El doble discurso de Pullaro: Desarrollo vs Populismo

Maximiliano Pullaro afirmó durante la inauguración de la Expo Rural de Reconquista que las divisas generadas por el sector productivo deben destinarse al desarrollo y no al populismo. Sin embargo, la brecha entre el discurso oficial y los datos de su gestión revela una realidad muy distinta. En este informe repasamos las principales medidas del gobierno de Santa Fe

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Este domingo, bajo el sol de la 90ª edición de la Expo Rural de Reconquista, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, ensayó su mejor perfil de estadista pro-mercado. Desde el atril, con tono firme y buscando la complicidad del sector productivo, lanzó una frase diseñada para los aplausos y los recortes de redes sociales: “Tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer los argentinos con esas divisas y de qué manera vamos a discutir el escenario nacional para que no se vayan en populismo”. Reivindicó el peso de la provincia y exigió que el esfuerzo del campo, la minería y la energía se destine a infraestructura y desarrollo.

El discurso, impecable desde el marketing político, choca de frente contra una barrera de hormigón armado: la propia gestión de Maximiliano Pullaro. Lejos de las promesas de austeridad y eficiencia, los datos oficiales y los recientes escándalos administrativos revelan que la administración santafesina ha instaurado un modelo de populismo explícito, diseñado exclusivamente para engordar los bolsillos de la casta política gobernante.

Lo que Pullaro llama «desarrollo» en los micrófonos, en los boletines oficiales se traduce en una maquinaria de despilfarro estatal sin precedentes: endeudamiento en dólares a tasas altísimas, un déficit fiscal que amenaza con quebrar las arcas provinciales, negociados con la obra pública, asfixia impositiva al sector privado y un blindaje mediático multimillonario.

El “anti-populista” que gasta $46.000 millones en propaganda

Si las divisas no deben ir al populismo, como pregona el gobernador, resulta inexplicable el Proyecto de Presupuesto 2026 de la provincia de Santa Fe. Bajo la órbita directa de la Gobernación, Pullaro incluyó una partida de $46.428 millones destinados a comunicación, contenidos, imagen y publicidad.

Para poner la cifra en perspectiva: el gobierno santafesino planea gastar casi 47 mil millones de pesos para financiar su propio relato oficial durante un año. Esto equivale a desembolsar unos 127 millones de pesos por día de los impuestos de los contribuyentes, superando ampliamente el presupuesto entero del Ministerio de Cultura y duplicando lo asignado al Ministerio de Ambiente y Cambio Climático.

El uso de la pauta oficial a esta escala no es otra cosa que la compra de independencia periodística. Es el disciplinamiento de la línea editorial de los medios de comunicación a fuerza de chequera estatal. Pero el cinismo llega a su punto máximo al analizar el caso de Radio y Televisión Santafesina (RTS). Para esta señal estatal, que cuenta con una audiencia marginal y funciona en la práctica como una unidad básica con cámaras para la militancia, se previó un presupuesto de $6.830 millones en 2026 para sostener una estructura de apenas 50 empleados.

El gobernador que pide no gastar en populismo blinda su imagen transfiriendo recursos del interior productivo a un esquema de propaganda que no tiene nada que envidiarle a las peores épocas del aparato comunicacional kirchnerista.

La casta de fiesta: triplicar los cargos políticos y ajustar a los esenciales

El verdadero modelo de Pullaro queda al desnudo cuando se analiza a quiénes beneficia y a quiénes ajusta. Según un lapidario informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), durante los dos primeros años de su gestión, la provincia aplicó un ajuste feroz y regresivo. Pero no sobre el gasto improductivo, sino sobre las bases operativas del Estado y los trabajadores esenciales.

En una maniobra que sepulta el relato de la eficiencia, Pullaro triplicó la planta política. Los cargos jerárquicos y de asesores pasaron de 662 en 2023 a la friolera de 2.115 en 2025. Un aumento del 220% en la estructura burocrática de alto rango, acomodando a una legión de operadores y militantes con sueldos de privilegio.

¿Cómo se financió esta fiesta de la política? Metiéndole la mano en el bolsillo a los trabajadores que sostienen los servicios básicos de la provincia. Mientras la burocracia de asesores crecía exponencialmente, el personal operativo sufría un brutal deterioro de su poder adquisitivo.

Los datos son indignantes:

  • Docentes: sufrieron una pérdida del 17,4% de su salario real. Un maestro de grado con diez años de antigüedad perdió casi 5 millones de pesos en ingresos no percibidos a valores actualizados.
  • Enfermeros: la caída fue del 17,3%, arrebatándole al personal de salud más de 7,6 millones de pesos acumulados en dos años.
  • Policías: pese al discurso de mano dura y la grave crisis de seguridad, los efectivos perdieron un 15,7% de su salario real.

Pullaro instauró un sistema perverso: un Estado cada vez más caro y obeso en la cúpula, y cada vez más pobre, desmotivado y débil en la base que debe atender al ciudadano.

Un rojo fiscal de $600.000 millones y el salvavidas de Milei

La narrativa de la eficiencia administrativa de Pullaro y su ministro de Obras Públicas (y figura clave del esquema), Lisandro Enrico, chocó contra la inexorable matemática. Tras meses de oscurantismo y demoras injustificadas, el Ministerio de Economía provincial tuvo que publicar los estados contables del período enero-mayo de 2026.

El resultado es catastrófico: Santa Fe acumula un déficit financiero de $594.989 millones. Una maquinaria de gasto público descontrolado que devoró ingresos por más de 5,5 billones de pesos, disparando las erogaciones por encima de los 6,1 billones.

Este festival de gastos insostenibles llevó a una humillación institucional. El mismo gobernador que se planta en la Rural a dar cátedra sobre el manejo de las divisas, tuvo que ir a golpear la puerta de la Casa Rosada para pedir un rescate. A través del Decreto 474/2026, el presidente Javier Milei tuvo que autorizar un anticipo financiero de urgencia de $400.000 millones para que Santa Fe no colapse. Un auxilio para cubrir «dificultades transitorias de caja» generadas por el propio desmanejo provincial.

Hipotecar el futuro: $1.100 millones de dólares en deuda

Ante la falta de recursos genuinos dilapidados en el gasto político, Pullaro decidió tomar el atajo más destructivo: hipotecar el futuro de los santafesinos. Santa Fe enfrenta un nivel de endeudamiento público que ronda los 1.100 millones de dólares, con un 80% de ese total proveniente de colocaciones directas en Wall Street y organismos internacionales (CAF, Agencia Francesa de Desarrollo).

La excusa siempre es la misma: «obra pública» e infraestructura. Sin embargo, detrás de las cintas inauguradas se esconden maniobras de extrema gravedad. Todo esto a tasas de interés altísimas que requerirán alrededor de 67 millones de dólares anuales solo para pagar los intereses. Se toman deudas en moneda dura para tapar un desastre contable corriente.

El cinismo en su máxima expresión: puentes pintados con colores partidarios

Si hay un caso que resume la gestión de Unidos en Santa Fe, es el escandaloso manejo de los fondos de infraestructura. Mientras las rutas provinciales exigen reparaciones estructurales urgentes, el gobierno decidió destinar más de 1.300 millones de pesos ($1.362.161.614) única y exclusivamente a pintar 38 puentes de la Autopista Rosario-Santa Fe.

El negocio no resiste el menor análisis técnico ni ético. A través de la Licitación Pública N° 05/25, no solo se evidenció un sobreprecio grotesco (expertos del sector calculan que el costo real de materiales y mano de obra no superaría los $280 millones, dejando una «ganancia» de más de 1.080 millones de pesos de dudoso destino), sino que la decisión estética fue una burla institucional.

Los puentes fueron pintados en un degradé de amarillo, naranja, rosa y violeta. Casualmente, la paleta cromática exacta de la coalición gobernante. Es decir, Pullaro gastó más de 1.300 millones de pesos de los impuestos santafesinos para hacer propaganda política partidaria sobre el hormigón de las autopistas. Un acto de megalomanía y clientelismo propio del populismo feudal más rancio, ejecutado por quienes dicen combatirlo.

El ciudadano paga la fiesta: 1.000% de tarifazo en el transporte

Mientras la política se reparte cargos, los medios reciben miles de millones y la obra pública adjudica sobreprecios a las empresas amigas, el trabajador santafesino es quien debe financiar el experimento.

La crudeza del modelo se refleja en el transporte interurbano. De acuerdo con el Observatorio Social del Transporte de Santa Fe, desde que Pullaro asumió, autorizó seis incrementos tarifarios que llevaron el aumento promedio del pasaje a un 994,2%, frente a una inflación del 200% en el mismo período.

El impacto en el bolsillo es devastador: el tramo Pueblo Esther-Rosario aumentó un 1.436,1%, pasando de $381 a casi $6.000.

La farsa al descubierto

Las palabras de Maximiliano Pullaro en la Expo Rural de Reconquista quedarán flotando en el aire como una de las contradicciones políticas más cínicas de la historia reciente de la provincia.

Condenar el «populismo» frente a los productores mientras puertas adentro se aumentan los impuestos (Inmobiliario y Patente sufrieron subas brutales), se triplica el tamaño de la planta política, se pagan sobreprecios millonarios para pintar rutas con los colores del partido, se reparten $47.000 millones a los medios amigos y se somete a la provincia a un déficit crónico de $600.000 millones, no es un simple error de gestión. Es un plan sistemático.

Pullaro no está en contra del populismo; está en contra de que los recursos salgan de la órbita de su estructura de poder. El «desarrollo» del que habla en sus discursos es, a la luz de los números oficiales, el desarrollo patrimonial y burocrático de la casta política santafesina, financiado, como siempre, con el sudor, los salarios recortados y los impuestos del sector productivo al que dice defender.

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Julián Sayago
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