Se complica Facundo Moyano: un policía ratificó que Candela dijo haber sido golpeada y retenida
El agente que asistió a Candela Arizaga declaró ante la Justicia y sostuvo que la joven le manifestó inicialmente que el sindicalista la había agredido y no la dejaba salir. Posteriormente, ella negó esas acusaciones. Moyano continúa investigado por lesiones y privación ilegítima de la libertad.
La investigación judicial contra Facundo Moyano sumó un testimonio que podría resultar determinante para reconstruir qué ocurrió durante la madrugada del 4 de agosto en un departamento del barrio porteño de Belgrano. Un efectivo de la Policía de la Ciudad ratificó que Candela Arizaga le manifestó inicialmente que había sido golpeada y retenida contra su voluntad, una versión diferente de la que la joven brindaría posteriormente.
El agente había intervenido después de encontrar a Arizaga pidiendo auxilio en la vía pública. Su declaración pasó a formar parte de la causa en la que el sindicalista y exdiputado nacional está investigado por los presuntos delitos de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, el policía sostuvo que la joven se encontraba alterada cuando fue asistida y que señaló inicialmente a Moyano como responsable de haberla agredido y de impedirle abandonar el departamento.
El testimonio adquiere relevancia porque Arizaga modificó posteriormente su versión. Cuando declaró ante personal de la División Protección Familiar de la Policía de la Ciudad en el Hospital Pirovano, negó haber sido golpeada o encerrada por Moyano.
Esa contradicción constituye ahora uno de los puntos que deberá esclarecer la investigación.
El episodio que terminó con Moyano detenido
El caso comenzó durante la madrugada del 4 de agosto, cuando un episodio ocurrido en un departamento de Belgrano derivó en la intervención policial.
Moyano fue inicialmente demorado y posteriormente el fiscal Julián Pistone dispuso su detención por lesiones y privación ilegítima de la libertad, mientras se avanzaba con las primeras medidas para reconstruir los hechos.
El efectivo que asistió a Arizaga se transformó desde entonces en un testigo clave, ya que habría mantenido contacto con ella inmediatamente después de que abandonara el inmueble y antes de que pudiera existir cualquier modificación posterior de su relato.
Según la información incorporada a la causa y publicada originalmente por La Derecha Diario, el policía ratificó ahora ante la Justicia las manifestaciones que atribuyó a la joven durante aquella primera intervención.
El punto resulta central porque posteriormente Arizaga aseguró ante las autoridades que Moyano no la había golpeado ni mantenido encerrada, introduciendo una diferencia sustancial respecto de lo que el agente sostiene haber escuchado durante los primeros minutos del procedimiento.
La Justicia deberá determinar qué ocurrió efectivamente dentro del departamento y evaluar los distintos elementos reunidos. El cambio en el relato de la joven no implica por sí mismo que la investigación quede cerrada, particularmente porque existen testimonios y actuaciones policiales independientes que forman parte del expediente.
El caso volvió a colocar en el centro de la escena a Facundo Moyano, hijo del histórico dirigente camionero Hugo Moyano, quien desarrolló durante años una carrera simultánea dentro del sindicalismo y la política nacional.
Por ahora, las acusaciones permanecen bajo investigación y no existe una condena contra el dirigente. Sin embargo, la ratificación del policía agrega un elemento relevante al expediente: sostiene que, cuando pidió ayuda inmediatamente después del episodio, Candela Arizaga sí manifestó haber sido golpeada y retenida por Moyano, aunque posteriormente negara que esos hechos hubieran ocurrido.
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