La derecha volvió a sacudir Alemania: AfD ganó en Mecklemburgo y logró un récord en Berlín

Alternativa para Alemania quedó primera en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y duplicó su desempeño anterior. También consiguió su mejor resultado histórico en la capital, mientras el oficialismo de Friedrich Merz sufrió otra dura derrota.

Ulrich Alemania

Alternativa para Alemania (AfD) volvió a conseguir un resultado electoral histórico y profundizó la crisis del Gobierno encabezado por el canciller Friedrich Merz.

De acuerdo con los resultados preliminares, el partido se impuso en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental con cerca del 38% de los votos, más del doble de lo obtenido en 2021.

La AfD superó al Partido Socialdemócrata (SPD), que durante casi tres décadas había conservado el primer lugar en ese estado del nordeste alemán. El resultado convirtió a la fuerza liderada nacionalmente por Alice Weidel y Tino Chrupalla en el espacio más votado de la región.

La jornada también dejó un avance significativo en Berlín. Aunque el partido de izquierda Die Linke consiguió el primer puesto en la capital, la AfD alcanzó alrededor del 16% y obtuvo allí su mejor desempeño histórico.

Una nueva victoria regional

El triunfo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental representa la tercera elección regional en la que AfD se convierte en la fuerza más votada.

El partido ya había logrado un resultado todavía mayor en Sajonia-Anhalt, donde obtuvo aproximadamente el 44% y dejó muy por detrás a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merz.

En esta nueva elección, AfD creció cerca de 20 puntos respecto de los comicios anteriores. Su avance se produjo especialmente en zonas que pertenecieron a la antigua Alemania Oriental, donde el descontento con los partidos tradicionales es cada vez más visible.

El colíder partidario Tino Chrupalla calificó el resultado como “sensacional” y sostuvo que los votantes otorgaron a la fuerza un mandato para gobernar.

Sin embargo, la formación de una administración regional continúa siendo incierta. El resto de los grandes partidos mantiene un acuerdo informal para no establecer coaliciones con AfD, una estrategia conocida como “cordón sanitario”.

Esa exclusión podría permitir que el SPD conserve el gobierno mediante una alianza con fuerzas minoritarias, aun después de haber perdido la elección.

El mejor resultado de AfD en Berlín

La elección de la capital alemana mostró un escenario diferente, pero confirmó el crecimiento de la derecha.

Die Linke quedó en primer lugar con alrededor del 25% de los votos y se encaminaba a desplazar a la CDU del gobierno berlinés. AfD, por su parte, alcanzó aproximadamente el 16%, casi siete puntos más que en 2023.

El resultado constituye la mejor elección de su historia en Berlín, una ciudad tradicionalmente más favorable a los partidos de izquierda, socialdemócratas y ecologistas.

El avance resulta especialmente significativo porque demuestra que el crecimiento de AfD ya no se limita exclusivamente a regiones rurales o a pequeños estados del este del país.

Otro golpe contra Friedrich Merz

Las elecciones dejaron al canciller Friedrich Merz en una posición todavía más debilitada.

La CDU apenas logró superar el umbral necesario para ingresar al Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y sufrió allí su peor resultado desde la creación de la República Federal Alemana.

Merz calificó el desempeño de su partido como un “desastre”, aunque descartó renunciar tanto a la Cancillería como a la conducción de la CDU. El mandatario prometió continuar con reformas tributarias, previsionales, sanitarias y administrativas.

El oficialismo enfrenta un creciente rechazo por el estancamiento económico, el aumento de los costos energéticos, la desindustrialización y el malestar relacionado con la inmigración.

AfD logró capitalizar ese escenario mediante una plataforma que propone endurecer los controles migratorios, reducir el respaldo alemán a Ucrania, recuperar las relaciones con Rusia y revisar la permanencia del país en el euro.

Un nuevo mapa político alemán

Los últimos resultados muestran una creciente fragmentación del electorado. Mientras AfD domina buena parte del este alemán, Die Linke recuperó terreno en Berlín y los partidos tradicionales sufrieron fuertes retrocesos.

La CDU y el SPD, que durante décadas organizaron la alternancia política alemana, ahora enfrentan dificultades para conservar sus bastiones y formar mayorías estables.

AfD todavía encuentra serios obstáculos para acceder al poder debido al rechazo de las otras fuerzas. Sin embargo, cada nueva victoria aumenta la presión sobre ese aislamiento y fortalece su objetivo de convertirse en una alternativa nacional de gobierno.

Después de ganar en Sajonia-Anhalt, imponerse en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y alcanzar su récord en Berlín, la fuerza volvió a demostrar que su crecimiento dejó de ser un fenómeno circunstancial y pasó a modificar de manera profunda el sistema político alemán.

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