Los unos y los otros: la diferencia entre quienes sostienen un país y quienes viven de él

Una reflexión sobre el rol de los contribuyentes, el peso del Estado y el funcionamiento del sistema impositivo. A través de un ejemplo sencillo, el autor plantea cómo determinadas decisiones fiscales pueden influir en el desarrollo o la decadencia de una sociedad.

Los unos y los otros

Toda sociedad puede analizarse, en términos muy generales, a partir de dos grandes grupos. Están quienes producen, trabajan, invierten, pagan impuestos y sostienen el funcionamiento del país. Y están quienes viven de ese esfuerzo, administran esos recursos o construyen estructuras que dependen del dinero generado por otros.

«Unos» trabajan, «Otros» dicen que lo hacen.

«Unos» pagan impuestos, «Otros» viven de los mismos.

«Unos» pueden ser despedidos, «Otros» son inamovibles.

«Unos» sufren las medidas, «Otros» las diseñan y ponen en práctica.

«Unos» cobran sueldos o jubilaciones de miseria, «Otros» de privilegio.

«Unos» estan siempre dispuestos a trabajar y producir, «Otros» estan siempre dispuestos a mantener, a toda costa, un gran aparato burocrático para sostener el negocio de la política.

Cuando los «Otros“ tienen más influencia en la sociedad que los «Unos», la decadencia de un país es muy segura, tal vez lenta, como en Argentina por ser un país con muchos recursos naturales, lo cual hizo de la agonía una situación prolongada.

Para entender el motivo del por qué los “Otros” pueden influir en la sociedad por conceptos mentirosos tales como el “Bien Común”, que normalmente es un “Bien” para los jerarcas y lo “Común” es la miseria del ciudadano, hay que conocer algo de IMPUESTOS, que son la columna vertebral de una organización social como un país.

¿Cómo funciona el sistema impositivo?

Suponga que todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza.

La cuenta total de los diez hombres es siempre de $100.

Si ellos pagasen la cuenta de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, la cosa sería más o menos así, de acuerdo con la escala de riqueza e ingresos de cada uno:

Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.

El 5º paga $1.

El 6º paga $3.

El 7º paga $7.

El 8º paga $12.

El 9º paga $18.

El 10º (el más rico) paga $59.

Luego de la primera vez de sentarse en el bar acordaron ese sistema. Todos se divertían, y estaban conformes con el acuerdo entre ellos.

Hasta que un día…, el dueño del bar los metió en un problema: «Ya que ustedes son tan buenos clientes,» les dijo, «les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20%. Ahora los tragos costarán sólo $80 en vez de $100.»

El grupo quiso, sin embargo, seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes, de modo que los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis. La rebaja no les afectaba en absoluto.

¿Pero qué pasa con los otros seis bebedores, los que realmente pagan la cuenta?

¿Cómo debían dividir los $20 de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?

Calcularon que los $20 divididos por 6 eran $3,33. Pero si restaban eso de la porción de cada uno, entonces, el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes $1 y el 6º $3.

Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por aproximadamente la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.

El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada (100% de ahorro).

El 6º pagaría ahora $2 en lugar de $3 (se ahorra 33%)

El 7º pagaría $5 en lugar de $7 (se ahorra 28%).

El 8º pagaría $9 en lugar de $12 (se ahorra 25%).

El 9º pagaría $14 en lugar de $18 (se ahorra 22%).

El 10º pagaría $49 en lugar de $59 (se ahorra 16%).

Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes. Y los primeros cuatros bebedores seguirían bebiendo gratis, y un quinto también.

Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.

«Yo sólo recibí un peso de los $20 ahorrados,» dijo el 6º hombre. Señaló al 10º bebedor y dijo: «¡Pero él recibió $10!»

«Sí, es correcto», dijo el 5º hombre. «Yo también sólo ahorré $1. Es injusto que él reciba diez veces más que yo.»

«¡¡Verdad!!», exclamó el 7º hombre. «¿Por qué recibe él $10 de rebaja cuando yo recibo nada más que $2? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!»

«¡Un momento!», gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. «Nosotros no hemos recibido nada de nada. ¡El sistema explota a los pobres!»

¡¡¡Los nueve hombres rodearon al 10º y lo increparon!!!

La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él.

Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:

Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.

Y así es, amigos, periodistas, profesores universitarios, gremialistas, asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos.

La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos.

Pónganles impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más.

¿Les suena U$S 250.000.000.000 en el exterior?

De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero, donde la atmósfera sea algo más amigable.

Moraleja: «El problema con el populismo – fascismo – socialismo (que son los mismos libros con distinta tapa), es que eventualmente los “Otros” terminan quedándose sin el dinero de los “Unos”.

Por lo tanto y como conclusión general, cuanto más “Unos” y menos “Otros” haya en un país, mejor será su desarrollo

Para quienes comprenden esto, no es necesaria una explicación. Para quienes no lo comprendieron, no hay otra explicación posible.

Es por ello que los “UNOS” necesitan conocer muy bien estos temas para dar la batalla cultural que hace que la defensa de la Vida, la Libertad y la Propiedad sea el esquema RACIONAL que puede MEJORAR el bienestar de todos.

En una palabra, el Liberalismo y por ello la batalla cultural y política es muy bueno continuarla a fondo y con conceptos muy claros y simplesprincipios que constituyen la base de una sociedad libre y próspera: la vida, la libertad y la propiedad privada.

Miguel A. Morra
Miguel A. Morra
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