La Justicia de EE.UU. secuestró los teléfonos del «Chiqui» Tapia y otros dirigentes en plena investigación por presuntas maniobras financieras

Antes del regreso de la Selección al país, agentes incautaron sus teléfonos celulares y los citaron a declarar el próximo 30 de julio en el marco de una investigación sobre el manejo de fondos internacionales.

Chiqui Tapia FBI

El triunfo deportivo de la Selección Argentina quedó opacado por un nuevo capítulo judicial que golpea a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La Justicia de Estados Unidos avanzó sobre la investigación que analiza el manejo de los ingresos internacionales de la entidad y ordenó el secuestro de los teléfonos celulares de Claudio «Chiqui» Tapia y otros dirigentes que acompañaban al plantel durante el Mundial.

La medida fue ejecutada antes del regreso de la delegación argentina desde Estados Unidos. Además de la incautación de los dispositivos, los dirigentes fueron convocados a prestar declaración el 30 de julio, mientras fiscales federales buscan determinar si existieron operaciones financieras que puedan constituir delitos bajo jurisdicción estadounidense.

La investigación está encabezada por fiscales del Departamento de Justicia y cuenta con la participación del FBI. El expediente apunta a reconstruir el circuito de más de u$s300 M vinculados a contratos comerciales internacionales de la AFA, fondos que habrían sido administrados a través de sociedades radicadas en Estados Unidos.

El caso se originó tras las denuncias del empresario Guillermo Tofoni, quien aportó documentación sobre presuntas irregularidades en el manejo de los derechos comerciales de la Selección. A partir de ese material, las autoridades estadounidenses comenzaron a recolectar pruebas y testimonios para establecer si existieron maniobras de lavado de dinero, fraude bancario u otros delitos financieros.

Los problemas judiciales de Tapia no se limitan a Estados Unidos. En Argentina ya enfrenta un procesamiento en una causa por la presunta retención indebida de aportes e impuestos por más de $19.000 millones, expediente en el que también está involucrado el tesorero Pablo Toviggino. Ambos continúan sometidos a restricciones judiciales mientras avanza la investigación.

La nueva ofensiva de la Justicia estadounidense profundiza la presión sobre la conducción de la AFA y amenaza con abrir un frente internacional de consecuencias imprevisibles. Mientras millones de argentinos celebraban el desempeño de la Scaloneta, los máximos responsables del fútbol nacional quedaron nuevamente bajo sospecha por el manejo de los recursos económicos de la institución.

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