La economía encadena su ciclo expansivo más largo en 15 años
El indicador tendencia-ciclo del EMAE acumuló 27 meses consecutivos de crecimiento, la secuencia más extensa desde 2009-2011. En junio, además, la actividad avanzó 0,8% mensual y 12 de los 15 sectores mostraron mejoras frente al año pasado.
La economía argentina dejó en junio un dato que pasó relativamente inadvertido detrás de las variaciones mensuales: el componente tendencia-ciclo del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) acumuló 27 meses consecutivos de crecimiento, convirtiéndose en la secuencia expansiva más prolongada de ese indicador desde la registrada entre junio de 2009 y agosto de 2011.
La precisión resulta importante. No significa que la actividad haya aumentado sin interrupciones durante cada uno de esos 27 meses en su medición desestacionalizada. La tendencia-ciclo elimina buena parte de las oscilaciones e irregularidades de corto plazo para mostrar la dirección subyacente de la economía. En junio avanzó otro 0,2% mensual y extendió esa trayectoria positiva.
El dato general del sexto mes del año también fue favorable. El EMAE aumentó 0,8% respecto de mayo y 2,7% frente a junio de 2025, mientras el primer semestre terminó con una expansión acumulada del 1,9%. El crecimiento mensual permitió además dejar atrás dos meses de retrocesos en la serie desestacionalizada.
La composición sectorial resulta particularmente relevante porque permite observar una economía que no avanzó únicamente por el impulso de Vaca Muerta y el campo. Doce de las quince actividades relevadas mostraron crecimiento interanual.
Explotación de minas y canteras fue el rubro con mayor aporte al avance general, con una contribución de 0,6 puntos porcentuales. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura añadió otros 0,5 puntos; pesca, 0,4; e industria manufacturera, 0,3.
También aportaron positivamente actividades vinculadas con la demanda interna. El comercio mayorista, minorista y reparaciones sumó 0,1 puntos porcentuales y la construcción aportó otro 0,1.
En variaciones interanuales, minería creció 15,6%, agricultura 4,6%, construcción 2,8% e industria manufacturera 1,9%. Comercio avanzó 0,8%. La pesca mostró un salto excepcional del 247,6%, aunque por las características del sector sus variaciones suelen presentar una volatilidad considerable.
El comportamiento permite introducir un matiz frente a una de las críticas habituales contra el programa económico del Gobierno: los sectores que mostraron mejoras en junio excedieron a la energía y las actividades primarias.
Esto no implica que toda la economía avance a la misma velocidad. La recuperación sigue siendo heterogénea y algunos sectores tienen dificultades mayores que otros. Pero los datos tampoco muestran una actividad concentrada exclusivamente en dos enclaves exportadores.
El ciclo económico continúa teniendo fluctuaciones mensuales. De hecho, el primer semestre exhibió el comportamiento de “serrucho” señalado por distintos analistas, con meses de crecimiento y otros de contracción. Precisamente por eso adquiere relevancia el indicador tendencia-ciclo: permite separar esas oscilaciones para observar hacia dónde se mueve la actividad en un horizonte más largo.
El resultado de junio deja así tres números principales: 0,8% de crecimiento mensual, 2,7% interanual y 27 meses consecutivos de expansión de la tendencia-ciclo.
Para el Gobierno de Javier Milei, el desafío será convertir esa dirección de fondo en una recuperación cada vez más perceptible en la economía cotidiana. Para la oposición, en cambio, el nuevo registro agrega un dato difícil de ignorar: mientras buena parte del debate político continúa girando alrededor de la recesión, la tendencia subyacente de la actividad atraviesa su período de crecimiento más prolongado desde 2011.
