qué ocurrió desde entonces, cuánto dinero fue certificado, cuánto fue efectivamente pagado y por qué una obra que había sido presentada como recuperada vuelve a quedar detenida.
El interrogante central es inevitable: ¿cómo puede una empresa que atraviesa un supuesto momento de expansión, que gana licitaciones multimillonarias y que es presentada reiteradamente junto con las principales figuras del oficialismo provincial no disponer de recursos para afrontar salarios y proveedores?
La respuesta no puede limitarse a culpar a una demora administrativa. El Estado debe informar si adeuda certificados. La empresa debe explicar qué hizo con los pagos ya recibidos. Y ambos deben determinar quién se hará cargo de las presuntas irregularidades detectadas.
El entramado empresarial de Panetto
El empresario no actúa únicamente bajo una denominación comercial. Alrededor de su nombre aparecen distintas sociedades vinculadas con el rubro de la construcción:
- NEXOFE S.A., constituida por Mariano Panetto y Juan José Sánchez.
- Electro Costa SRL, integrada por Mariano y Víctor Miguel Panetto desde 2017.
- PANEMA S.A., fundada a fines de 2024 por Mariano y Víctor Panetto.
- Contrataciones adjudicadas directamente a nombre de Mariano Miguel Panetto o de la denominada Empresa Mariano Panetto.
Las tres sociedades poseen objetos relacionados con la construcción de obras públicas y privadas, infraestructura, instalaciones sanitarias, eléctricas y viales.
La existencia de varias firmas no implica por sí misma una irregularidad. Sin embargo, obliga al Estado a transparentar qué empresa se presenta en cada licitación, cuáles comparten accionistas, autoridades, equipos técnicos o domicilios, y si participan simultáneamente en concursos públicos.

Más de $9.200 millones en obras comprobadas
El Hospital de Sunchales no constituye un caso aislado. Una revisión de adjudicaciones y anuncios oficiales permite identificar, como mínimo, cinco grandes obras vinculadas con Panetto, por un monto nominal superior a los $9.200 millones. Son cifras de distintos años, sin actualizar por inflación ni contabilizar eventuales redeterminaciones.
Entre ellas se encuentran:
Hospital Amílcar Gorosito y base SIES 107 de Sunchales: adjudicado por $2.182.645.457,90.
Jardín de Infantes N.º 40 de San Cristóbal: adjudicado por $326.755.748,55.
Retechado e impermeabilización del Hospital de San Cristóbal: Panetto presentó una oferta de $268.138.307,42 y posteriormente fue identificado oficialmente como el empresario encargado de la ejecución.
Ampliación y refacción integral del Hospital de Helvecia: adjudicada a Mariano Miguel Panetto por $4.462.878.037,49.
Nuevo edificio del Instituto Superior del Profesorado N.º 26 de Ceres: una inversión superior a los $2.000 millones, con Panetto presentado como titular de la empresa adjudicataria.
El volumen de contratos convierte a Panetto en un contratista recurrente de la obra pública santafesina. No prueba por sí solo favoritismo, pero sí exige conocer cuántas licitaciones ganó, contra qué competidores, con qué diferencias económicas, qué antecedentes se evaluaron y cuál fue el nivel de cumplimiento en cada contrato.
Michlig y un vínculo que excede las fotografías
Una parte significativa de las obras vinculadas con Panetto se concentra en el departamento San Cristóbal, territorio político de Felipe Michlig.
Michlig ocupa la banca de senador departamental desde 1999 y en 2023 inició su séptimo mandato consecutivo. Actualmente también se desempeña como presidente provisional del Senado santafesino. Por esa permanencia, sus críticos suelen denominarlo el “senador vitalicio” de San Cristóbal, aunque jurídicamente su cargo continúa sujeto a elecciones periódicas.
El legislador aparece reiteradamente anunciando, gestionando o recorriendo obras ejecutadas por Panetto. En Ceres presentó al empresario como titular de la firma adjudicataria del Instituto Superior N.º 26. En San Cristóbal participó de actividades vinculadas con el hospital y otras construcciones provinciales.
Pero la relación no se limita a actos institucionales.
La empresa de Panetto estuvo a cargo durante aproximadamente dos años de la remodelación de la sede provincial de la Unión Cívica Radical en la ciudad de Santa Fe. El edificio partidario fue inaugurado durante la conducción provincial de Michlig y, según informó el propio radicalismo, los trabajos se financiaron con aportes de afiliados.
Una publicación empresarial vinculó específicamente aquella remodelación con NEXOFE S.A., mientras que el sitio de Michlig la atribuyó a la “empresa Mariano Panetto”.
Ese antecedente configura un vínculo comercial-partidario comprobable. La misma persona que recibe contratos multimillonarios del Gobierno integrado por la UCR también fue contratada para renovar la casa central del partido que conduce políticamente Michlig.
Esto no demuestra automáticamente que las licitaciones hayan sido direccionadas. Pero vuelve indispensable conocer cómo fue seleccionado el constructor de la sede partidaria, cuánto se pagó, qué autoridades intervinieron y si existieron otras ofertas.
Una obra detenida en una provincia que necesita auxilio financiero
La paralización del Hospital de Sunchales ocurre, además, en medio del deterioro de las cuentas públicas provinciales.
De acuerdo con los estados contables difundidos para los primeros cinco meses de 2026, Santa Fe registró ingresos por aproximadamente $5,56 billones y gastos por $6,15 billones. El resultado financiero negativo se acercó a los $594.990 millones, es decir, casi $600.000 millones de pesos. No se trata de dólares, como se mencionó inicialmente.
En ese contexto, el Gobierno nacional autorizó un adelanto financiero de hasta $400.000 millones para la Provincia, que deberá ser devuelto durante 2026 y quedó garantizado con recursos de coparticipación.
La asistencia fue posible mientras la administración nacional mantenía un resultado financiero superavitario acumulado durante el primer semestre de 2026, equivalente aproximadamente al 0,1 % del Producto Bruto Interno.
El contraste es político y económico: mientras la Nación sostiene el equilibrio fiscal y adelanta recursos reintegrables a Santa Fe, el Gobierno provincial acumula déficit, demora obras y debe explicar por qué uno de sus contratistas más recurrentes enfrenta denuncias por falta de pago.
Las preguntas que Pullaro, Michlig y Panetto deben responder
La situación del Hospital Amílcar Gorosito exige respuestas concretas:
¿Cuándo se pagó el último certificado de obra?
¿Cuánto dinero recibió hasta el momento el contratista?
¿La Provincia mantiene deudas con Mariano Panetto, NEXOFE o alguna empresa relacionada?
¿Cuántos empleados tienen salarios pendientes y qué sociedad figura como empleadora?
¿Cuál es el monto reclamado por los proveedores?
¿Qué irregularidades detectaron los inspectores?
¿Existe un acta técnica y por qué todavía no fue publicada?
¿Quién deberá pagar la reparación de los trabajos cuestionados?
¿Por qué la adjudicación aparece a nombre de Mariano Miguel Panetto mientras NEXOFE es señalada como la empresa vinculada con la ejecución?
¿Cuántas obras provinciales recibieron Panetto y sus sociedades desde diciembre de 2023?
¿Qué participación tuvo Felipe Michlig en las gestiones políticas previas a esas adjudicaciones?
La concentración de contratos, la multiplicidad de sociedades y la cercanía comercial con el radicalismo no constituyen por sí mismas una prueba de delito. Pero tampoco pueden ser minimizadas.
Cuando un empresario recibe obras por miles de millones de pesos, remodela la sede del partido gobernante, aparece reiteradamente junto a uno de sus dirigentes más poderosos y luego deja un hospital paralizado entre denuncias salariales y observaciones técnicas, la transparencia deja de ser una opción.
Es una obligación.
