Maximiliano Pullaro: cómo quebrar una provincia mientras se promete un «modelo industrializador»
El gobernador de Santa Fe minimizó el superávit y la baja de inflación del Gobierno nacional, presentándose como el paladín de la producción. Sin embargo, los datos oficiales exponen su verdadera matriz: un déficit fiscal de casi 600.000 millones de pesos, asfixia impositiva al campo, tarifazos en energía y un aumento del 220% en la planta política. Un relato sostenido con un ejército de trolls y pauta publicitaria.
Durante su reciente intervención en el Santa Fe Business Forum, Maximiliano Pullaro dictaminó que el kirchnerismo es un modelo agotado porque un populismo asociado a la corrupción no tiene retorno. Acto seguido, ofreció su propia receta mágica: construir un modelo productivo e industrializado que baje impuestos, contenga el gasto público e invierta en desarrollo. Con un tono de suficiencia, aprovechó el atril para minimizar los logros macroeconómicos de la gestión de Javier Milei, criticando que el Gobierno nacional solo se enfoca en las finanzas del Estado, en lograr el superávit y en frenar la inflación, como si sanear la economía del país fuera un detalle menor.
Pero cuando se abandona la retórica de los foros empresariales y se revisan los balances reales de la Casa Gris, la farsa queda al descubierto. La pregunta resulta inevitable: ¿Cómo planea el gobernador industrializar Santa Fe con una matriz que exprime al sector privado, multiplica los cargos políticos y gasta fortunas en maquillar la realidad? La respuesta es simple: no se puede. El modelo de Pullaro es incompatible con el desarrollo productivo, y los números de su gestión exponen un nivel de cinismo político alarmante.
El relato de la austeridad y el festival del gasto político
Para entender la disociación entre el discurso oficial y la realidad santafesina, hay que mirar el núcleo del gasto público. Pullaro exige que la Nación «invierta para generar desarrollo», pero en su provincia la inversión principal está destinada a sostener a la casta política.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que la planta política del gobierno provincial pasó de 662 cargos en 2023 a 2.115 en 2025. Esto representa un escandaloso incremento del 220%. El crecimiento no obedece a necesidades operativas reales, sino a la creación de 1.001 nuevos cargos de «asistentes técnicos» (niveles 5 a 12) que simplemente no existían antes de que Pullaro asumiera el poder.
Para blindar este despilfarro estructural y mantener la imagen de un administrador austero, el gobernador recurre a la vieja confiable del populismo: la propaganda desmedida y las operaciones digitales con $46.428 millones destinados exclusivamente a pauta. Estamos hablando de aproximadamente $127 millones por día gastados en sostener un relato. A esto se le suman los $6.830 millones destinados a Radio y Televisión Santafesina (RTS).
Detrás de estas cifras opera un entramado millonario de consultoras amigas. Empresas como Smart Consumer S.A. (Prosumia), Smart Data S.A.S., Management & Fit y AdYouWish S.R.L., manejadas por operadores como Guillermo Seita y Gastón Douek —conocido en el ambiente político como el «rey de los trolls»—, son las encargadas de orquestar operaciones de influencia digital, manipular encuestas y articular redes de bots. De hecho, más de la mitad del presupuesto de campaña de Provincias Unidas en 2025 (unos $450 millones) terminó en manos de estas firmas.
El impuestazo silencioso que asfixia a la producción
El gobernador sostiene públicamente que su modelo busca «bajar impuestos». Los contribuyentes santafesinos, sin embargo, viven una realidad diametralmente opuesta. El supuesto impulsor de la industria está ejecutando una política extractiva que castiga severamente a quienes generan empleo y riqueza en la provincia.
El sector agropecuario, motor indiscutible de Santa Fe, ha sido el principal blanco. Desde 2023, el Impuesto Inmobiliario Rural ha sufrido un aumento acumulado superior al 600%. Lejos de detenerse, la Ley 14.426 fijó para 2026 un incremento base del 14% para el Inmobiliario Rural y Urbano, al que rápidamente se le adosaron mecanismos de actualización adicionales que en julio escalaron al 14,02% y 16,14% respectivamente.
La voracidad recaudadora tampoco perdona al comercio y la tecnología. En 2025, la gestión elevó del 5% al 9% la alícuota de Ingresos Brutos (IIBB) para proveedores de servicios de pago, billeteras virtuales y fintech, encareciendo el crédito y las transacciones diarias. A esto se suma un insólito recargo extra del 6% en las boletas de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), un golpe directo a los costos operativos de cualquier pyme o fábrica que intente producir en suelo santafesino. ¿Este es el «modelo industrializado» que propone Pullaro? ¿Fundir al privado con tarifazos y presión tributaria récord?
Un rojo fiscal de $600.000 millones que sepulta la gestión
La mayor hipocresía de la administración de Pullaro radica en su intento de minimizar el superávit fiscal y la histórica baja de inflación lograda por la administración de Milei, mientras su propia provincia se desangra financieramente.
Tras meses de un sospechoso hermetismo, el Ministerio de Economía de Santa Fe tuvo que publicar los estados contables correspondientes al período de enero a mayo de 2026. Los números son lapidarios: la provincia acumuló un déficit financiero de $594.989 millones. Los ingresos, que alcanzaron la envidiable suma de $5.562.657 millones, fueron insuficientes frente a una maquinaria de gasto público descontrolado que trepó a los $6.157.647 millones.
El agujero fiscal es tan grave que el mismo gobierno provincial que se jacta de tener sus cuentas en orden tuvo que ir a golpear las puertas de la Casa Rosada para pedir un salvavidas. A través del Decreto 474/2026, el Gobierno nacional debió autorizar un anticipo financiero para Santa Fe de 400.000 millones debido a «dificultades financieras transitorias para atender compromisos urgentes». Sumado a esto, la provincia arrastra una peligrosa deuda externa de US$1.100 millones.
Hay que ser verdaderamente un mentiroso para pararse en un atril empresarial a criticar el orden macroeconómico nacional cuando se tiene a la propia provincia hundida en un rojo de 600 mil millones, se han triplicado los cargos políticos a dedo, se asfixia al agro con aumentos del 600% y se financian granjas de trolls con los impuestos de los ciudadanos. No existe posibilidad matemática ni económica de industrializar un territorio bajo estas condiciones. El modelo de Maximiliano Pullaro no es la antítesis del populismo kirchnerista; es su continuación directa, apenas disfrazada con un nuevo envase y financiada con $47.000 millones en pauta publicitaria.
Compartí esta noticia