El origen de la inflación: cuando el dinero deja de tener respaldo
La emisión monetaria para financiar el déficit acompañó buena parte de la historia económica argentina. Entender dónde nace el problema resulta indispensable para no volver a repetir diagnósticos y soluciones que fracasaron durante décadas.
El término origen proviene del latín orīgo, -ĭnis, que significa principio, nacimiento o procedencia.
Según el contexto, se define de las siguientes maneras:
Principio o comienzo: el punto inicial de donde proviene o emana algo, ya sea un fenómeno, una causa, un proceso o una idea.
Procedencia o linaje: la ascendencia, las raíces familiares o el lugar de nacimiento de una persona, así como la procedencia geográfica de un producto o materia prima.
Causa o motivo: la razón primordial que desencadena una situación o acontecimiento.
Matemáticas (Geometría): el origen de coordenadas es el punto de intersección de los ejes cartesianos (0,0), desde el cual se miden las posiciones.
Derecho y Comercio: la denominación de origen es una indicación geográfica que garantiza la calidad o características particulares de un producto debido al lugar de donde procede.
Origen o raíz
En el discurso sobre el dinero de La rebelión de Atlas, Ayn Rand desarrolla un célebre matiz de esta idea a través del personaje Francisco d’Anconia.
Frente a la popular frase bíblica «el dinero es la raíz de todos los males», d’Anconia sostiene que el dinero es un mero instrumento de intercambio voluntario de valor por valor y producto del esfuerzo de la razón humana.
Por lo tanto, postular que el dinero es malo equivale a afirmar que la producción y la mente creadora son malvadas.
Para Rand, el verdadero mal no es el dinero, sino la pretensión de obtenerlo mediante el saqueo, la coacción o la victimización, sin haberlo producido racionalmente.
Dinero
Para que un activo o divisa funcione correctamente como dinero debe cumplir tres propiedades fundamentales:
Medio de cambio: facilita el comercio eliminando la necesidad del trueque directo.
Unidad de cuenta: proporciona una medida estándar para comparar precios, costos y valores económicos.
Depósito de valor: permite conservar poder adquisitivo a lo largo del tiempo para consumirlo más adelante.
Pero el origen físico del papel que tenemos en el bolsillo con el nombre de “billete” está en una institución que lo imprime y administra para que fluya en el mercado, facilitando las operaciones entre individuos.
Y acá nos encontramos con un serio problema, en especial para los argentinos desde 1935, ya que la impresión de billetes debe guardar un correlato preciso con la producción. Si es mayor, genera inflación por una razón muy simple de mercado, beneficiando solamente a aquellos que utilizan ese dinero antes de que la inflación se produzca, dentro de una pequeña ventana temporal. Pero el resultado final siempre es malo.
En Argentina, cuando el Estado nacional tiene déficit en su presupuesto recurre al Banco Central y, mediante diversos instrumentos financieros, la institución emite y agrega pesos al mercado, canalizados por los administradores de la hacienda pública. Resulta lógico que esto termine generando inflación.
Para resumirlo, según un informe de Eco Go citado por El Economista, desde 2003 el BCRA transfirió al Tesoro el equivalente a u$s301.200 millones a través de adelantos, utilidades, letras intransferibles y compras de títulos. De ese total, los gobiernos de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández concentraron el 91%, equivalente a u$s274.700 millones.
Alberto Fernández: u$s118.700 millones, el monto más alto.
Cristina Fernández de Kirchner, segundo mandato: u$s104.900 millones.
Cristina Fernández de Kirchner, primer mandato: u$s35.800 millones.
Néstor Kirchner: u$s15.300 millones.
Mauricio Macri utilizó u$s27.800 millones.
Javier Milei es el único que presenta un saldo negativo: u$s1.300 millones. En la práctica, el Tesoro le devolvió dinero al Banco Central en lugar de pedirle más.
Los datos fueron tomados de una publicación de El Economista.
El absurdo que posibilita imprimir billetes sin respaldo en la producción está relacionado con la Carta Orgánica del Banco Central, que los gobiernos adictos a gastar más de lo que se puede nunca quisieron cambiar. Y ese es el verdadero ORIGEN de la inflación, que constituye una estafa de los políticos contra los ciudadanos.
Para tener una idea práctica del nivel o tamaño de esa ESTAFA de los políticos a los ciudadanos desde una institución como el Banco Central, puede descargarse gratuitamente, como obsequio, un libro titulado Pequeña historia de incompetencia sin igual.
Al intentar descargarlo, el sistema puede advertir que el archivo es peligroso, pero no lo es. Aunque su contenido posiblemente no resulte agradable para los defensores del relato populista, fascista y socialista.
Allí verá números que pueden impactar. Solo recuerde esta frase: “toda la superficie de la Tierra que no sea mar”.
Saber y tener muy en cuenta el significado de la palabra origen, entendido como “causa o motivo: la razón primordial que desencadena una situación o acontecimiento”, es absolutamente necesario en la batalla cultural y en la toma de decisiones de quienes tienen la responsabilidad de hacerlo.
Y no solamente en materia monetaria. Si el diagnóstico es equivocado, la solución tampoco será tal.
En la economía argentina, el diagnóstico y la posterior toma de decisiones durante los últimos noventa años, hasta 2023, estuvieron atravesados por grandes errores.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, para que vuelva a tener como objetivo primordial la defensa del valor de nuestra moneda, es absolutamente fundamental.
Sería, además, una barrera importante contra una estafa de los políticos que muchas veces nadie ve.
