Hazaña argentina en Nueva York: Navone tumbó a Djokovic y sacudió al US Open
El bonaerense revirtió una batalla de cuatro horas y 36 minutos en el estadio Arthur Ashe, venció por primera vez a una leyenda de su deporte y consiguió el triunfo más importante de su carrera. El serbio se despidió en la primera ronda de un Grand Slam después de veinte años.
Mariano Navone vivió la noche que todo deportista sueña, pero que muy pocos llegan a protagonizar. En el escenario más grande del tenis mundial, ante miles de espectadores y frente a uno de sus máximos ídolos, el argentino derrotó a Novak Djokovic y produjo el gran impacto del US Open.
El bonaerense se impuso por 7-6 (5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1, después de cuatro horas y 36 minutos de una batalla cargada de tensión, cambios de dominio y emoción. Navone estuvo dos sets a uno abajo, sufrió un quiebre en el cuarto parcial y parecía quedar al borde de la eliminación. Sin embargo, reaccionó cuando el partido más lo exigía y construyó una remontada inolvidable.
El comienzo ya mostró que el argentino no había entrado al estadio Arthur Ashe para cumplir con una formalidad. Navone soportó la presión, sostuvo largos intercambios desde el fondo de la cancha y obligó a Djokovic a disputar cada punto. El primer set llegó al desempate y quedó en manos del bonaerense por 7-5.
La reacción del serbio no tardó. Con la experiencia acumulada durante más de dos décadas en la elite, Djokovic comenzó a encontrar mayor profundidad y se apoderó del segundo parcial por 7-5. Luego ganó el tercero por 6-4 y quedó a un solo set de avanzar.
El escenario se volvió todavía más complejo para Navone cuando Djokovic consiguió un quiebre en el comienzo del cuarto capítulo. Era el momento en el que tantas veces el ganador de 24 títulos de Grand Slam había terminado de quebrar la resistencia de sus rivales.
Esta vez ocurrió lo contrario.
Navone elevó la intensidad, recuperó rápidamente el servicio perdido y empezó a dominar con su derecha. También mostró una fortaleza mental que hasta entonces no había podido exhibir en los partidos a cinco sets. El argentino encadenó una formidable reacción, ganó el cuarto parcial por 6-2 y llevó la definición al límite.
Del otro lado de la red, Djokovic comenzó a sufrir visibles problemas físicos. El serbio tuvo náuseas, vómitos, calambres y molestias en la espalda y el hombro. Su desplazamiento perdió velocidad y cada punto se transformó en un esfuerzo enorme.
Navone no se distrajo. Comprendió que todavía tenía delante al jugador más ganador de la historia y mantuvo la concentración. Atacó con inteligencia, evitó apresurarse y tomó el control absoluto del quinto set.
El 6-1 definitivo desató una celebración cargada de incredulidad. Navone levantó los brazos, miró hacia su equipo y dejó escapar toda la emoción contenida. En las tribunas estaban sus padres, testigos privilegiados de la noche que cambió para siempre la carrera de su hijo.
“Es la mejor sensación que he tenido en una cancha de tenis. Para mí, enfrentarlo acá ya era un sueño cumplido”, expresó después del partido.
La dimensión de la victoria supera ampliamente el resultado de una primera ronda. Djokovic no perdía en el debut de un torneo de Grand Slam desde el Abierto de Australia de 2006. Además, nunca había quedado eliminado en su estreno en el US Open.
El serbio, de 39 años, llegó a Nueva York con el objetivo de conquistar su título grande número 25 y ampliar uno de los récords más impresionantes de la historia. Navone terminó con esa aspiración en una de las noches más inesperadas del torneo.
El triunfo también colocó al bonaerense en un grupo muy reducido. Se convirtió en el segundo argentino que consiguió derrotar a Djokovic en un Grand Slam. El anterior había sido Guillermo Coria, quien lo venció en Roland Garros en 2005.
Para Navone, de 25 años y nacido en Nueve de Julio, la hazaña representa otro salto en una temporada de crecimiento. Durante 2026 conquistó en Bucarest el primer título ATP de su carrera y posteriormente llegó a la final del torneo de Ginebra.
La victoria adquiere un significado adicional por la admiración que siempre sintió por su rival. Navone reconoció en distintas oportunidades que Djokovic fue uno de los referentes que marcaron su formación. “Es el mejor jugador de la historia”, afirmó meses atrás.
En Nueva York debió dejar esa admiración fuera de la cancha. Durante casi cinco horas enfrentó al hombre del póster, resistió sus embates y encontró el coraje necesario para vencerlo.
Ahora deberá volver rápidamente a la competencia. En la segunda ronda se enfrentará con el ganador del duelo entre Matteo Berrettini y Stan Wawrinka, dos jugadores de enorme experiencia y recorrido internacional.
Pero, independientemente de lo que suceda en el resto del torneo, Navone ya se aseguró un lugar en la historia del tenis argentino. Llegó al Arthur Ashe con la ilusión de enfrentar a su ídolo y salió de allí después de protagonizar una de las mayores hazañas de los últimos años.
En la madrugada de Nueva York, un argentino desconoció los pronósticos, desafió a una leyenda y demostró que ningún partido está perdido mientras quede una pelota por jugar.
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