Amor primaveral

El último fin de semana de septiembre dejó dos escenas televisivas muy diferentes: mientras algunos comunicadores comenzaron a ilusionarse con el ruido de un helicóptero, un economista español desarmó en vivo el relato contra Javier Milei.

Nelson Castro Melconian

Último fin de semana de septiembre y primero de la primavera. En la televisión, incluso en canales cuyos periodistas han demostrado cierta objetividad y seriedad, comenzaron a notarse algunos síntomas de amor primaveral.

El Corre$ponsal invitó a un ¿economista? como Carlos Melconian. La charla provocó, entre quienes no son ingenuos y comprenden aunque sea un poco de economía, esa sonrisa que aparece cuando se resuelve un acertijo o se descubre el truco del mago.

El mecanismo quedó expuesto durante los primeros cinco segundos. Después solo restaba contemplar el enredo cómplice y la confusión de ideas de dos personajes que, disfrazados de intelectuales, creen convencer a los televidentes mediante acrobacias mentales destinadas a presentar lo bueno como malo y lo malo como bueno.

Solo hace falta recordar que el Corre$ponsal, en un verdadero sincericidio, admitió haber votado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner porque veía en el candidato presidencial a un supuesto “moderado”.

En el mismo canal, aunque dentro de otro panel de noticias, fue invitado el economista español Antonini de Jiménez, quien sorprendió a los entrevistadores y al otro invitado con un sencillo obsequio acompañado por una explicación contundente:

“Vine a la Argentina para traerles unas gafas, porque son ciegos y no ven nada. No entienden lo que está haciendo Milei”.

Luego agregó:

“Está dinamitando el cáncer de economía que tuvo este país durante el kirchnerismo. Lo que se está destruyendo es lo malo”.

Ante el planteo de otro invitado sobre los industriales que dejan de fabricar en la Argentina, el economista español respondió:

—Hace décadas viven sin competir y devaluando.

Cuando desde el panel afirmaron que la economía todavía no se encontraba completamente liberada, contestó:

—Es infinitamente más libre que antes de que llegara Milei.

El intercambio alcanzó su punto más intenso cuando uno de los participantes sostuvo que el Estado debía redistribuir el ingreso.

—Eso es robo chico. La riqueza solo se crea. Ponte a estudiar —replicó Antonini de Jiménez.

El economista cerró su intervención con una mirada optimista sobre el futuro del país:

“No se imaginan la bella Argentina que está por aparecer. Se está saliendo de la neurosis económica en la que vivía este país”.

Y completó:

“Ojalá tuviéramos nosotros 50 millones de Milei en España”.

El amor primaveral no era otro que el de algunos por el ruido de la hélice de un helicóptero. Antonini de Jiménez dinamitó esa fantasía con frases directas y argumentos coherentes.

Alcanzaba con observar las expresiones de buena parte del panel. Fue un placer.

Miguel A. Morra
Miguel A. Morra
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