Palestina eligió a Reino Unido en plena disputa por Malvinas: el contraste con el Israel que ayudó a la Argentina

La misión palestina ante las Naciones Unidas respaldó públicamente a la representación británica en Jerusalén el mismo día en que Londres volvió a rechazar el reclamo soberano argentino. Aunque la publicación no mencionó al archipiélago, el gesto adquirió un fuerte significado político en medio del enfrentamiento entre el Reino Unido e Israel.

Terroristas palestinos Reino Unido

Dos banderas fueron suficientes para transmitir un mensaje diplomático. La cuenta oficial de la Misión del Estado de Palestina ante las Naciones Unidas compartió este martes una publicación de la representación británica en Jerusalén y agregó únicamente los símbolos de Palestina y el Reino Unido.

El mensaje británico, escrito en árabe, aseguraba que «el Reino Unido defenderá lo que es correcto«. La respuesta palestina no incluyó ninguna aclaración adicional ni mencionó expresamente a las Islas Malvinas, por lo que no constituye un reconocimiento formal de la soberanía británica sobre el archipiélago.

Sin embargo, en política exterior el contexto también comunica. La publicación apareció el mismo día en que Londres volvió a negar los derechos argentinos sobre las islas y defendió ante el Parlamento británico su permanencia en el Atlántico Sur.

La ministra de la Cancillería británica Kirsty McNeill afirmó que no existían dudas sobre la posición de su país y reiteró el supuesto derecho de autodeterminación de los habitantes implantados por el Reino Unido después de la ocupación iniciada en 1833.

El gesto de la representación palestina, por lo tanto, fue interpretado como un alineamiento con Londres en uno de los momentos de mayor tensión diplomática por la causa Malvinas de los últimos años.

Una devolución política por las medidas contra Israel

El acercamiento palestino al Reino Unido no se produjo de manera aislada. Horas antes, el gobierno británico había anunciado nuevas restricciones comerciales y sanciones contra los asentamientos israelíes en Judea y Samaria —Cisjordania—.

La conducción palestina celebró la decisión como un avance contra la presencia israelí en esos territorios. La publicación de las dos banderas puede leerse, en ese contexto, como una devolución política hacia Londres por su ofensiva diplomática contra Israel.

Mientras el Reino Unido endurecía su posición contra el gobierno de Benjamín Netanyahu, la representación palestina decidió exhibir públicamente su cercanía con las autoridades británicas. Lo hizo, además, cuando Londres respondía con dureza a las medidas impulsadas por el presidente Javier Milei para defender los recursos argentinos en las aguas circundantes a las Malvinas.

La Argentina anunció sanciones y denuncias contra las compañías involucradas en la explotación petrolera realizada sin autorización nacional. La decisión apunta especialmente al proyecto Sea Lion, ubicado al norte del archipiélago y encabezado por la israelí Navitas Petroleum junto con la británica Rockhopper Exploration.

Israel puso la soberanía argentina sobre la mesa

La posición adoptada por la misión palestina contrastó con las declaraciones del ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, quien reclamó que su país reconozca públicamente a las Malvinas como territorio argentino bajo ocupación británica.

El funcionario también propuso imponer sanciones contra Londres mientras continúe la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur.

Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino bajo ocupación”, sostuvo Ben-Gvir al pedirle una definición a Netanyahu.

Por su parte, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, exigió la expulsión del embajador británico por las medidas adoptadas contra Israel.

Hasta el momento, el planteo sobre Malvinas no fue convertido en política oficial por el gobierno israelí. Se trata de una propuesta formulada por uno de los integrantes más importantes del gabinete. Aun así, incorporó el reclamo argentino al enfrentamiento diplomático entre Jerusalén y Londres y abrió una posibilidad inédita para la estrategia internacional de Buenos Aires.

El antecedente israelí durante la guerra de 1982

El vínculo de Israel con la causa argentina posee un antecedente histórico concreto. Documentos desclasificados del Ministerio de Relaciones Exteriores británico confirmaron que Israel fue uno de los pocos países que suministraron armamento y equipamiento a la Argentina durante la guerra de 1982.

En aquellos meses, el país enfrentaba un fuerte aislamiento internacional y severas restricciones para acceder a material militar. Las investigaciones históricas señalaron que parte de los envíos israelíes llegó mediante vuelos secretos que utilizaron a Perú como escala.

El historiador británico Lawrence Freedman, autor de la historia oficial del conflicto encargada por Londres, también registró que las tropas británicas encontraron equipamiento israelí cuando ingresaron a Puerto Argentino después de la rendición.

Las operaciones fueron realizadas durante el gobierno de Menachem Begin. Aunque se trató de ventas de armamento y no de una alianza militar formal, representaron una ayuda concreta para la Argentina en el momento más crítico del conflicto.

El contraste político resulta evidente: mientras la misión palestina eligió respaldar públicamente a Londres, Israel abasteció a la Argentina cuando gran parte de Occidente había cerrado sus puertas.

La memoria del terrorismo iraní-Hezbollah en la Argentina

La historia reciente también obliga a recordar quiénes llevaron el terrorismo de Medio Oriente al territorio argentino.

El 17 de marzo de 1992, un atentado destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires, provocó la muerte de 22 personas y dejó más de 240 heridos. Dos años después, el 18 de julio de 1994, otra bomba arrasó la sede de la AMIA, asesinó a 85 personas e hirió a más de 300.

La Justicia argentina determinó que el ataque contra la AMIA respondió a un diseño político y estratégico del régimen iraní y fue ejecutado por la organización terrorista libanesa Hezbollah, principal brazo armado de Teherán en la región. Funcionarios iraníes y miembros de la misma estructura también fueron acusados por el atentado contra la Embajada de Israel.

Existe una precisión necesaria: ninguna investigación judicial argentina responsabilizó a Hamas por esos dos ataques. La misión palestina ante la ONU, además, representa a la Autoridad Palestina y no a la organización que gobierna la Franja de Gaza.

Hamas, sin embargo, recibe financiamiento, armamento y respaldo político de Irán. El gobierno de Milei lo incorporó en 2024 al registro argentino de organizaciones terroristas después de la masacre perpetrada en Israel el 7 de octubre de 2023.

Diferenciar a la representación palestina, Hamas, Hezbollah y el régimen iraní no significa ignorar sus vínculos políticos. Por el contrario, permite recordar los antecedentes con rigurosidad y evitar que la memoria de las víctimas sea utilizada mediante afirmaciones imprecisas.

Las Naciones Unidas reconocen que existe una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y reclaman periódicamente que ambos países retomen las negociaciones para alcanzar una solución pacífica.

Por ese motivo, la cercanía exhibida por la representación palestina con Londres resulta especialmente contradictoria. Quienes construyen su discurso internacional alrededor de la denuncia de las ocupaciones deberían, como mínimo, evitar un respaldo acrítico a una potencia que se niega a discutir la ocupación de un territorio reclamado por la Argentina.

La publicación de las banderas no modifica formalmente la posición palestina sobre las Malvinas. Tampoco equivale, por sí sola, a un reconocimiento jurídico de la soberanía británica. Pero la diplomacia también se ejerce mediante gestos, símbolos y silencios.

En plena ofensiva del gobierno de Milei para impedir el saqueo de los recursos argentinos, Palestina eligió mostrarse junto al Reino Unido. Israel, en cambio, aportó armamento durante la guerra de 1982 y hoy uno de sus principales ministros reclama que las Malvinas sean reconocidas como argentinas.

La Argentina debería tomar nota de ese contraste. Porque los alineamientos internacionales no se miden solamente por los discursos pronunciados en las Naciones Unidas, sino también por las decisiones adoptadas cuando la soberanía nacional está en juego.

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Patricio De Gaetano
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