Paraguay cruzó a Lula por falsear la historia y minimizar la Guerra de la Triple Alianza

El Congreso paraguayo repudió al mandatario brasileño por presentar al país vecino como único responsable del conflicto. También exigió la devolución de trofeos de guerra que permanecen en Brasil.

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El Congreso de Paraguay lanzó un contundente repudio contra el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, a quien acusó de distorsionar la historia de la Guerra de la Triple Alianza y reducir uno de los conflictos más sangrientos de América del Sur a una explicación simplista que responsabiliza exclusivamente al pueblo paraguayo.

Tanto el Senado como la Cámara de Diputados aprobaron declaraciones de rechazo luego de que el líder izquierdista utilizara el enfrentamiento ocurrido entre 1864 y 1870 para justificar un incremento del presupuesto militar de Brasil.

Durante una visita a una fábrica de la compañía de defensa Avibras, Lula afirmó que a los brasileños les gusta la paz, pero que no podían olvidar que “un buen día Paraguay decidió invadir Brasil” y que luego hizo lo mismo con la Argentina y Uruguay.

La frase provocó una inmediata reacción política en Asunción, donde legisladores de distintos partidos denunciaron que el presidente brasileño presentó una versión sesgada de los hechos y omitió deliberadamente el contexto regional que dio origen a la guerra.

El Congreso paraguayo defendió su memoria histórica

La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la Declaración N.º 1836, mediante la cual repudió las expresiones de Lula por “distorsionar y minimizar” la dimensión histórica del conflicto.

El documento reafirmó el compromiso institucional con la preservación de la memoria nacional, considerada por los legisladores como un patrimonio moral, cultural e histórico inseparable de la identidad, la soberanía y la dignidad del Paraguay.

Los diputados sostuvieron que los episodios que marcaron profundamente a los pueblos de la región deben abordarse con responsabilidad, sensibilidad y respeto por las víctimas, y no utilizarse como argumento circunstancial para defender políticas armamentísticas.

Además, remarcaron que la defensa de la verdad histórica no resulta incompatible con el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre Paraguay y Brasil, siempre que exista respeto recíproco y buena fe.

Acusaron a Lula de ocultar el origen del conflicto

La declaración aprobada por el Senado advirtió que los dichos de Lula simplifican de forma unilateral el comienzo de la guerra y atribuyen a Paraguay la condición de agresor exclusivo.

Los legisladores recordaron que antes del inicio formal del enfrentamiento se había producido la intervención militar del Imperio de Brasil en Uruguay, un elemento central del escenario político regional que el mandatario brasileño omitió en su discurso.

La Guerra de la Triple Alianza enfrentó a Paraguay con una coalición integrada por Brasil, la Argentina y Uruguay. Sus consecuencias fueron devastadoras para el país gobernado entonces por Francisco Solano López.

De acuerdo con el pronunciamiento legislativo, Paraguay perdió entre el 50% y el 60% de su población, además de sufrir la destrucción de su estructura productiva, saqueos, una prolongada ocupación militar y la imposición de deudas de guerra.

“Esta herida permanece abierta en la memoria colectiva del pueblo paraguayo”, señalaron los senadores, quienes advirtieron que declaraciones como las de Lula vuelven a profundizar ese dolor histórico.

“No tiene derecho a usar la tragedia paraguaya para justificar armas”

Durante el debate legislativo, el senador opositor Rafael Filizzola calificó como “indignante” que se banalizara una tragedia de semejante magnitud y cuestionó la falta de una respuesta inmediata de la Cancillería paraguaya.

Por su parte, el legislador Ignacio Iramain sostuvo que Lula tiene derecho a fortalecer la seguridad de Brasil, pero rechazó que para hacerlo recurra a una interpretación parcial de la guerra.

“El presidente Lula tiene derecho a defender la seguridad de su país, pero no tiene derecho a usar la tragedia paraguaya para justificar armas”, afirmó.

Los legisladores también destacaron que Paraguay es uno de los países más pacíficos de la región y que actualmente no representa ninguna amenaza para la soberanía ni para la integridad territorial brasileña.

Exigen que Brasil devuelva los trofeos de guerra

La resolución de la Cámara de Diputados exhortó al gobierno del presidente Santiago Peña a iniciar gestiones diplomáticas para recuperar distintos elementos del patrimonio paraguayo que permanecen en territorio brasileño desde el final de la guerra.

Entre ellos se encuentra el Cañón Cristiano, una pieza de artillería fabricada en 1866 con el bronce de las campanas que la población entregó para contribuir a la defensa del país.

El arma permanece actualmente en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro y es considerada por Paraguay un símbolo de resistencia y sacrificio nacional.

El Congreso pidió su restitución, junto con la de los demás trofeos apropiados durante el conflicto, como un acto de justicia histórica, reconciliación regional y recuperación del patrimonio cultural paraguayo.

Crecen los cuestionamientos contra el silencio de Santiago Peña

Las palabras de Lula provocaron indignación en distintos sectores políticos y sociales del Paraguay. Al mismo tiempo, el gobierno de Santiago Peña recibió críticas por no haber emitido inicialmente un reclamo diplomático contundente contra Brasil.

El Congreso buscó cubrir ese vacío con una posición institucional compartida por oficialistas y opositores, quienes coincidieron en que las relaciones bilaterales no pueden construirse sobre la tergiversación del pasado.

Con su pronunciamiento, Paraguay dejó un mensaje claro al mandatario izquierdista: la integración regional no exige renunciar a la verdad histórica ni aceptar que una tragedia nacional sea utilizada para justificar el rearme de Brasil.

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