«Si pinta un pipazo»: kirchneristas repartieron pipas para consumir cocaína en una plaza porteña y desataron la polémica

Dos organizaciones distribuyeron 39 kits con pipas de vidrio, boquillas y filtros en el barrio de Constitución. La iniciativa, presentada como una estrategia de reducción de daños, generó cuestionamientos por la entrega de elementos utilizados para consumir drogas.

Reparto pipas cocaina

Una jornada realizada en plena vía pública en el barrio porteño de Constitución abrió una controversia sobre las políticas de prevención y asistencia a personas que consumen drogas. La Asociación de Reducción de Daños de Argentina (ARDA) y la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) organizaron una actividad comunitaria durante la cual distribuyeron gratuitamente pipas de vidrio y otros elementos destinados al consumo de cocaína fumable.

El encuentro se desarrolló el miércoles 23 de septiembre en Plaza Garay, bajo la consigna «Si pinta un pipazo, que pinten los cuidados«. La convocatoria combinó una olla popular, actividades de acompañamiento y la entrega de insumos a personas que ya consumen esta sustancia.

Según el balance difundido por las organizaciones, participaron aproximadamente 65 personas, se distribuyeron más de 50 viandas y se entregaron 39 kits. Cada paquete contenía pipas de vidrio, boquillas, filtros y material informativo. Además, se realizaron 33 encuestas anónimas y voluntarias para conocer las prácticas y necesidades de los asistentes.

Los elementos fueron aportados con la colaboración de Smoke Works, una organización dedicada a iniciativas de reducción de daños.

La distribución de pipas que abrió el debate

La actividad estuvo dirigida a personas que ya consumen cocaína fumable. Sus organizadores explicaron que el objetivo era disminuir las lesiones asociadas al uso de dispositivos improvisados, particularmente cortes y quemaduras, y establecer un primer contacto con personas que habitualmente tienen dificultades para acceder a servicios sanitarios.

Sin embargo, la entrega de instrumentos utilizados directamente para consumir drogas generó cuestionamientos en redes sociales, donde usuarios pusieron en discusión el mensaje que transmiten estas iniciativas y su relación con las políticas de prevención de adicciones.

El debate gira alrededor de dos enfoques diferentes: las estrategias centradas en desalentar el consumo y aquellas que buscan reducir sus consecuencias sanitarias entre quienes continúan utilizando sustancias.

ARDA y AMMAR encuadraron la actividad en el segundo modelo y señalaron que la abstinencia no debe ser una condición para recibir asistencia. También explicaron que la entrega de alimentos fue independiente de la participación en las encuestas.

La jornada surgió del trabajo territorial que AMMAR desarrolla en Constitución. La organización se encargó de coordinar la olla popular, mientras que ARDA aportó personal, materiales y el relevamiento de información.

Buscan extender la experiencia a otras provincias

Lejos de limitarse a la actividad realizada en Buenos Aires, ARDA anticipó que pretende impulsar jornadas similares en otras jurisdicciones del país.

La entidad también propone continuar con los relevamientos estadísticos y realizar un seguimiento de los participantes para evaluar si la distribución de materiales efectivamente contribuye a disminuir lesiones y facilita el acceso a los servicios de salud.

Los datos de la primera intervención permiten conocer cuántas personas participaron y qué materiales recibieron, pero todavía no alcanzan para determinar sus resultados sanitarios.

La iniciativa puso nuevamente en discusión qué herramientas deben utilizarse frente al consumo de drogas, cómo articular la asistencia comunitaria con los tratamientos de adicciones y qué lugar debe ocupar la reducción de daños en las políticas públicas.

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